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Las fortalezas del CDI

CENTRO DEPORTIVO ISRAELITA

“El 15 de octubre de 1950, en una ceremonia donde colocaron mi primera piedra, nací para resolver una gran necesidad de la Comunidad Judía de México,. Desde entonces, la pujanza de los jóvenes ha sido fuente que nutre mi crecimiento y fortalece mi vida.

He visto crecer generaciones sanas, dirigidas todas por los buenos caminos del deporte, el arte y la cultura, con el toque mágico que proporciona el judaísmo y la identidad con Israel.

Cientos de atletas que se esfuerzan día con día para llegar a las metas del triunfo. Miles de medallas y trofeos se obtienen gracias al ánimo que otorga mi nombre y el de México, para ser enaltecidos en todos los lugares del mundo, con la pasión, el orgullo y la sonrisa de portar mis colores. Fortalecer el espíritu y la gloria en cada golpe y zancada, en cada toque del balón o brazada en el agua.

Imágenes de ayer, hoy y mañana, siempre en la búsqueda constante de otorgar los mejores momentos de la vida. El pie descalzo de ese danzante impetuoso en la tarima, embriagado por el éxtasis de los múltiples sabores del folklore, fiesta viva de la juventud que atrae el calor y la vivencia de otros lugares, amalgamados por la danza.

En un suspiro, dejar la palabra o la intensa mueca, para transmitir un pensamiento, deseoso de salir y cautivar, dejando nuestra inspiración en otras mentes como único fin de la expresión.
El artista otorga con su pincel y sus colores, con un esbozo y con su letra, un sentimiento que trasciende.

Y las sonrisas de los niños en los baños de sol, con sus travesuras, manos creativas, habilidades y manufacturas aprendidas, jugando a ser grandes, a ser campeones, a ser maestros o discípulos habilidosos y todos por aquí pasan, cazando aventuras, imaginando sabores, creando magias y fantasías, fomentando amistad bajo la bandera de una ideología que invita a ser mejores , a portar con honor el escudo y la bandera.

La mirada del abuelo con el ánimo de continuar con su valentía y entusiasmo, mantiene en los encuentros y la diversión desde el ángulo de la experiencia para gozar de la plenitud de la vida.

En sus páginas, se alienta el conocimiento, se refuerza la respuesta, se orientan los contextos, se difunde la verdad y la explicación, el ejercicio de una lectura en común ensamblando letras que conforman la opinión.

Cuando el aire hace falta y el cemento aprisiona, los instintos llevan al verde y azul, paisaje de oxígeno y ambiente bucólico. El lago recarga la energía, retorno a la verdadera esencia que refresca y purifica los sentidos, esa paz en la convivencia plena con la naturaleza, el campo, el olor a hierba, dispersando el cuerpo en el movimiento extremo.

Soy todo esto y más, un espacio lleno de caricias, alegrías, delirios y locuras, realización y catarsis, energía de vida y salud.

Mi fortaleza de manifiesta en 57 años, en más de 20 mil personas, que a mí acuden con miles de sorpresas en planes, programas, ideas, trabajo voluntario, labor comunitaria, conocimientos, novedades y vanguardia. Dentro de mí fluyen las ideas, los planes, los espacios, las rutas trazadas en miles de horas de juntas y reuniones, cumpliendo la valiosa misión de cada día.

Mis instalaciones marcan modernismo y actualidad sorprendente, son espacio propicio para el ímpetu, creación y desarrollo, son marco de creación e independencia.

Toda esta gente se reúne en mi seno, sin importar el tono que cada uno de a su oración, así ampliamos el sentido de la vida, de crecimiento interior, de dicha por la convivencia, por estrechar la mano, por recargarse en tu hermano para continuar con la rutina, y poder ser cada vez mejor, gracias a este entorno colmado de actitudes y vibraciones que enriquecen nuestras almas.

Soy el Centro Deportivo Israelita, la casa de todos, ven y sigue creciendo conmigo.”

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