Resumen de la Parashá Matot-Masei, Números 30:2-36:13
Moshé enseña las leyes que gobiernan la anulación de promesas a los líderes de las tribus de Israel. Se lucha una guerra contra Midián por su rol en la destrucción moral de Israel, y la Torá da un recuento detallado del botín de la guerra y cómo fue distribuido entre la gente, los guerreros, los Levitas y el Sumo Sacerdote.
Las tribus de Reubén y Gad (más tarde acompañados por media tribu de Menashé) piden las tierras del este del Jordán como su porción de la Tierra Prometida, siendo estas tierras aptas para la cría de ganado. Moshé inicialmente se enoja con este pedido, pero más tarde concuerda con la condición de que ellos primero se unan y lideren a Israel en la conquista de las tierras al oeste del Jordán.
Los cuarenta y dos viajes y campamentos de Israel a través del desierto son listados, desde el Éxodo de Egipto hasta el establecimiento en las planicies de Moab, al otro lado del río, frente a la Tierra de Cnaan. Los límites de la Tierra Prometida son enumerados y las ciudades de refugio designadas como lugares de exilio para asesinos involuntarios. Las hijas de Tzlafjád se casan dentro de su propia tribu de Menashé, de manera de que las propiedades que correspondían a su padre no pasen por herencia a otra tribu.
¿Alguna vez has mirado hacia atrás en tu vida y te has preguntado por qué tuviste que pasar por momentos tan difíciles? ¿Por qué ese desvío, ese fracaso o esa espera tan larga?
En la doble porción de la Torá de esta semana, Matot-Masei, la Torá hace algo muy extraño: se toma el tiempo de enumerar, uno por uno, las 42 paradas donde acamparon los israelitas durante sus 40 años en el desierto. Parece una lista aburrida de nombres geográficos. Pero el Rabino Jonathan Sacks nos enseñó que aquí se esconde uno de los secretos más profundos sobre el éxito y el crecimiento personal.
El Rabino Sacks hacía una pregunta brillante: Si Dios es todopoderoso, ¿por qué no llevó a los israelitas de Egipto a la Tierra Prometida en línea recta? Habrían tardado unos pocos días. ¿Por qué 40 años? ¿Por qué 42 paradas?
La respuesta es que Dios podía sacar a los israelitas de Egipto en un instante, pero le tomó 40 años sacar a Egipto de los israelitas.
El viaje no era una pérdida de tiempo; era el proceso de transformación. Pasaron de ser esclavos con mentalidad de víctimas a ser un pueblo libre, responsable y con el coraje necesario para construir una sociedad justa.
El Rabino Sacks decía que en la vida no existen los atajos para desarrollar el carácter. Cada parada en tu desierto personal —la parada de la duda, la parada del esfuerzo, incluso la parada del fracaso— tiene un propósito.
No estás perdiendo el tiempo; estás construyendo la persona que necesitas ser para habitar tu propia “Tierra Prometida”.
Pero Matot-Masei también nos advierte de algo vital. Dos tribus, Reubén y Gad, ven las tierras fértiles antes de cruzar el río Jordán y dicen: “Nosotros nos quedamos aquí. Este lugar es perfecto para nuestro ganado”.
El Rabino Sacks nos alerta sobre esto: el mayor peligro en la vida no es el fracaso, sino conformarse demasiado pronto. Es quedarte en tu zona de confort porque encontraste un pasto verde, olvidando que tu verdadero destino y tu mayor impacto están más adelante.
Cuando te conformas con lo cómodo, dejas de viajar.
Y la fe judía, en el pensamiento de Lord Sacks, no es un estado de reposo; es un movimiento constante hacia adelante.
Así que, si hoy sientes que estás atrapado en una “parada” de tu vida que no entiendes, recuerda las 42 paradas del desierto. Ninguna fue un error.
Como bellamente escribió el Rabino Sacks: “No todo lugar en el que nos encontramos es nuestro hogar definitivo. Pero cada lugar nos prepara para el hogar que aún debemos construir”.
Sigue caminando. Tu viaje tiene un mapa, y cada parada cuenta.
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