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Impunidad descarada a terroristas en Argentina

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LEÓN OPALÍN PARA ENLACE JUDÍO

Argentina reedita sus crisis económicas; en el presente registra un limitado avance de la actividad productiva y una creciente tasa de desempleo y de inflación. Asimismo, la presidenta Cristina Fernández (CF) enfrenta el rechazo de los legisladores opositores en el Parlamento y de gran parte de la población y de la opinión pública internacional, por la firma de su gobierno, en enero pasado, de un memorándum de entendimiento con el de Irán en relación a la causa que investiga el atentado a la Asociación Mutualista Israelita de Argentina (AMIA) en 1994 en el que participaron funcionarios iraníes de alto rango: el actual Ministro de Defensa, un ex ministro de Información, un ex asesor gubernamental, un ex agregado de la embajada de Irán en Buenos Aires, un ex diplomático, un ex Ministro de Exteriores para Asuntos Africanos, un ex presidente de Irán y un ex Ministro de Relaciones Exteriores, quienes contaron con el apoyo de un libanés miembro del movimiento terrorista Hezbollá. En este atentado fallecieron 85 personas y hubo más de 300 heridos.

Paralelamente al entendimiento, las autoridades de ambas naciones decidieron crear una Comisión de la Verdad, no vinculante, integrada por cinco juristas de “prestigio internacional” de países ajenos a la causa, cuyo papel en la Comisión no quedó claramente definido. Los acusados del atentado serán interrogados por fiscales argentinos en Teherán.

Cabe destacar que fiscales de Argentina, después de una exhaustiva investigación, que realizaron durante varios años, acusaron formalmente a los iraníes señalados de coordinar el ataque a la AMIA; la Justicia argentina dictó en el 2006 una orden para su aprensión a través de la Interpol. Así, desde el punto de vista jurídico el entendimiento con Irán representa una claudicación de Argentina a un asunto ya juzgado; “un acto de encubrimiento, de impunidad que establece un punto final a la causa”. Para la oposición gubernamental, el memorándum significa que “Argentina está haciendo el trabajo sucio a Irán”; en este ámbito, el Centro Simon Wisenthal considera que Argentina debe anular esta farsa de manera inmediata.

En este contexto, resulta inverosímil que la Comisión de la Verdad pretenda reunir a los sospechosos de los atentados con sus jueces, lo que equivaldría a que “en los Tribunales de Núremberg la Gestapo juzgara a los criminales nazis de la Segunda Guerra Mundial. Por lo demás, es vergonzoso pensar que la Comisión de la Verdad pueda funcionar en el Irán teocrático, en un régimen fundamentalista que no respeta los derechos de sus propios ciudadanos, a quienes reprime cruelmente; en Irán no existe respeto a la vida humana.

El atentado de la AMIA fue planeado por los niveles de mayor jerarquía del gobierno de Irán en el marco de una estrategia integral terrorista de ese país y sus aliados de Hezbollá en América Latina. ¿Cómo es posible que CF no entienda que el atentado de 1994 no sólo destruyó a la AMIA, sino también violó la soberanía nacional de Argentina? CF está empujando a Argentina a que se alinee al “eje del mal” de América Latina encabezado por Venezuela.

De acuerdo a la oposición política en el Parlamento, la firma del entendimiento “permite observar una preocupante debilidad de Argentina en la defensa de sus posiciones y termina garantizando la impunidad en los atentados de la AMIA y en el de la embajada de Israel”, en donde murieron 29 personas y se registraron más de 300 heridos.

En el marco del entendimiento de Argentina e Irán se ha presentado un hecho bochornoso del Ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, Héctor Timerman (HT) que afecta a los judíos de Argentina, y en general del mundo; así como a la imagen de la Justicia argentina. HT le negó el derecho a Israel de involucrarse en el asunto del atentado a la AMIA, alegando que los afectados por el ataque terrorista fueron ciudadanos argentinos. La posición de HT es inexplicable, él como judío debe entender que Israel tiene la obligación moral de velar por todos los judíos del mundo, como lo hizo con su padre que “fue salvado de la prisión política de la derechista junta militar por el embajador de Israel en Argentina en los ochentas”. Si el Estado de Israel hubiera existido durante la Segunda Guerra Mundial, otro hubiera sido el destino de los judíos europeos. HT como judío, es desleal con su identidad milenaria y con la justicia de Argentina porque el atentado contra la AMIA ya era un caso juzgado. HT como otros judíos, es verdaderamente antisemita; prototipo de una especie altamente ponzoñosa que alimenta la judeofobia de otros grupos racistas.

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