Hoy es el tercer día de Janucá. Anoche encendimos tres velas (más el shamash). Esta noche, encenderemos cuatro (más el  shamash).

 RABBI YOSEF BITTON

 La tradición de muchas familias de Alepo (=Jálab), Siria, es encender una vela adicional además de las velas que normalmente se encienden cada noche de Janucá. Así, la primera noche de Janucá los judíos de la comunidades de Alepo encienden tres velas: 1. la vela de Janucá, 2. el shamash o vela auxiliar y 3. una vela adicional. Esta noche, la cuarta noche de Janucá, encenderán cuatro velas, el Shamash y una vela adicional, etc.

Ahora bien, no todos los judíos de Alepo siguen esta tradición, sino solamente aquellas familias de Alepo que remontan sus orígenes a España. Me explico. Cuando los judíos fueron expulsados de España en 1492  (o de Portugal en 1497) escaparon a diferentes destinos. Algunos de ellos llegaron a Italia, Turquía o Grecia. Otros, al norte de África: Marruecos, Argelia, Túnez, Libia o Egipto. Muchos también llegaron a Israel y Siria. En la mayoría de las ciudades a las cuales los refugiados de España, llamados desde ese entonces “Sefaradim” (=españoles), llegaron ya existían comunidades judías locales establecidas desde mucho tiempo atrás. Los  Sefaradim se integraron a las comunidades ya existentes. Pero aún así, conservaron sus antiguas costumbres y cultura durante siglos. En muchos casos, los Sefaradim  llegaron a ser la mayoría, o la minoría dominante, y poco a poco los judíos locales (en los países árabes a los judíos locales se los conocía comomusta’arabim) absorbieron las costumbres de los españoles y ellos mismos se consideraron también “Sefaradim.” En la comunidad judía de Estambul en Turquía, o de Salónica, en Grecia que fueron las ciudades donde más cantidad de refugiados Sefaradim llegaron continuaron hablando español antiguo o ladino, prácticamente hasta nuestros días.

Durante varias décadas luego de la expulsión de España, llegaron a Siria muchísimas familias que procedían directamente de España o que habían llegado allí luego de estar algún tiempo en Turquía, Egipto o incluso Israel. El famoso viajero español,  capitán Domingo de Toral (1598-1640), escribió en sus memorias “Relación de la vida del capitán Domingo de Toral y Valdés” que visitó Alepo, Siria, en el año 1634 y que para su sorpresa habâ encontrado allí “más de 800 familias de judíos que hablaban el castellano“.

Ahora bien ¿Por qué esas familias que llegaron a Alepo desde España adoptaron la costumbre de encender una vela extra?

Los judíos Sefaradim que llegaron a Alepo consideraron que haber llegado a su nuevo destino había sido todo un milagro. Los expulsados de España y Portugal, probablemente unos 250.000 judíos, se expusieron a todo tipo de peligros al viajar, especialmente en el mar. En primer lugar, estaban totalmente indefensos, sin nada ni nadie que los protegiera, a la merced de los capitanes de las pequeñas embarcaciones y su tripulación que sólo querían quedarse con los pocos bienes que estos refugiados traían.  Embarcarse en un viaje al mar era una invitación abierta a toda clase de abusos. Muchos judíos fueron arrojados al mar (ver abajo), o en el mejor de los casos, vendidos como esclavos. Y si milagrosamente el capitán del barco cumplía con su promesa y trataba de llevarlos al destino prometido, los viajeros todavía corrían el riesgo de ser atacados por piratas, sufrir hambre, exponerse a tormentas que podrían hundir los frágiles barcos y, lo peor, la siempre presente amenaza de enfermedades y epidemias. Todas estas tribulaciones reclamaron las vidas de decenas de miles de Yehudim.  ¿Recuerdan la historia del rabino Isaac Caro? (Ver aquí). Él dejó Portugal con destino a Israel. Nunca pudo llegar a Israel y al final terminó en Turquia. En ese terrible viaje, perdió a toda su familia, esposa e hijos, con excepción de una sola hija…

Al haber llegado sanos y salvos a Alepo, estas familias decidieron recordar su historia y dar gracias a HaShem por su milagrosa salvación. Y para hacer eso, decidieron encender una vela adicional cada noche de Janucá, ya que el primer contingente de refugiados de España había arribado a Alepo durante Janucá.

Vale la pena aclarar que, a diferencia de la mayoría de las Mitsvot en las cuales está prohibido hacer algo de más o agregar un elemento adicional (por ejemplo, no está permitido colocar 5 tsitsiot en un talit, etc.) la cantidad de velas que se prenden en Janucá tiene un mínimo, una vela por noche, pero no tiene un máximo.

Janucá Sameaj!!!