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JUDAICA/ Tal Nitzan, puntos de contacto

Tal-Nitzán

Foto Iris Nesher

YEHUDIT LEV PARA ENLACE JUDÍO

Enlace Judío México | SU NOMBRE se traduce a capullo de rocío. En hebreo es Tal Nitzán y representa una voz suave, la de la poeta, la que osa gritar en silencio buscando escuchas más allá de las indiferentes masas.

AL PRINCIPIO, antes que se atreviera a utilizar la palabra poeta para sí misma, por pasión, Nitzán comienza a traducir poesía de Octavio Paz, César Vallejo, Jorge Luis Borges, Pablo Neruda.

LA ENORMIDAD de esas plumas silencia su voz lírica durante años. Cuando emerge de su excesiva humildad y vuelve a escribir, entiende que su palabra también tiene un lugar en el valle de los gigantes. Con el tiempo, además de entregar al público israelí más de ochenta obras de prosa y poesía traducidas, Nitzán ofrece cinco libros de su autoría, y tres antologías compiladas – dos de poesía hispanoamericana y una “Con un cincel de hierro” de poesía hebrea de denuncia/protesta. Su labor de vida le ha merecido reconocimiento tanto por sus traducciones como por sus poemas propios.

ES A ELLA quien la revista Punto de Partida de la UNAM – preparando su número anual del país invitado de la FIL Guadalajara – le pide escoger una selección de poetas israelíes que por primera vez son traducidos y expuestos al público universitario mexicano.

LOS POETAS reciben campo libre en la temática. Y aún cuando algunos de este grupo han producido poesía de denuncia política, cada uno por su parte elige enviar reflejos de la vida interna. “Un tratamiento intensivo de lo biográfico, lo familiar, lo doméstico: amor, (p) maternidad, acercamientos y separaciones. Son poemas en los que se regresa a lo interior, que parten en una travesía de búsqueda emocional,” escribe Nitzán en el texto introductorio del tomo.

POR SINCRONÍA, o coincidencia, o porque saben que esos son los temas de Tal Nitzán, los poetas eligen darse a conocer como espejos, humanos, hermanos. Desde un país rodeado por trincheras de guerra, conocido principalmente a través de interminables luchas territoriales, voces poéticas muestran a venas abiertas que su corazón es el mismo que el de los demás.

SU PRIMER libro, titulado Doméstica, se puede decir que legitimó el tratar el tema de maternidad, de hijos, de labores de la casa. Eso fue en 2002. Hasta entonces no eran temas legítimos para tratar en poesía, no se consideraban interesantes, poéticos, literarios.

“HABÍA como una división: dejamos eso al lado para hacer nuestra poesía; cerramos la puerta de la casa o nos encerramos en el estudio, que es lo opuesto de todo esto…. Sin proponérmelo, causé una pequeña revolución, liberé a otras personas la posibilidad de escribir sobre estas cosas.”

ES PACIFISTA y feminista. Es considerada un extremo en su sociedad. Su posición genera rechazo, así como la de la destacada periodista Amira Hass, hija de sobrevivientes del holocausto, cuya protesta por solidaridad a los palestinos la lleva a vivir en Ramallah.

“ELLA (Hass) divide a la humanidad (en el momento del Holocausto) en tres: víctimas, victimarios, y los testigos indiferentes,” cuenta Nitzán en una lectura en la capitalina Casa del Poeta. “Para ella la gran pesadilla es ser uno de los indiferentes. Hay que tener eso en mente, que sin los indiferentes, sin nuestro silencioso consentimiento, muchos horrores no serian posibles: ‘El lugar mas caliente del infierno está reservado para aquellos que permanecen neutrales en tiempos de grandes conflictos morales’, dice Martin Luther King.”

NO ES suficiente mirar de reojo el dolor ajeno. Si hay algo que está en nuestras manos, hay que hacerlo. “El bien se basta en si mismo; el bien no quiere conquistar,” dice. “Y el mal siempre quiere conquistar, pasarse del limite, ganar más terreno. Creo que es ahí donde tenemos que hacer el cambio. Necesitamos ejercer el bien con más fuerza.”

Hace tiempo que necesitamos un nuevo desastre
Que arrase con los restos de nuestro desastre

LOS POETAS, como profetas, advierten que no podemos estacionarnos en la comodidad de la inconciencia. Nitzán no quita el renglón del faltante. No permite olvidar lo que sería más conveniente olvidar. Recuerda las pérdidas y las sufre. Cuando se evoca a la científica israelí Ada Yonath que gana el premio Nobel de Química en 2009, a su alma llega la visión de lo que no fue.

“YO ESTOY aquí para mostrarte el medio vaso vacío. Cuando veo a Ada Yonath pienso en las miles de mujeres que no son Ada Yonath, que pudieron ser y no las conocemos. A ella la conocemos, a todas las demás no, porque tuvieron que rendirse, porque fue demasiado difícil romper el techo de vidrio, que existe.”

