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martes 07 de julio de 2026
El secreto de 5 mujeres de la antigüedad para conseguir lo "imposible" (Sin importar en qué creas)

El secreto de 5 mujeres de la antigüedad para conseguir lo “imposible” (sin importar en qué creas)

Resumen de la Parashá Pinjás, Números 25:10-30:1

El nieto de Aharón, Pinjás, es premiado por su acto de celosía al matar al príncipe de la tribu de Shimón, Zimrí junto a la princesa Midianita, Cazbí: El Creador le otorga un pacto de paz y la kehuná – sacerdocio.

Un censo del pueblo cuenta 601.730 hombres entre 20 y 60 años. Moshé es instruido sobre cómo debe dividir la Tierra entre las tribus y las familias de Israel a través de una lotería.

Las cinco hijas de Tzlafjad piden a Moshé que les conceda la porción de tierra que le pertenece a su padre, quien muere sin hijos varones; Di-s acepta su pedido y lo incorpora dentro de las leyes de herencia de la Torá.

Moshé lega el poder en manos de Ioshúa para que lo suceda introduzca al pueblo a la Tierra de Israel. La sección concluye con una detallada lista de ofrendas diarias, las ofrendas adicionales traídas en Shabat, Rosh Jodesh (principio del mes), y las festividades de Pesaj, Shavuot, Rosh Hashaná, Iom Kipur, Sucot y Shminí Atzeret.

En esta parashá ocurre una historia fascinante. Cinco hermanas, las hijas de Tzelofjad, se encuentran en una situación desesperada: su padre murió en el desierto sin dejar hijos varones, y según las leyes de reparto de la tierra en ese momento, ellas se iban a quedar sin herencia. Cero. Nada. El sistema no contemplaba su caso.
Cualquiera en su lugar se habría quejado, se habría deprimido o habría aceptado su “destino cruel”. Pero ellas hicieron algo diferente. Fueron directamente ante Moshé y reclamaron su parte. Y la respuesta de Dios a Moshé fue contundente: “Tienen razón. Dales su herencia”.

Aquí es donde entra el Rabino Shalom Arush con una sabiduría que te cambia la perspectiva. El Rabino nos explica: ¿Por qué El Creador permitió que la ley se revelara a través de ellas y no antes?

Porque El Creador estaba esperando que alguien pidiera. El Rabino Arush nos enseña que en este mundo existe una regla espiritual: Lo que no pides, no lo recibes.

Dios quiere darte milagros, quiere darte sustento, salud y paz, pero está esperando el recipiente. Y el recipiente se construye con la boca, a través de la oración.

Las hijas de Tzelofjad no se quedaron llorando en su tienda diciendo “qué mala suerte tenemos”. Ellas activaron su fe, se presentaron con respeto y pidieron. Cambiaron un decreto que parecía inamovible.

El Rabino Arush siempre nos insiste en una herramienta clave: la Hitbodedut, que es hablar con Dios a solas, como con un mejor amigo, en tu propio idioma.

Si hoy estás pasando por una situación difícil —ya sea en la economía, en tu salud o en tus relaciones— y sientes que las “leyes de la lógica” dicen que vas a perder, haz lo que hicieron las hijas de Tzelofjad. Tómate 10 o 15 minutos hoy mismo. Cierra la puerta, habla con el Creador y dile: “Padre, según la lógica esto no tiene solución, pero yo sé que para Ti todo es posible. Te pido que me ayudes”.

Cuando pides con el corazón, rompes las leyes de la naturaleza.

La lección de Pinjás es una regla de vida: la última palabra no la tienen tus circunstancias, la última palabra la tienes tú cuando abres tu corazón para hablar con El Creador.

Piénsalo: ¿Qué le falta a tu vida? ¿Qué milagro esperas del Cielo?

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