Inicio » Opinión » Manifiesto: Tan sólo un vislumbre

Manifiesto: Tan sólo un vislumbre

carabiniers-1963-02-g

MARGIE HABER MUSTRI PARA ENLACE JUDÍO

[…] trabajar con la prueba es buscar e ‘inventar’
el contra-ejemplo, es decir, lo inteligible;
trabajar con la argumentación, es buscar la ‘paradoja’
y legitimarla con nuevas reglas del juego de razonamiento

Jean Francois Lyotard, La condición postmoderna

Enlace Judío México | ¿Qué es un manifiesto, si no la forma de crear verdad abotargada? Implantar una verdad, una realidad como un factor extra corpóreo que planea incorporarse y ser de pronto cuerpo. Quizá deba comenzar por introducir a Alain Robbe-Grillet, como un falseador del manifiesto o un manifestador falso o más bien un “malentendido”; como diría María del Carmen Rodríguez quien prologó al propio Robbe Grillet:

“¿Por qué los textos que conforman el presente volumen, donde nadie grita ni blasfema pero la prosa se presenta bajo una forma de evidencia absoluta , irrefutable, fueron considerados –y lo siguen siendo- un manifiesto? ¿No es todo un malentendido?” (Rodríguez, en Robbe- Grillet 13).

Si no ha quedado lo suficientemente claro, quisiera habla de Robbe-Grillet deslindándome del concepto clásico de manifiesto (a manera de reglamento cerrado con pretensiones de verdad absoluta) pues si mal no recuerdo, es él mismo, quien en su libro Por una nueva novela dice: “Todos los escritores creen ser realistas. Jamás ninguno se pretende abstracto, ilusionista, quimérico, fantasioso, falsificador […]” (Robbe-Grillet 181); también quisiera comenzar a ver en qué sentido Robbe-Grillet hace un manifiesto y qué permea dentro del mismo.

En fin, por eso mismo me gustaría acudir (cuanto antes) a la definición o más bien des-definición de Jean Francois Lyotard en La condición postmoderna que hace del relato: “[…] la mayor parte de los relatos se revelan fábulas […]” (Lyotard 8) Para Lyotard la postmodernidad genera una “crisis de los relatos”, en especial “El gran relato de la verdad”

La condición postmoderna elimina unidades y totalidades, elimina los metarrelatos.

Curiosamente el realismo, según Robbe-Grillet “[…] no es una teoría, definida sin ambigüedad, que permitiría oponer ciertos novelistas a otros, es por el contrario, una bandera bajo la cual se alinean la inmensa mayoría […]” (Robbe-Grillet 181) Hay un esfuerzo por “crear lo real” pero a la vez queriendo destrozar toda otra verdad que se presente, o mejor aún que se enfrente. A lo que Robbe-Grillete propone “todos tienen razón” sólo que cada uno a su manera.

Si comenzamos a entender, o mejor aún encontrar en todos los relatos fragmentos de verdad –y no toda– puesto que los fragmentos suponen cierta incompletud, podríamos sembrar en aquella un estado perpetuo de movimiento, un estar modificando la literatura; y es justo de esta manera, de la que se vale el propio Robbe-Grillet para crear un manifiesto. Contrario al manifiesto clásico “Una nueva novela pide salir a la luz” todo el tiempo, pues el arte no dice la verdad sino que al dejar de ilustrarla y “[…] plantear al mundo preguntas (y también, quizá, llegado el momento, respuestas) que no se conocen aún a sí mismas” (Robbe-Grillet 43) está creando maneras de verdad.

Robbe-Grillet habla de muchas formas envejecidas de hacer literatura y muchas otras que aportan novedad de alguna u otra manera; sin embargo en lugar de mencionar cada una de ellas quisiera hacer una referencia al cine, puesto que de algún modo éste contiene varios aspectos de la literatura (además de muchas otras artes); como dice Robbe-Grillet: “Por una parte, la imagen cinematográfica mostraría desde el primer golpe de ojo, en algunos segundos de proyección, lo que la literatura se esfuerza vanamente en representar a lo largo de decenas d páginas […]” (Robbe Grillet 169).