NITZÁN ES MUJER INCÓMODA, crítica, reveladora. Es fácil encasillarla bajo etiquetas para evitar escuchar lo que dice. Es de las voces impopulares que no se acomodan al molde, que rompen el globo de los mitos colectivos, y a veces las mentiras colectivas. Es mérito de la pluralidad del judaísmo y de Israel, que produce voces disímbolas que – aunque mantiene al margen – incluye dentro del diálogo, cual viviente Talmud. Otras sociedades sofocarían estas mariposas de su jardín.

LA PÉRDIDA es tema para Nitzán. En un poema llamado El Tercer Niño, Nitzán, madre de dos, relata que en un sueño aparece un tercer hijo que ella no conoce. El niño es presencia fantasmal, y la angustia y la culpa que siente al despertar las torna poema. Se sorprende cuando entiende que esas intimidades, que pensaba únicamente suyas, son compartidas con mujeres más allá de su ser. ¿Cómo no van a soñar madres con niños perdidos? ¿Cuántas almas rondan penando alrededor de los descendientes de todos los pueblos? ¿Cuántos niños no nacidos nos preceden? ¿Cuántos escondidos, abortados, abandonados, abducidos, olvidados, perdidos, asesinados?

Como gorriones al alba,
voces de niños se apretujan contra el silencio.
Pérdida sobre pérdida, acumulada.

HAY POEMAS tan personales que duda si los debe de publicar. Y justo esos, los que tocan el dolor más delicado, son los que mueven montañas. “Ocurre algo casi irónico o absurdo, que cuando entras en tu propio ser y supuestamente en una manera muy narcisista das la espalda al mundo y a los temas ‘universales’, de una manera oscura logras tocar lo de adentro, lo íntimo, y lo verdadero de muchas personas ajenas,” dice.

LA FRASE que cierra el poema Tarde con niña, que clama, “me estorba escribir el poema sobre ti,” se vuelve icónica en la cultura israelí. La niña provoca el poema, y también genera la incomodidad al escribir el poema. Es el anti-poema de la madre judía, una ambigüedad ante la maternidad cuya entrega incluye gozo y también sacrificio de sí misma. El precio de ese sacrificio se cobra de generación en generación con adultos que no pueden salir de su necesidad infantil y de sus miedos ancestrales y por ende, no pueden estar enteramente presentes con sus hijos.

LA SOCIEDAD Israelí se encuentra entre las conciencias más avanzadas en lo que concierne los derechos de la mujer. Pero esto no es suficiente para Nitzán. “Mi último libro es un libro para niños, que se publicará dentro de unos meses, y trata de una niña muy fuerte, individual, que festeja su diferencia de los demás. No es una cosa didáctica, sino que me identifico muchísimo con ella. Me hubiera gustado tener un libro así cuando era niña. Yo tuve que adaptarme todo el tiempo. Esa niña no se adapta al mundo, y está bien. Ella es lo que es. Mi editora tuvo un momento de duda acerca de la viabilidad de esta protagonista femenina. ¿Te imaginas esto en el año 2013? y luego me vienen a contar que estamos en el post-feminismo. Estamos muy lejos de eso.”

EN OTROS tiempos el escritor se encerraba en el escritorio, dejaba afuera la cocina, los hijos, la pareja, la casa, para hacer su arte. “Todavía existe esa división. Aún algunas ultra-feministas dicen que la mujer poetisa tiene que matar simbólicamente a su familia para hacer su arte. Yo no quiero matar a nadie, quiero hacer todo sin tener que elegir. Escribo mi poesía con los niños gritando, jugando, con la gata, todo junto. Yo no quiero hacer la elección, llámese profecía u otra cosa, yo quiero decir mi verdad. La poesía es el lugar de la libertad.”

Imagínate, cada vez
que cierras los ojos
eres olvidada

“NO CREO que la poesía salve vidas o pueda parar una guerra, pero sí creo que tiene poder aunque no se revele de manera inmediata. La poesía es testimonio y una verdad alternativa a las supuestas verdades de la autoridad y de la media, y tiene además gran poder de curación y de consuelo. Nosotros que estamos luchando, necesitamos este consuelo y esta curación, y eso también tiene gran importancia.”

“UN ESCRITOR nunca representa un estado, un país, y menos un gobierno,” dice. “En el mejor de los casos, se representa fielmente a si mismo.”

“MI PUNTO de partida es siempre lo humano. Me es muy importante traerles a mis hermanos y hermanas fuera de Israel este tipo de voces a los que no se ven expuestos. Quiero que la poesía abra un poco los horizontes y muestre otra posibilidad que no es solamente ‘nosotros y ellos’, ‘nosotros y los otros’. Que ilumine los puntos de contacto.”

Mira, sencillamente, éste es el punto.

*Tal Nitzán tiene dos libros traducidos al español, “El Tercer Niño” y “Vago”. Link a sus poemas: el placard.

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