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img536832ESTI PELED PARA AGENCIA DE NOTICIAS ENLACE JUDÍO MÉXICO – Cerca de 100 sobrevivientes del Holocausto residen en un centro especial de Haifa, donde mantienen vivos los recuerdos, y enfrentan las cicatrices juntos.

Se conoce como lacalle de los sobrevivientes” – una pequeña calle Haifa, donde cerca de 100 sobrevivientes del Holocausto viven sus últimos días juntos, manteniendo viva la memoria y el testimonio del genocidio nazi.

La calle tranquila y sombreada era inicialmente la única ubicación de un centro social que suministra comidas a los ancianos en esta ciudad portuaria del norte de Israel, donde muchos inmigrantes judíos se establecieron al regresar a Israel después de casi 2,000 años de exilio. Muchos de ellos huyeron de Europa en barco.

En los últimos años, la calle se ha transformado luego de que colaboradores de Yad Ezer Le javer (“mano de ayuda a un amigo”), el grupo altruista que dirige el centro, observaron que muchos de los que recibían alimento eran sobrevivientes del Holocausto.

En 2007, Yad Ezer Le javer compró o alquiló todos los edificios de la calle para ofrecer vivienda subsidiada a ancianos sobrevivientes del Holocausto.

Cerca de 180, 000 judíos que sobrevivieron el Holocausto se encuentran actualmente en el Estado judío, de acuerdo con la Fundación para el Beneficio de Sobrevivientes del Holocausto en Israel. Muchos de ellos siguen luchando, mientras que casi una cuarta parte vive por debajo del umbral de la pobreza.

Con la ayuda de donaciones y subvenciones, Yad Ezer Le javer instaló ascensores en cada edificio y creó espacios comunes donde los residentes pueden relajarse y jugar bridge, así como recoger sus medicamentos. Asimismo, se estableció un comedor donde los inquilinos reciben dos comidas adecuadas al día.

Las cicatrices del Holocausto

Uno de estos días a la hora del almuerzo, los pasillos se llenaron de vida mientras los residentes con bastones y caminadoras, hombres y mujeres con gorras y cabello teñido de todos los colores, se dirigían al comedor.

Shoshana Colmer de 95 años entretuvo a los asistentes con la historia de cómo en 2013 fue elegida “Miss Sobreviviente del Holocausto” durante un concurso de belleza realizado para entretener a los residentes.

Pero las cicatrices emocionales de Auschwitz, liberado por el Ejército Rojo hace 70 nunca han abandonado a Colmer.

Hasta la fecha, Shoshana lleva a su habitación un pan envuelto en una servilleta después del almuerzo.

“Durante todo un año, pesaba sólo 23 kilos,” comentó. “Cuando fui liberada de Auschwitz, volví a Checoslovaquia donde tampoco teníamos que comer. En Israel también pasé hambre, pero ahora estoy aquí y todos comemos bien. La comida es deliciosa.”

Mientras Colmer conversaba, Hava su compañera de cuarto arreglaba el cuarto. Posteriormente, comentó cómo los residentes se consuelan mutuamente:

Vivimos el Holocausto constantemente, lo hablamos y lo soñamos. Por las noches nos despertamos por los gritos de los demás, o incluso por los nuestros,” dijo Hava. “Cuando escucho el llanto de Shoshana, me levanto y voy a verla para confortarla … así nos ayudábamos mutuamente cuando estábamos en los campos.”

Una generación que desaparece

Cuando estos ancianos sobrevivientes llegaron por primera vez al Estado judío renaciente en los años 1940 y 1950, enfocaron su atención en construir una nueva vida sin mirar al pasado. Sin embargo, los horrores del Holocausto han tomado un lugar central en la memoria colectiva de Israel.

Cada año, escuelas e instituciones llevan a cabo varias ceremonias en recordación de los sobrevivientes y el tema del genocidio se estudia constantemente. Tras un programa de preparación, los alumnos de preparatoria visitan Auschwitz-Birkenau, los antiguos campos de exterminio creados por la Alemania nazi en Oswiecim, Polonia.

Aún así, Judith Hershkowitz – otra residente de lacalle de sobrevivientes” – se preocupa de que el recuerdo del Holocausto desvanezca cuando las familias israelíes no
ya no
convivan más con los sobrevivientes.

Setenta años después, la conciencia del Holocausto no es lo que era antes, afirmó y añadió que habló con sus bisnietos sólo después de que estudiaron sobre el tema en la escuela y acudieron a ella.

Sinar de Yad Ezer Le javer considera que aún después de que los residentes de la calle de sobrevivientes‘” se hayan ido, sus recuerdos vivirán: “Estoy seguro de que nosotros, la segunda generación, nunca permitiremos que se olviden.

Traducido desde Arutz 7 para Agencia de Noticias Enlace Judío México

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