Una nueva corriente política y social dentro de la comunidad chiita del Líbano.
Introducción
Durante más de cuatro décadas, el panorama político de la comunidad chiita en el Líbano ha estado dominado por dos grandes organizaciones: Hezbolá y el Movimiento Amal. Juntas han ejercido una influencia decisiva sobre la representación parlamentaria, los gobiernos municipales, las instituciones religiosas y una amplia red de servicios sociales que atiende a buena parte de la población chiita.
Sin embargo, detrás de esa aparente hegemonía política ha comenzado a surgir una corriente independiente cada vez más visible. Este movimiento no rechaza la identidad chiita ni desconoce la historia de la resistencia libanesa; por el contrario, busca redefinir el futuro político de la comunidad sobre la base de la democracia, el fortalecimiento del Estado, la rendición de cuentas, el desarrollo económico y una integración nacional más sólida.
Aunque todavía es un movimiento fragmentado y sin la capacidad organizativa de Hezbolá y Amal, representa uno de los fenómenos políticos más importantes surgidos en el Líbano desde el colapso económico de 2019.
Antecedentes históricos
La comunidad chiita fue, durante gran parte de la historia moderna del Líbano, uno de los sectores más marginados política y económicamente.
En las décadas de 1960 y 1970, el imán Musa al-Sadr transformó la conciencia política de los chiitas al fundar el Movimiento de los Desposeídos, del cual surgiría posteriormente el Movimiento Amal.
Tras la invasión israelí de 1982 y el triunfo de la Revolución Islámica iraní de 1979, Hezbolá emergió con un fuerte respaldo ideológico, militar y financiero de Irán.
Desde el final de la guerra civil libanesa en 1990:
* Amal consolidó su liderazgo parlamentario.
* Hezbolá se convirtió en la principal fuerza militar y política.
* Ambas organizaciones conformaron lo que numerosos analistas denominan el “duopolio político chiita”.
Durante muchos años, ese dominio parecía prácticamente incuestionable
¿Por qué está surgiendo un movimiento independiente?
Diversas crisis estructurales han debilitado el modelo político tradicional.
1. El colapso económico
Desde 2019, el Líbano atraviesa una de las peores crisis financieras registradas en la historia contemporánea.
La crisis destruyó gran parte de la clase media chiita:
* desaparecieron los ahorros;
* cerraron miles de negocios;
* aumentó el desempleo;
* cientos de miles de jóvenes profesionales emigraron.
Muchos ciudadanos comenzaron a preguntarse si el sistema político sectario seguía siendo capaz de ofrecer estabilidad y prosperidad.
2. La explosión del puerto de Beirut
La Explosión del puerto de Beirut de 2020 marcó un punto de inflexión.
Numerosos activistas chiitas independientes exigieron públicamente:
* justicia para las víctimas;
* una investigación imparcial;
* independencia del Poder Judicial;
* responsabilidades políticas.
Fue una postura poco común dentro de sectores tradicionalmente alineados con el poder establecido.
3. La Revolución del 17 de Octubre
Las protestas nacionales iniciadas en octubre de 2019 rompieron una barrera psicológica muy importante.
Por primera vez:
* manifestantes chiitas criticaron públicamente a Hezbolá;
* otros cuestionaron al Movimiento Amal;
* ciudades tradicionalmente chiitas, como Tiro y Nabatieh, fueron escenario de protestas reclamando reformas profundas.
Aunque muchas manifestaciones fueron reprimidas o enfrentaron presiones políticas, demostraron que existía pluralidad de opiniones dentro de la comunidad.
4. El costo de los conflictos regionales
Cada vez más familias chiitas cuestionan:
* el costo económico de los conflictos regionales;
* las constantes confrontaciones militares;
* el aislamiento internacional del Líbano.
Esto no significa necesariamente un rechazo al concepto de resistencia, sino la convicción de que las decisiones sobre la guerra y la paz deberían recaer en las instituciones del Estado libanés.
Características del movimiento independiente
A diferencia de los partidos tradicionales, esta corriente no tiene un líder único.
Está integrada por:
* profesores universitarios;
* abogados;
* médicos;
* periodistas;
* empresarios;
* dirigentes municipales;
* antiguos simpatizantes de Amal;
* ex miembros o ex simpatizantes de Hezbolá;
* estudiantes universitarios;
* organizaciones de la sociedad civil.
Su principal fortaleza radica en las ideas, más que en las estructuras partidistas o militares.