Me quisiera centrar específicamente en una película francesa que fue creada en 1963 por Jean-Lu Godard: Los Carabineros. Esta película es una parodia a la cuestión militar, sin embargo dentro de esa comediatización de la guerra surgen muchas otras parodias del mundo real.

Uno de los aspectos principales de la película (y a mi juicio, del cual se desencadenan muchos otros) es la relación entre el hombre y las cosas llevadas al consumismo. Para empezar, hay una serie de metáforas que se logran gracias al paralelismo de escenas, por ejemplo la escena donde aparece Venus apunto de tomar un baño en el tinaco que se encuentra en la parte exterior de la choza, echando un jabón en polvo, siendo vista por uno de los carabineros; y otra escena donde están los pre-militares en el cine viendo una película en la cual aparece una señorita muy elegante apunto de tomar un baño de burbujas. A pesar de que hay una distancia temporal entre ambas escenas, el paralelismo es inevitable y se establece de modo visual; pues uno como espectador automáticamente registra una conexión; tras la conexión visual viene la metáfora que Godard nos deja entrever: La atribución que se le da a los objetos (sobre todo estando en plena época de la cultura visual); pues constantemente la publicidad nos vende productos que a su vez nos venden ideas, como el uso de un jabón en polvo que nos convertirá en la sensual y glamorosa señorita que se baña, aunque sigamos siendo la campesina que se baña en un tinaco con el mismo jabón.

La cuestión de lo cósico en Godard se desenvuelve en distintos planos, pero todos van dirigidos hacia una eterna trasmutación regida por el deseo; la mujer es objeto, el automóvil pende entre las ganas de poseerlo y la necesidad monetaria que lo niega, el dinero es el poder absoluto, etc., y cada objeto de deseo se va imprimiendo en otro que a su vez lo representa como el auto con una mujer incluida que los pre-militares toman

Los personajes que nos presenta Godard son seres que viven en el límite de la cultura, pues presentan un grado de pobreza tal que podríamos pensar que con trabajos cubren las necesidades mínimas, pero a su vez están empapados de la cultura visual y discursiva; estos cuatro personajes están colocados en planos de deseo, y es en el deseo mismo donde se les abre ilusoriamente una infinidad de posibilidades de poseer. En Godard la guerra no es la guerra sino la posibilidad de adquirir un manojo de objetos, objetos que se disuelven en la posibilidad de tenerlos y que efectivamente se terminan teniendo, tan sólo en representaciones fotográficas.

Este trasmutar las cosas en deseos humanos se ha impreso a lo largo de nuestra vida; a lo que Robbe-Grillet dice:”El hombre mira al mundo, y el mundo no le devuelve su mirada. […] Un utensilio, en tanto utensilio, no posee nunca profundidad; un utensilio es enteramente forma y materia –y uso-.” (Robbe-Grillet 85-86).
Anclado al aspecto de lo cósico, viene a permearse la cuestión de la ficción, pues en este mundo donde las cosas son todo menos lo que son, la vida real de las personas se convierte en un intento de ficción. Esto lo podemos ver también en muchos aspectos de los cuales sólo mencionare dos:

El primero es el espectáculo; pues el hecho de observar ficción y observar la realidad, de pronto torna a un mismo plano, con esto vuelvo al ejemplo de las escenas paralelas de los pre-militares en el cine observando a una mujer bañándose y la escena donde Venus se va a bañar y está siendo observada por un carabinero. En la primera escena hay una pérdida de noción de la realidad, y esto se ve cuando uno de los jóvenes intenta traspasar la pantalla para ver a la mujer que se baña y en la segunda hay una ficcionalización o idealización de lo real. Relacionada a estas dos escenas se encuentra la mujer como objeto que está siendo observada (sucede a lo largo de la película).

