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ARNOLDO KRAUS/ LA JORNADA

La medicina personalizada supone un modelo médico nuevo donde priva el individuo sobre la sociedad. Por medio de técnicas novedosas crea fármacos idóneos y dosis adecuadas para cada persona de acuerdo con su genética y su individualidad química. Ese tipo de medicamentos, en teoría, mejorará la eficacia y eliminará o disminuirá los efectos indeseables de las medicinas.

Los investigadores que dedican su tiempo a desarrollar la medicina personalizada aducen que el conocimiento molecular de las enfermedades incrementará la eficacia de las medicinas, las cuales, en la actualidad, se prescriben a la población general sin individualizar (salvo por factores obvios como edad, enfermedades asociadas, etcétera). A diferencia de la medicina pública tradicional, cuyo leititmotiv es la sociedad –salud pública–, el interés de la medicina personalizada es el individuo –mi medicina– y no la comunidad. Como en tantos rubros médicos, el desarrollo de esta escuela ofrece esperanzas –diseño de fármacos óptimos con menos efectos adversos– y conlleva desasosiego: los medicamentos personalizados sólo podrán ser costeados por la élite económica.

Aunque en la medicina contemporánea la palabra justicia parece tener poca cabida, su aplicación debería ser fundamental y materia de estudio en los planes académicos, tanto en pregrado como en posgrado. La injusticia es uno de los problemas fundamentales de los avances de la medicina. La medicina personalizada debería contextualizar sus logros incluyendo dos tópicos vinculados con la justicia: quiénes se beneficiarán de ella y qué tan eficaces serán los nuevos fármacos. En el campo de la salud, justicia y ética son binomio inseparable. La regla es clara: a mayor injusticia, menor ética.

Dos escenarios. Primero. La medicina personalizada ofrece –y en el futuro ofrecerá más– beneficios. En oncología se han desarrollado medicamentos más específicos para algunos tumores malignos de colón, mama o pulmón; la detección de mutaciones –cambios– genéticas familiares en cánceres de mama u ovario permite definir a la población susceptible de desarrollar esos cánceres; la farmacogenética –ciencia encargada de diseñar medicamentos ad hoc a las variaciones genéticas– desarrollará fármacos específicos, a dosis específicas; la medicina personalizada ha permitido estudiar las variantes genéticas asociadas a algunos cánceres; para algunos tumores malignos se han diseñado drogas específicas gracias al conocimiento de los daños que producen determinados genes.

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Arnoldo Kraus es médico. Imparte clases de ética médica en el posgrado de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México. Es miembro del Colegio de Bioética. Colabora semanalmente en el periódico La Jornada, así como en diversas revistas culturales. Autor de textos indispensables en el debate nacional en torno a la bioética. Ha publicado ocho libros. Morir antes de morir. El tiempo Alzheimer (Taurus, 2007). En 2010 apareció bajo el sello Almadía un libro de ensayos intitulado Aproximaciones a la muerte.

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