ALAN DERSHOWITZ/ PERIODISTADIGITAL.COM/HUDSON NEWS

28 de julio de 2011- En una reciente entrevista, el embajador de Noruega en Israel ha sugerido que el terrorismo de Hamas contra Israel está más justificado que el reciente ataque terrorista contra Noruega. Su razonamiento es que, “Nosotros los noruegos consideramos que la ocupación es la causa del terrorismo contra Israel”. En otras palabras, el terrorismo contra ciudadanos israelíes es culpa de Israel. El terrorismo contra Noruega, en cambio, se basó en “una ideología que dice que Noruega, particularmente el Partido Laborista, es anterior a la cultura noruega”. Es difícil imaginar que hiciera una declaración tan provocadora sin la expresa aprobación del gobierno noruego.

No puedo recordar ejemplos en los que tantos absurdos sean comprimidos en una entrevista tan corta. En primer lugar, el terrorismo contra Israel comenzó mucho antes de que existiera alguna “ocupación”. El primer ataque terrorista importante en contra de judíos, quienes habían vivido por mucho tiempo en Jerusalem y Hebrón, comenzó en 1929, cuando el líder del pueblo palestino, el Gran Mufti de Jerusalem, ordenó un ataque terrorista que mató a cientos de religiosos judíos, muchos de ellos ancianos y algunos bastante jóvenes. El terrorismo contra los judíos continuó a través de la década de 1930. Una vez que Israel se estableció como estado, pero mucho antes de que capturara el Margen Occidental, el terrorismo se convirtió en el principal medio para atacar a Israel a través de las fronteras jordana, egipcia y libanesa. Si la ocupación es la causa del terrorismo contra Israel, ¿cuál es la causa del terrorismo que precede a cualquier ocupación?

No me sorprendió escuchar tanta intolerancia ahistórica por parte de un embajador noruego. Noruega, hoy en día, es el país más antisemita y más anti-Israel de Europa. Lo sé, porque he experimentado ambos, a nivel personal, durante una reciente visita y un recorrido por las universidades. Ninguna universidad aceptaría ser sede de una conferencia, a menos que se prometa no hablar de Israel. Noruega prohíbe la matanza ritual judía, pero no la matanza ritual islámica. Sus líderes políticos y académicos, abiertamente, hacen declaraciones que van desde el anti-sionismo hasta el antisemitismo; un ejemplo es cuando el Ministro de Relaciones Exteriores de Noruega condenara a Barak Obama por nombrar a un judío para Jefe de Gabinete. Ningún otro líder europeo  podría hacer tal declaraciones y se saldría con la suya. En Noruega, esta intolerante declaración fue elogiada, como lo fueron declaraciones similares hechos por un destacado académico.

El día anterior al tiroteo, el mismo campamento que fue atacado por el terrorista solitario, estaba involucrado en una orgía de odio anti Israel. Sin embargo, nunca dirá que fue el antisemitismo de Noruega el que “causó” el horrible acto de terrorismo contra jóvenes noruegos.

Las causas del terrorismo son múltiples pero, en el fondo, tienen una causa común:  una creencia de que la violencia es la respuesta adecuada a las políticas con las que los terroristas no están de acuerdo. La otra causa común es que el terrorismo ha sido, a menudo, recompensado. Noruega, por ejemplo, repetidamente recompensó al terrorismo palestino contra Israel, mientras castigó a Israel por sus esfuerzos para proteger a sus civiles. Mientras que pretende condenar todos los actos terroristas, el gobierno noruego ha buscado justificar el terrorismo palestino diciendo que tiene una causa legítima. Esto, claramente, es una invitación a continuar con el terrorismo.

Es importante que el mundo no premie nunca al terrorismo, apoyando las políticas de aquellos que lo usan como una alternativa al discurso de la razón, de la solución diplomática o del compromiso político.

No conozco ninguna persona razonable que haya tratado de justificar los ataques terroristas contra Noruega. Sin embargo, hay muchos noruegos que no sólo justifican los ataques terroristas contra Israel, sino que los elogian, los apoyan, ayudan a financiarlos y los legitiman.

El mundo debe unirse para condenar y castigar a todos los ataques terroristas contra civiles inocentes, sin importar el motivo o la supuesta causa del terrorismo. Noruega, como nación, ha fracasado en hacer esto. Quiere que todos condenen el atentado terrorista contra sus civiles, y todos deberíamos hacerlo, pero se niega a vivir según una única norma.

Nada bueno proviene del terrorismo, así que no se espere que los noruegos aprendan ninguna lección de su propia victimización. Como el embajador lo dejó en claro en su ignorante entrevista, “aquellos de nosotros que creemos que [la ocupación es la causa del terrorismo contra Israel] no vamos a cambiar de opinión a causa del ataque en Oslo”.

En otras palabras, persistirán en su punto de vista intolerante, que Israel es la causa del terrorismo dirigido contra él y que si Israel pusiera fin a la ocupación (como ofreció hacerlo en el período 2000-2001 y nuevamente en 2007), el terrorismo terminará. Incluso Hamas, al que Noruega apoya de muchas maneras, ha dejado en claro que no pondrá fin a su terrorismo mientras Israel siga existiendo. Hamas cree que la existencia misma de Israel es la causa del terrorismo en su contra. Eso suena muy parecido a los desvaríos del hombre que se involucró en el acto de terrorismo contra Noruega

Ha pasado el tiempo suficiente como para que los noruegos hagan un profundo examen de conciencia acerca de su sórdida historia de complicidad con todas las formas de intolerancia, que van desde los nazis antisemitas hasta un Hamas antisemita. Entre ambos atentados, parece haber un hilo común.

NOTAS

https://www.hudson-ny.org/2310/terrorism-norway-israel