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El primer sionista… era mujer

KEREN HAYESOD

Ella se adelantó más de 300 años a Theodor Herzl al concebir un movimiento en el que los judíos podrían una vez más tomar posesión de su Patria espiritual.

También al Barón de Rothschild al comprar propiedades en la Tierra de Israel.

Fue Sionista antes de que el término fuera acuñado.

Nació en Lisboa, dentro de una familia de Marranos, (Judíos conversos), originales de Aragón, que escaparon a Portugal cuando la Reina Isabel y el Rey Fernando expulsaron a los Judíos en 1492.

En su cumpleaños de 12 años, descubrió que no era cristiana tal como pensaba, sino que en realidad era judía.

Más aún, su nombre no era Beatrice de Luna Miguis, el nombre con el que había sido bautizada en Lisboa donde había nacido, sino Jana Nasí, la hija de Shmuel Nasí.

Cuando tenía 18 años, su padre la hizo casar con Francisco Mendes en una iglesia católica. Ella no pudo comprender cómo su padre pudo hacerle eso después de haberle revelado que ellos eran judíos que practicaban su judaísmo en secreto.

Posteriormente, se enteró que su esposo también era un converso y tuvieron otra ceremonia matrimonial en concordancia con las Leyes de Moisés y de Israel.

Fue un matrimonio feliz y tuvieron una hija, Reina. 
No obstante, cuando Doña Gracia tenía solamente 25 años, su esposo falleció y le dejó a ella toda su enorme riqueza, que incluía barcos, el segundo banco más grande en Europa y otros valores los que ella utilizó para ayudar a su Pueblo: logró que el establecimiento de la Inquisición en Portugal fuera postergado con pagos al Papa.

Fue traicionada a las autoridades por su celosa hermana, y fue solamente con la ayuda del Sultán Suleimán el Magnífico de Turquía que fue dejada en libertad.

Gracia persuadió al Sultán para que le arrendara Tiberias, ciudad que quería reconstruir según de acuerdo con su anterior gloria judía. Mientras tanto, pagó por la construcción de sinagogas, lugares de estudio e imprentas de Hebreo en lugares de dispersión de Judíos.

Envió gente a vivir en Tiberias, y pagó para que la ciudad fuera reconstruída. Su gente completó la construcción del muro del sur de la ciudad, y estaban a punto de comenzar a construir un hogar permanente para ella, de modo que pudiera mudarse de Turquía a la Tierra Santa.

No obstante, Doña Gracia murió antes, en 1569.

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