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Una gran estrella del cine alemán de posguerra era una espía soviética

KATE CONNOLLY

Marika Rökk era una agente soviética que trabajó desde los años 40 pasando secretos del Tercer Reich a Moscú, según archivos de inteligencia desclasificados.

Una de las actrices alemanas de posguerra más queridas era una agente soviética, según se ha descubierto por la desclasificación de documentos de inteligencia de alto secreto.

Marika Rökk, a quien se le prohibió actuar durante dos años por su aparente cercanía al régimen nazi, había estado, sin embargo, trabajando desde los años 40 para una red que pasaba secretos del Tercer Reich a Moscú.

Rökk nació en El Cairo en 1913 de padres húngaros y pasó su infancia en Budapest. Su carrera empezó durante la época nazi como estrella de opereta y llegó a actuar en casi 40 películas hasta su muerte a los 90 años en 2004.

Se cree que fue reclutada como agente de la KGB por su manager, Heinz Hoffmeister, quien ya trabajaba para la inteligencia soviética. El papel de Rökk y la información que pudo haber filtrado a Moscú siguen sin estar claros. Se cree que su marido, el director de cine Georg Jacoby, espió con ella para la Unión Soviética.

Krona, la red de agentes soviéticos a la que pertenecía, era la encargada de pasar inteligencia militar de alto nivel, incluidos planes de la Operación Barbarroja [nombre en clave de la operación nazi para invadir la Unión Soviética] y la batalla de Kursk.

La red estaba liderada por el legendario agente soviético Yan Cherniak, apodado “el hombre sin sombra” por su habilidad para moverse sin ser detectado. El mismo Cherniak fue reclutado por la inteligencia militar soviética cuando estudiaba en Berlín en los años 40. Su red, de unos 35 agentes, incluía banqueros, autoridades militares y secretarias, así como la actriz Olga Chejova.

El papel de Rökk como espía soviética fue descubierto por Gehlen, la organización de Alemania Occidental predecesora del actual servicio de inteligencia, la BND. Gehlen emitió por primera vez una nota formal sobre sus sospechas en noviembre de 1951. En un archivo publicado por el tabloide Bild y que ha estado clasificado como de alto secreto durante 50 años, pero que acaba de ser hecho público, las “conexiones de Rökk a los puestos de inteligencia rusa”, como afirma Bild, son evidentes.

En 1951, Rökk anunció que abandonaba su carrera como actriz después de 16 años. Los periódicos del momento afirmaban que quería dedicarse a dirigir una tienda de artículos de lana suiza auténtica en Düsseldorf.

Pero la inteligencia de la Alemania Occidental concluyó que el plan era un “inteligente movimiento de ajedrez para cubrirse” y que le permitía continuar espiando para los soviéticos.

Rökk fue preparada por el régimen nazi para ofrecer al público del Tercer Reich un ejemplo local de talento interpretativo que compitiese con estrellas de Hollywood como Ginger Rogers y Rita Hayworth. Era considerada como una de las actrices favoritas de Hitler y se cree que tuvo un romance con su ministro de Propaganda, Joseph Goebbels.

La actriz saltó a la fama en 1935 con la película Leichte Kavallerie (Caballería ligera), convirtiéndose en una de las estrellas más prolíficas de su tiempo. A menudo actuaba junto a Johannes Heesters en películas de propaganda y se decía que tenía cierto grado de exotismo en todos sus papeles por su ligero acento húngaro.

No se sabe si Rökk supo alguna vez que estaba bajo sospecha de espionaje. Tampoco se sabe si hubo intentos para detenerla. Rökk fue considerada durante años como anticomunista y la prohibición de actuar durante dos años tras la Segunda Guerra Mundial fue un castigo por su estrecha relación con el círculo más íntimo de los líderes nazis. También podría habérselas arreglado para mantener una estrecha relación con ambos regímenes.

Una postal fechada en noviembre de 1940 que escribió Rökk a Hitler y en la que la actriz le agradece al líder nazi el envío de un ramo de flores está expuesta en el museo del cine de Berlín.

 

 

 

Fuente:eldiario.es

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