BECKY RUBINSTEIN

Rescato algunos poemas “crónicos”: crónica poética de mi autoría. Los comparto con el deseo de que revivan, a través de su lectura, en episodios y personajes que nos competen a todos por igual. En calidad de humanos.

AUSCHWITZ

Nos mandaron
cambiar los zapatos

¡No, no, fue así!

Nos amenazaron
frente a una montaña de zapatos

Ése sería el primer paso…

Luego, peinaron nuestro cabello
con peines de cristal.

¡No, no fue así!

A mi madre y a mi abuela
detenidas en un crucero
No les dio tiempo de tejerme un
sudario con sus cabellos largos de princesas.

Y mi cabeza, comida por os piojos,
se negó a ser ultrajada por el cuchillo.

¡No, no fue así!

Esas fueron otras vidas.

Nosotros somos apenas sus dobles.

LIMOSNA

También en las calles de Nueva-York
y a las orillas del Hudson
Se pide limosna
a los perros
a los peces
a los invertebrados.

En Nueva-York los edificios
hablan solos
como Woody Allen
-su cortesano preferido-
Y regalan manzanas
para darle la vuelta al mundo
en inglés
aunque no siempre se les entienda.

En Nueva-York sueño con torres gemelas
de mal parto
y parto un pastel de cumpleaños
y parto a la India
y me parto en cuartos como manzana
(¡viva el absurdo!)
Para darme a los turistas
como limosna.

En Nueva-York los gatos
hablan en los teatros
-ninguno quiere salir en cartelera-
Conocen a los poetas
y las gatadas de los empresarios.
También su filantropía de museo.

En Nueva-York me tiro en un sillón
Redondo como un beigl cargado de queso crema.
Ya descansada y sin hambre
salgo a la Quinta Avenida.

Las Tablas de la Ley están de oferta
Se venden de dos en dos
como parejas que jamás se van a acostar
sin haber resuelto sus diferencias.

Y ni de gratis, salen del almacén…
por aquello de “El no matarás.”
y del “no desearás el queso
de tu prójimo.”

Más poemas mañana…

CRUCEROS CRÓNICOS; Buenos-Aires, ed. Doble Sol, 2008.