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STANFORD ¿El banco, el apellido, la Universidad? … ¡No, nuestra desgracia!

RUTH BARÓN

Han pasado 33 meses desde que recibimos la gran noticia; esa fecha de 16 de febrero del 2009, nos ha costado más que dinero.

¿Cuándo antes nos habíamos visto involucrados con abogados?

En mi caso, ésta es la primera vez que entiendo esa mentada maldición: “Entre doctores y abogados te veas”.

Habíamos escuchado y hasta querido entender el significado de un esquema PONZI, nos sacudió el caso Madoff con la millonaria pérdida de tantas personas confiadas y, pensamos en cuánta sabiduría e inteligencia se necesita para invertir el dinero.

Para cuando se esfumó nuestro patrimonio, ya habían pasado años y, nos habíamos reunido en muchas ocasiones con nuestros consejeros y ejecutivos de Stanford Bank International. LTD . ; durante años, nos llegaron avisos de alarma acerca de ésta maravillosa pirámide de institución bancaria – la mayor parte de nosotros, las víctimas de hoy, nos acercamos al grupo de “Super Héroes, los banqueros Stanford”, pidiendo nos aclarasen las dudas, los miedos e inseguridad que vivíamos y la cual, nos quitaban el sueño.

¡Qué bien preparado estaba éste grupo de individuos para responder a todas nuestras preguntas! Lo hacían con perfecta audacia y fabulosa seguridad. Nos engañaban con la mano en la cintura y terminábamos sintiéndonos totalmente ignorantes en materia de finanzas, de economía, como chismosos y, hasta mal informados por el enemigo La Competencia ya que, al preguntar cómo y en dónde tenían invertidos los ahorros de toda nuestra vida y el patrimonio de la familia, les incomodaban las preguntas y mostraban un gesto de impaciencia y repruebo hacia nosotros: los clientes desconfiados.

“No puedes estar major representado, nadie te dará el servicio y la seguridad que nosotros te brindamos, somos la única institución bancaria que no gasta en cientos de sucursales, ni en chequeras. Nosotros no recibimos a cualquier cliente – son muy afortunados los que como tú, tienen la oportunidad de estar en nuestra lista. Además, no tienes riesgo ya que te he explicado varias veces, que tu capital está garantizado y asegurado por Loyd´s of London.
Los ejecutivos, hemos sido cuidadosamente elegidos, altamente reconocidos, recibimos entrenamiento profesional mensual, a cada rato nos sacamos premios como banqueros e inversionistas; nos tienen vigilados muy de cerca….”

Todas las veces llegué a esas juntas con la interrogante en cómo hacer algún cambio, cierto movimiento, sin embargo, siempre salí sintiéndome como un gran ignorante del mundo financiero. Me sentí mal preparada, pésima administradora y como una mala persona.

¿Cómo podia yo, desconfiar de mi mejor aliado? Es mi ejecutivo, somos amigos, compartimos fiestas, vemos los grandes anuncios de Stanford Bank por las calles – ésta gente, me está cuidando, protegiendo y entregándome lo mejor que tiene: su tiempo, sus conocimientos, su sabio consejo.

Meses y semanas antes de ese triste febrero, ya varios cuentahabientes pedían y exigían parte o el total de su capital – Los representantes de Stanford juraron devolver los grandes o pequeños capitales que ciertas familias necesitaban, pero, no resultó así. Stanford Bank, estaba desmoronándose y ellos, nuestros banqueros “patito”, continuaban atrayendo fortunas con las mismos argumentos que ya nosotros sabíamos de memoria. Además, por cada depósito recibido, ellos se hicieron de miles de dólares.

Como sabemos:

1. No hay fecha para el juicio de “Sir. Mr. A. Stanford”.

2. Los abogados están en otros asuntos porque el nuestro está pasado de moda y, ya no saben cómo y a quién demandar.

3. Varios ejecutivos mexicanos, se desaparecieron – algunos huyeron y otros, regresaron para vivir de sus capitales que tenían en otros bancos confiables y más serios. Nosotros los enriquecimos ya que por cada nuevo depósito, ellos recibian un alto porcentaje – si captaban un nuevo cliente, eran premiados con bonos o sea: más dinero como regalo.

4. Nos quedamos sin ahorros; nuestro patrimonio desapareció junto con nuestra seguridad económica.

5. La mayoría de las víctimas, no pueden pagarse un seguro de gastos medicos – los retirados y los ancianos, están sufriendo su miseria.

6. Se habla no solo de uno sino de dos Receivers: el Americano y el Ingles, y son ellos quienes se han enriquecido con nuestra desgracia.

7. Enfrentamos una época de crisis mundial; para vender algún, inmueble o pieza valiosa, no hay quien la pague justamente.

8. Vivimos al día, y esperando alguna Buena Noticia.

9. Los americanos, los venezolanos y miles de víctimas se han manifestado sacando artículos en periódicos, cartas a sus gobiernos y más; los mexicanos, seguimos esperando – tal vez mañana.

10. Sólo falta que como mexicanos, siendo cobardes y conformistas, nos sorprenda que a los gringos, si se les entreguen los quinientos mil dólares de seguro por parte de SIPC.

11. Los sabios banqueros mexicanos de Stanford, siguen jugando golf, viajando, montando a caballo, disfrutando de sus restaurants y viajes favoritos, y obsevando cómo no pasó a mayores. Uno que otro, se amparó judicialmente.

12. Loyd´s of London, tenía asegurados los inmuebles y objetos de las lujosas oficinas Stanford; también se dice que aseguraba a los empleados.

13. Elegí Stanford Bank. LTD., por el servicio, porque su empleado era mi amigo, para recibir mas intereses, porque me juraron la seguridad que buscaba…por cualquiera de las anteriores. Nos mintieron y defraudaron. En el supuesto caso de que:
“No sabían cómo y en dónde estaba el dinero”
¡Qué irresponsabilidad, cuánta desfachatez, qué ineptitud y verguenza!
“Sí estaban enterados”

¡Cuánta miseria, cuánta soberbia, qué hostilidad, cuánto daño y angustia nos han causado!

Fuimos engañados. Nos timaron. Somos las víctimas a quien robaron y despojaron de lo nuestro.

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