El segundo aspecto, tiene que ver con lo principal de la trama, y es el gran relato de la guerra vuelto ficción, éste gran relato funge como un espejo de deseo, en el sentido que simula ser todo menos la guerra en sí. Aquí me gustaría poner como ejemplo la escena en la cual los carabineros convencen a los jóvenes de ir a la guerra; ellos les hablan de todos los objetos que podrían poseer por ser militares, es ahí donde se crea una visión fantástica de la guerra y el gran listado de objetos se vuelve el eslabón que une la escena paralela la cual aparece al final, cuando todo ese listado de objetos aparece de manera gráfica, en las fotografías y por último está la escena final: los personajes probándose la ropa interior que tan sólo está representada en revistas .

La verdad y la ficción en Godard funcionan como un sistema de negación y de afirmación. Las negaciones acontecen en la trágica comediatización de los personajes. Según Robbe-Grillet, la tragedia, funge como una “[…] tentativa de recuperación de la distancia que existe entre el hombre y las cosas[…]” (Robbe-Grillet 86), pues hay una burla violenta que reciben los personaje de parte de la ficción misma, de nuevo el ejemplo de la escena en la cual un pre-militar intenta introducirse al mundo del cine donde la actriz se baña y recibe un escarmiento por parte de los meros objetos, como si la pura materia hiciera una tajante y violenta separación entre lo ficticio y lo real (tira la pantalla). Pero a la vez tras esa negación viene la afirmación, y esto tiene que ver con la repetición, la inevitable vuelta a la ficción: seres humanos probándose una ropa interior que en realidad no es ropa interior sino una representación gráfica de la misma.

Y yo me pregunto ¿Si fragmentamos “El gran relato de la verdad” (Lyotard) en pequeños relatos ficticios, no sería un decir la verdad a tajos, un mentir la verdad de manera tan absurda que sea más real, o más bien un ausentar la verdad, para hacerla surgir en preguntas? “[…] la función del arte no es jamás ilustrar una verdad –ni siquiera un interrogante- conocida de antemano, sino plantear al mundo preguntas y también, quizá, llegado el momento, respuestas) que no se conocen aún a sí mismas. (Robbe Grillet 43).

En Robbe- Grillet, un manifiesto es disolver la verdad en verdades “que no se conocen aún a sí mismas”, dar pauta a vivirlas en un eterno transformar una realidad tan del cuerpo que cambia junto con él. El manifiesto no tiene la respuesta que responde, sino la respuesta que re-pregunta la pregunta “Y cuando se le pregunta por qué escribe su libro, sólo tiene una respuesta: “es para intentar saber porque tuve ganas de escribirlo” (Robbe-Grillet 44)

Bibliografía
Lyotard, Jea n Francois. La condición postmoderna. Barcelona: Planeta-Agnosti, 1993.
Robbe-Grillet, Alain. Por una nueva novela. Cactus, Buenos Aires, 1° ed.: 2010.
Godard, Jean-Luc. Los carabineros. Francia, 1963:
TÍTULO ORIGINAL Les Carabiniers.
AÑO 1963
DURACIÓN Sugerir trailer/vídeo 85 min.
PAÍS Francia
DIRECTOR Jean-Luc Godard
GUIÓN Jean-Luc Godard, Roberto Rossellini, Jean Gruault (Obra: Beniamino Joppolo)
MÚSICA Philippe Arthuys
FOTOGRAFÍA Raoul Coutard (B&W)
REPARTO Albert Juross, Marino Masé, Catherine Ribeiro, Geneviève Galéa, Jean Brassat, Gérard Poirot, Barbet Schroeder
PRODUCTORA Rome Paris Films / Laetitia Film
GÉNERO Comedia. Drama

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Send this to friend