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Artículo de mayo de 2012

ELENA BIALOSTOCKY PARA ENLACE JUDÍO.

El jueves 24 de Mayo en el ciclo de conferencias, “Platicando Entre Nosotras” que se realizó en el Centro Comunitario Sefaradí, se presentó la Sra. Miriam Israel , Directora del Centro de Cuidados Paliativos de México, para impartir el tema “Duelo por pérdida en la vida”. A pesar del poco público que asistó, se podía hacer notar el interés y la curiosidad que tenían los oyentes de conocer a fondo este tema del que pocos se atreven a hablar.

Miriam comenzó con una frase de Martin Heidegger “En cuanto nacemos, ya tenemos edad para morir”. Explicó que no sabemos cuándo, pero de lo que sí estamos seguros es que todos vamos a morir. Mencionó otra frase conmovedora: “Quitar el miedo a la muerte, es vivir en plenitud”.

Habló principalmente de las pérdidas; hizo una comparación con la pérdida de un celular: puede ser frustrante y nos lleva a un enojo. Es una frustración hasta que aceptamos que lo perdimos- y dejamos ir.

Generalmente, la agresión del enfermo apunta al cuidador, que puede ser el enfermero o un familiar; pero esta agresión no es contra el cuidador en sí, sino es una emoción que viene desde las entrañas, por la situación en que se encuentra el enfermo.

Comentó que los duelos por perdidas se van acumulando desde que somos niños: la muerte de una mascota, el cambio de escuela, la muerte del abuelo, la pérdida del primer trabajo, la pérdida del novio, etc… son muchas pérdidas durante la vida. Llega un momento en que una perdida banal representa una situación inesperada que hace que explotemos.

En cambio, es una situación completamente distinta cuando hay una muerte súbita: en ese caso, no podemos despedirnos del ser querido. En este contexto, tener un familiar enfermo a nuestro cuidado es una bendición, porque nos da la oportunidad de decir todo lo que corresponde para lograr una despedida.

Para todo lo que involucra la muerte de un familiar, nos dice Miriam, es importante que la familia esté unida, que sepa repartirse las responsabilidades de la casa, que cubra las necesidades del enfermo y que de esta manera se logra una familia unida, organizada y preparada para el momento del fallecimiento del familiar. Lo ideal es que logremos cerrar ciclos y que la persona vaya en paz. Cuando una persona tiene un pendiente en el camino, no se puede ir.

Existe la posibilidad de que el que se encuentre en esta situación sea un niño enfermo: los padres se dedican a cuidarlo, el resto de los hijos se sienten abandonados, por eso es muy importante hablar con los niños con la verdad y de una forma que sea adecuada a su edad.

Durante la pérdida de un familiar, la persona enferma pasa por un proceso completo que inicia con la pérdida de la salud, siguiendo la pérdida de la autonomía, la pérdida social y por último la pérdida de autoestima. Es en este punto donde se debe de prestar más atención: el enfermo debe sentir el amor de su familia; que lo cuidan por amor no por obligación. Este último punto hace toda la diferencia en los últimos momentos de vida.

Ahora bien, cuando un enfermo tiene esperanza de curarse, los familiares tratamos de ayudarle a que deje de fumar, coma saludable, entre otros cuidados. Sin embargo, ante personas en una fase terminal, debemos ser más abiertos y dejarle tener sus gustos: si quiere fumar, que fume; si quiere un tequila, una hamburguesa, etc., debemos permitirle que se de estos gustos, que le harán sus últimos momentos más felices.

Los miedos son una parte natural de nuestra vida. ¿A qué le tenemos miedo? Al dolor, a la soledad, perder el significado de la vida, morir sin dignidad, a lo desconocido. Estos son miedos individuales. Los miedos de los familiares, son miedo a hablar, a que el familiar sea abandonado por los cuidadores, miedo a estar ausentes o presentes a la hora del fallecimiento. El miedo generará culpas, de ahí la importancia de aprender a soltar todas las culpas- tanto de parte del enfermo como de parte de la familia. De esta manera, garantizamos un fallecimiento saludable.

Para concluir, nos condujo a un viaje por medio de un ejercicio, en el que nos pidió que cerráramos los ojos, nos pusiéramos cómodos y nos relajáramos. Seguimos sus instrucciones y fuimos a un viaje accidentado que nos llevó a nuestra muerte y nuestra resucitación. Así se dio por concluido este ciclo de aprendizaje que nos adentró en el mundo de la vida, de la muerte y del proceso entre ambos.

EJ: Se que estuviste en Iniciativa México, me puedes platicar ¿Cuándo fue? y ¿cuál era tu proyecto?

MIRIAM ISRAEL: Fue en el año 2010 y fuimos la primera iniciativa que se presentó en la televisión y sacamos el noveno lugar de 47,000. Nuestro proyecto fue Procuración de Cuidados Paliativos domiciliarios a los pacientes que padeces enfermedades terminales.

EJ: Y aparte de la satisfacción de presentar tú proyecto, ¿qué resultado tuviste de esta iniciativa?

MI: Iniciativa México nos dio $1,000,000.00 y luego el gobierno nos dio otro millón. Una fundación nos dio otro donativo para adquirir nuestras instalaciones. Desde ahí, primero manejamos la cuestión administrativa, luego ampliamos nuestra atención tanatológica y capacitamos a familiares que viven fuera del DF para que se puedan ir a sus estados y con su paciente.

EJ: ¿Qué es tanatología?

MI: Tanatología es el arte que nos ayuda a entender y comprender las emociones que se viven ante una pérdida. Tanatos es Muerte. Es el estudio de la muerte, pero realmente no es tanto de la muerte como de las pérdidas, porque la tanatología no es sólo para cuando alguien se está muriendo; sino para cualquier tipo de pérdida. Es importante que trabaje ese duelo, esa perdida, que la trabaje desde los 5 ángulos importantes que son: la negación, la ira, la depresión, el regateo hasta que lleguemos a la aceptación. Entonces es importante que entendamos que toda pérdida genera un duelo y desde ahí podemos trabajar.

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