A cincuenta años del rescate de Entebbe, la operación sigue siendo considerada una de las misiones militares más audaces de la historia. No solo por haber liberado a más de un centenar de rehenes secuestrados en Uganda, sino porque su éxito dependió de una serie de decisiones extraordinarias que parecían imposibles de ejecutar.
Lo ocurrido entre el 27 de junio y el 4 de julio de 1976 continúa estudiándose en academias militares de todo el mundo como un ejemplo de planeación, inteligencia y liderazgo.
Pero, ¿cuáles fueron las decisiones que hicieron posible este rescate?
Todo comenzó cuando un avión de Air France que viajaba de Tel Aviv a París fue secuestrado por terroristas palestinos y alemanes después de despegar de Atenas. La aeronave fue desviada hacia Entebbe, Uganda, donde el dictador Idi Amin brindó todo su apoyo a los secuestradores, convirtiéndose en cómplice del secuestro.
Los terroristas exigieron la liberación de decenas de prisioneros y separaron a los pasajeros judíos e israelíes del resto; la mayoría de los pasajeros no judíos recuperó su libertad.
Mientras el mundo esperaba una negociación, Israel preparó en secreto una misión de rescate. La noche del 3 al 4 de julio, cuatro aviones despegaron rumbo a Uganda con comandos altamente entrenados. En pocos minutos irrumpieron en la terminal, eliminaron a los secuestradores, rescataron a 102 rehenes y regresaron con ellos a Israel.
La operación costó la vida del comandante Yonatan Netanyahu, de tres rehenes fallecidos durante el asalto y de Dora Bloch, una mujer judía británica de 75 años que permanecía hospitalizada en Kampala y fue asesinada posteriormente por órdenes del régimen ugandés.
Aunque hoy la historia parezca sencilla, aquellos días estuvieron marcados por decisiones de vida o muerte que hicieron posible el rescate. ¿Cuáles fueron?
1. Terreno lejano, pero conocido
Israel planeó una operación a miles de kilómetros de distancia gracias a información de inteligencia obtenida de antiguos constructores del aeropuerto, fotografías, testimonios de pasajeros liberados y planos detallados de la terminal. Con esos datos, los comandos ensayaron el rescate una y otra vez en una réplica del edificio. Cuando despegaron hacia Uganda, cada soldado sabía exactamente qué debía hacer.
2. El engaño perfecto
Los comandos descendieron de un avión en un Mercedes negro acompañado por vehículos Land Rover, imitando la caravana oficial de Idi Amin. Aunque desconocían que el dictador había cambiado recientemente su Mercedes negro por uno blanco, el disfraz funcionó el tiempo suficiente para acercarse a la terminal sin despertar una reacción inmediata. Esos primeros segundos de sorpresa fueron decisivos para el éxito del rescate.
3. Rapidez y precisión
Desde el inicio del asalto hasta el control de la terminal transcurrieron apenas unos minutos. Los comandos neutralizaron a los secuestradores, protegieron a los rehenes y destruyeron varios aviones de combate ugandeses para impedir una persecución. Todo ello ocurrió en territorio enemigo, rodeados por fuerzas hostiles y a miles de kilómetros de cualquier apoyo. La disciplina, el entrenamiento y la coordinación transformaron una misión considerada casi suicida en uno de los rescates más exitosos de la historia.
Cinco décadas después, Entebbe sigue siendo mucho más que un rescate espectacular. Demostró que una preparación meticulosa, inteligencia de alta calidad y decisiones audaces pueden cambiar el curso de la historia.
Por eso, la operación continúa siendo una referencia mundial cuando se habla de rescates de rehenes y operaciones especiales.
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