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NATASHA NIEBIESKIKWIAT

En las últimas horas, desde el fuerte impacto nacional e internacional que tuvo la denuncia de Alberto Nisman contra Cristina Kirchner, su canciller y otros dirigentes kirchneristas, el nombre de un referente de la comunidad islámica en el país se convirtió el una misteriosa pieza clave del caso. De hecho, el fiscal especial para la causa AMIA, define a Jorge Alejandro “Yussuf” Khalil como un “agente iraní”. En su denuncia lo describe como un negociador secreto entre los gobiernos de Argentina e Irán. “Larroque se sentó conmigo y me dio un mensaje que tengo que transmitir a la embajada”, se lo transcribe en una de las escuchas.

Amigos de Khalil dijeron a este diario que hoy se dedica sólo al trabajo comunitario. Datos obtenidos por este diario lo muestran como un comerciante con domicilio en Capital y casado. Es socio de Alberto Amado Edgardo Khalil, argentino, abogado, y de Carlos Diab, argentino comerciante casado y Marcela Susana Bruzzese, transportista argentina soltera. El grupo aparece como dueño de la sociedad Oriental Brok, dedicada a la importación y exportación, intermediación en el comercio de mercaderías y servicios para terceros.

La colectividad islámica está shockeada con la denuncia de Nisman. Y Khalil no quiere a estas horas hablar con la prensa. Sus allegados informaron a Clarín que este hombre de 40 años, y 19 al momento del atentado terrorista contra la AMIA, es un “respetado dirigente comunitario, nacido en Argentina, de padres, argentinos y de origen libanés”.

Es más que conocido en la comunidad islámica, y siempre hizo notar su defensa del régimen iraní, incluso a través del programa de radio que tuvo hasta hace unos años, los domingos, en la FM del barrio de Flores. Al-Annur se llamaba el programa y estaba bajo la órbita de la Mezquita At Tauhid, un importante complejo religioso, culturas y educativo de Flores, cuyo referente durante años ha sido el sheik Abdul Karim Paz.

Otros dos acusados, el piquetero K Luis D’Elía y el líder de Quebracho, Fernando Esteche, tenían fluidos contactos con la mezquita. Estos quedaron semiinterrumpidos cuando Néstor Kirchner los cortó de cuajo al mezclarse las visitas de D’Elía con la embajada de Venezuela, los movimientos sociales, y las mezquita de Flores.

En esos momentos, el ex presidente reclamaba a Irán colaboración en la causa AMIA. En las últimas horas circuló una foto de D’Elía –que ha viajado a Irán con Esteche y se ha mostrado con Moshe Rabbani– junto a Khalil, en la puerta de la embajada de Irán en Buenos Aires. Y ayer, Esteche reconoció a Khalil como “un amigo” de militancia.

Khalil no tiene cargo diplomático, aunque sí poder real por su llegada a algunos altos funcionarios y allegados al Gobierno argentino. Hay quienes aseguran que para Irán ha tenido más poder en las negociaciones por el tema AMIA que los encargados de negocios, funcionarios de la cancillería persa, que en algunos casos se vieron sobrepasados por dichas negociaciones, salvo el influyente Mohsen Baharvand, que después de su paso por Buenos Aires, hacia 2011, ascendió a encargado del área de América Latina del Ministerio de Relaciones Exteriores persa.

Fuente:cciu.org.uy

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