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INDER BUGARIN/ REFORMA.COM

26 de julio 2011- El doble atentado perpetrado en Noruega por Anders Breivik demuestra que los llamados “lobos solitarios” representan una amenaza terrorista latente capaz de golpear en cualquier momento Europa.

“El terrorismo islámico continúa siendo la mayor amenaza en Europa, pero los llamados ‘lobos solitarios’, como parece ser el caso de Breivik, han demostrado ser igualmente destructivos”, afirma a REFORMA Claude Moniquet, presidente del Centro de Seguridad e Inteligencia Estratégica Europea.

“El ataque pudo haber ocurrido en Oslo o en cualquier otra capital, porque en toda Europa hay fundamentalistas aislados que esperan pacientemente el mejor momento para golpear”, explica.
El autor confeso de la matanza de Noruega, quien se cobró la vida de 76 personas, de acuerdo con la última estimación policiaca, aseguró en su primera aparición en los juzgados que trabajó con otras dos células en la organización del doble atentado.
Sin embargo, tanto la Policía como el Primer Ministro, Jens Stoltenberg, mantienen la tesis de que actuó solo y que habla de células para tratar de crear mayor terror entre la sociedad.

“Lo más peligroso de este caso es que podría convertirse en un vehículo inspirador para futuros atentados, porque el ataque le sirvió para darle publicidad a su manifiesto, que ahora circula por la red, y en el que externa su deseo por hacer de sus acciones una campaña ideológica y darle un efecto multiplicador”, advierte el especialista.

El experto en terrorismo sostiene que Breivik cumple con el perfil del llamado “lobo solitario”, en su mayoría hombres blancos que no encajan en grupos y que pertenecen a la corriente de la extrema derecha.

Su soledad los hace difíciles de identificar, lo que explica porqué trabajó nueve años en su ataque sin ser rastreado.
“Los terroristas comúnmente trabajan en redes, en células o colectivos, pero cuando no hay una cadena o un canal de adoctrinamiento que pueda ser rastreado, y todo ocurre en la mente de un individuo, es muy difícil que pueda ser interceptado por los servicios de inteligencia”, indica Moniquet.
Otra característica de estos terroristas es que no son suicidas. Breivik no puso resistencia a su arresto tras asesinar a quemarropa a 68 personas en la isla de Utoya el pasado viernes.

“No se hacen estallar con explosivos, porque detrás de sus acciones hay un mensaje que quieren trasmitir en persona”, aclara el experto.

Sus ataques suelen ser, ante todo, simbólicos, sostiene Moniquet. Por tal motivo, Breivik dirigió su asalto contra jóvenes noruegos blancos que participaban en la reunión de las Juventudes del Partido Laborista y no contra una comunidad musulmana, ya que, ante sus ojos, los socialistas son blanco primario al considerarlos traidores y una amenaza para Europa al promover el multiculturalismo.

“El ataque con explosivos a las oficinas de Gobierno es legítimo desde la perspectiva terrorista, pero lo ocurrido en la isla Utoya fue un acto de locura, por lo que es muy probable que Breivik no sea un terrorista, sino un desquiciado”, indica.

Por su parte, Ramón Spaaij, investigador de la Universidad La Trobe en Melbourne, afirma que son cada vez más los extremistas que prefiere operar por la libre, antes que hacerlo en grupo.

En la investigación “Studies in Conflict and Terrorism” (Estudios sobre Terrorismo y Conflictos), Spaaij sostiene que estos individuos actúan bajo el concepto de “la resistencia sin líderes”, un término que se remonta al movimiento anarquista del siglo 19 y que está inspirado en la tesis de que un individuo es capaz de socavar el Estado.

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