Principios fundamentales
La mayoría de los integrantes de este movimiento comparten varios objetivos.
Fortalecer al Estado
Aspiran a un Estado libanés fuerte, soberano y con capacidad para ejercer plenamente su autoridad sobre todo el territorio nacional.
Estado de derecho
Defienden una justicia independiente y libre de interferencias políticas.
Reformas económicas
Promueven:
* la reestructuración del sistema financiero;
* el combate a la corrupción;
* la transparencia gubernamental;
* la atracción de inversiones;
* el fortalecimiento del sector privado.
Identidad nacional
Muchos enfatizan la ciudadanía libanesa por encima de la afiliación sectaria, sin renunciar a su identidad religiosa o cultural como chiitas.
Rendición de cuentas
Sostienen que ningún partido político debe quedar al margen del escrutinio democrático.
Figuras representativas
Aunque no existe una dirigencia unificada, varias personalidades se han convertido en referentes intelectuales del movimiento.
Entre ellas destacan:
* Lokman Slim, asesinado en 2021, quien defendió la libertad de expresión y la rendición de cuentas.
* Ali Al-Amin, reconocido por promover una mayor independencia de las instituciones religiosas respecto del poder político.
* Hanin Ghaddar, autora de numerosos estudios sobre la evolución política de la comunidad chiita.
Muchos líderes jóvenes, sin embargo, prefieren evitar movimientos personalistas y privilegian el trabajo colectivo.
Desempeño electoral
Las elecciones parlamentarias de 2022 demostraron que los candidatos independientes pueden obtener un respaldo significativo.
Aunque Hezbolá y Amal conservaron la mayoría de los escaños reservados para la comunidad chiita, varios candidatos reformistas alcanzaron votaciones importantes, especialmente en distritos urbanos.
Sus campañas se apoyaron principalmente en:
* voluntarios;
* redes sociales;
* financiamiento ciudadano;
* organizaciones civiles.
Todo ello sin depender de las tradicionales redes clientelares.
Principales desafíos
El movimiento enfrenta obstáculos muy importantes.
Falta de organización
Carece de:
* una dirección nacional;
* estructuras permanentes;
* recursos financieros suficientes.
Sistema electoral
El sistema político confesional del Líbano favorece a los partidos tradicionales con estructuras consolidadas.
Presiones políticas y sociales
Diversos activistas denuncian intimidaciones, campañas de desprestigio y presiones sociales, especialmente en regiones donde Hezbolá y Amal mantienen una fuerte presencia.
Emigración
Una parte importante de los jóvenes profesionales que respaldan las reformas ha abandonado el país, reduciendo la capacidad organizativa interna del movimiento.
Oportunidades
A pesar de estas limitaciones, existen factores que podrían fortalecer esta corriente en los próximos años:
* una nueva generación menos vinculada a las lealtades heredadas de la guerra civil;
* el creciente rechazo a la corrupción y al deterioro económico;
* una mayor participación de la diáspora libanesa;
* la demanda social de instituciones más eficientes y transparentes.
Estos elementos podrían ampliar gradualmente la influencia del movimiento, aun cuando sus avances electorales sean lentos.
El papel de la diáspora libanesa
La diáspora, especialmente en América Latina, Norteamérica, Europa, Australia y los países del Golfo, puede desempeñar un papel decisivo mediante:
* inversiones productivas;
* programas educativos;
* fortalecimiento de organizaciones de la sociedad civil;
* promoción de la participación democrática;
* construcción de puentes entre las distintas comunidades del Líbano.
Muchos dirigentes independientes consideran que la diáspora constituye una fuente invaluable de experiencia, inversión y apoyo internacional.
Conclusión
El surgimiento de un movimiento chiita independiente no significa necesariamente el debilitamiento inmediato de Hezbolá o Amal, organizaciones que siguen contando con una amplia base social, una estructura política consolidada y una fuerte presencia en numerosas comunidades.
Lo que sí evidencia es que dentro de la comunidad chiita existe una diversidad creciente de opiniones sobre el futuro del Líbano.
Si esta corriente logra consolidarse dependerá de su capacidad para organizarse, construir un proyecto político coherente y responder a las necesidades cotidianas de la población. Independientemente de su éxito electoral, ya ha abierto un nuevo espacio para el debate sobre la gobernabilidad, la transparencia, el fortalecimiento del Estado y la relación entre la identidad confesional y la construcción de un Líbano moderno, soberano y plural.
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