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NORMA INÉS RIVERA / SUMA DF

Afganistán le disputa a la República Democrática del Congo, el título del país más peligroso del mundo para las mujeres, seguido de Pakistán, India y Somalia, según reveló un informe de Trust Law, el servicio de noticias de la Fundación Thomson Reuters.

Localizado en Asia Central, el país se encuentra inmerso en la miseria como consecuencia de años de guerra y conflictos armados, desde la invasión soviética que finalizó en 1989, con la caída del sistema socialista, y a la que siguió una interminable guerra civil encabezada por el movimiento fundamentalista islámico del talibán, que impuso un régimen basado en la Sharia, la rígida ley musulmana, que negaba a las mujeres y niñas los derechos básicos, como educación, salud, asistencia médica y trabajo.

A pesar de que en 2001, como respuesta a los atentados del 11 de septiembre, los Estados Unidos derrocaron al gobierno talibán, no se ha logrado la estabilidad del país, que sigue inmerso en una constante guerra, cuyas principales víctimas son las mujeres afganas.

El gobierno actual presidido por Hamid Karzai, prometió garantizar los derechos de las mujeres, sin embargo, todavía se siguen algunas de las reglas de los talibanes, como el uso de la burka, aún en Kabul,  la propia capital del país, y ha aprobado leyes que permiten a los maridos castigar a sus esposas si éstas no los complacen sexualmente.

La violencia contra las mujeres que persiste en este país va desde el abuso doméstico y la discriminación hasta la mutilación genital, los ataques con ácido y la lapidación, como resultado de los conflictos bélicos y los factores culturales y religiosos.

Las mujeres afganas tienen prohibido salir solas a la calle, reír fuerte, consultar a un médico varón y si salen, deben cubrirse con la burka, una túnica azul, cuyo tejido debe ser bastante tupido ya que de lo contrario, pueden ser castigadas; ésta las cubre de pies a cabeza y a la altura de los ojos, la tela es de delgada rendija que le permite ver.

Ochenta por ciento de las afganas sufren de violencia doméstica, que al igual que en Arabia Saudita, no está penada por la ley. La muerte por complicaciones en el parto afecta a 40 por ciento, ya que 97 por ciento de las mujeres da a luz en sus propias casas, debido a la prohibición de ser atendidas por médicos hombres.

Aunque algunas mujeres principalmente en la capital han empezado a asistir a la escuela y a salir sin la compañía de un hombre, siguen siendo una gran minoría e incluso, profesionistas que escaparon del país durante el régimen talibán y que han regresado, sólo pueden hablar en presencia de los ancianos y cuando se les hace una pregunta directa.

En Afganistán el tiempo se ha detenido; no hay escuelas suficientes, ni hospitales, ni futuro; se carece de los servicios básicos; 8 de cada 10 mujeres sufren de violencia doméstica y según datos de la ONU y de la Asociación Revolucionaria de las Mujeres de Afganistán, 60 por ciento son obligadas a contraer matrimonio antes de cumplir 18 años.

Ése es el Afganistán de hoy, un país empobrecido, desangrado, devastado por las guerras, la ignorancia y el abuso, en donde la mujer es un fantasma vestido de azul.

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