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Israel Bar-Joseph, investigador, gestiona el talento científico en el Instituto Weizmann

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La gente cree que el éxito innovador depende de haber nacido con un coeficiente intelectual (CI) superior a la media…

Supongo que algo ayuda.
… Pero el mundo está lleno de personas y científicos con CI excepcionales que no han conseguido hacer nada.

¿De qué depende el talento entonces?
De ser tan inteligente como testarudo.

Aparente contradicción.
El genio es intuitivo para apostar contra lo consabido, pero lo bastante seguro de sí mismo como para insistir tras el error.

¿Las buenas notas no indican talento?
Hay robots que sacarían buenas calificaciones en muchos tests, pero el talento es lo más opuesto a un robot. Y las talentudas -nuestra Nobel Ada Yonath es tan persistente como inteligente- y talentosos, también.

¿Cómo las y los detecta usted?
Lo difícil es no detectarlos. ¡Son brillantes! Pero para el mal gestor es más cómodo ignorar el talento y así se ahorra reconocerlo con generosidad y facilitarle el camino.

¿Cómo lo facilitan ustedes?
Una vez identificado el genio, tendrás resultados si lo dejas fluir.

¿Y ya está?
¿Le parece poco?

Si fuera tan fácil…
En un centro como el mío supone ir contra el instinto de poder de los burócratas. Pero para que toda una sociedad sea innovadora y con buena investigación, antes debe dotarse de muchas capas de excelencia: el respeto familiar y social por el conocimiento…


Después, otra de excelente educación básica y otra de reconocimiento social y salarial, y otra de una economía dinámica, que aplique la innovación al desarrollo… Y unas cuantas capas más hasta nuestro centro, en que reduciendo cargos mejoras resultados.

¿Por qué menos oficina es más ciencia?
La ciencia ya se encuentra en un nivel en el que no es suficiente con especializarse; hay que cruzar las disciplinas para fertilizar el talento. Profundizar equivale en cierto modo a divagar rigurosamente: relacionar disciplinas sin dejar de ser especialista.

¿Puede ser más específico?
El funcionamiento del cerebro, por ejemplo, ya no es un reto sólo para neurólogos, sino para ingenieros, bioquímicos, físicos, humanistas… Y otros que ni sospechamos.

¿Y…?
Mi trabajo es eliminar las barreras interdepartamentales y suprimir los tics burocráticos que impiden que investigadores de todas las disciplinas hablen, compartan, apuesten, se diviertan y se reten juntos.

¿Cuáles son esos tics burocráticos?
El burócrata logra su éxito poniendo barreras para blindar su poder y el talento logra su éxito cuando se las salta.

¿Tan decisivo es eliminar despachos?
En los países donde proliferan los departamentos, oficinas, delegaciones, coordinadoras y organismos con todos sus cargos y presupuestos se logran pocos resultados.

¿Por qué?
Porque el burócrata se impone priorizando el statu quo y demonizando el riesgo y el error. Y en investigación, si no te equivocas es que estás haciendo algo mal, porque significa que no estás arriesgando.

Hay errores que son errores y punto.
El error inútil suele ser la negligencia de quien hace mal lo ya sabido, pero el no acertar cuando intentas hacer las cosas mejor no es un error, es parte del acierto.

¿Cómo reparte usted el presupuesto?
Soy muy justo pero muy poco equitativo. Si tengo mil dólares y mil investigadores, jamás le doy un dólar a cada investigador.

Pues prepárese para el follón.
Ya me conocen. Lo que hago es identificar a los mejores por sus resultados pasados o por lo prometedores y arriesgados que son y les doy los mil dólares a ellos.

¿Y los demás?
Ya espabilarán o espabilaré yo si me equivoco al elegir a los mejores. También tengo que asumir riesgos. Soy un investigador que ayuda a otros a investigar, no un burócrata.

Pero iniciamos la era de la inteligencia colectiva y el wikiconocimiento en red.
Pues por eso mismo también el talento individual cada vez es más reconocido, detectado, gratificado y buscado.

Ahora se piensa en grupo.
En realidad, lo que hacen las redes es liberar talento. Las nuevas tecnologías eliminan las barreras de tiempo y espacio, pero, sobre todo las jerárquicas y burocráticas, y permiten así que la creatividad de unos pocos se exprese sin tapujos en empresas de todos.

¿Cómo?
En la inteligencia colectiva, el talento de los mejores actúa como la locomotora de un tren que va recorriendo objetivos de todos. Por eso le anticipo que la pugna por detectar el talento personal se va a intensificar.

Israel tiene sus riesgos: ¿cómo logra retener a sus talentos?
Propicio el ambiente agradable para plantearse preguntas y equivocarse o acertar y plantearse otras. Quien se ha dedicado a investigar no es por dinero o fama, sino por responder a esas preguntas.

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