Enlace Judío México – En su último día en Israel, durante su visita al Museo de Israel, el presidente Donald Trump dio un emotivo discurso de despedida, en el que habló lleno de esperanza por el destino de la región y puso el acento en el proceso de paz que espera poder iniciar en el futuro próximo. A continuación transcribimos el discurso completo.

(Para leer el discurso de Benjamín Netanyahu, vaya a este link)

Gracias, Primer Ministro Netanyahu. Quiero agradecerle a usted y a Sara por hospedarnos en lo que ha sido una visita inolvidable a esta tierra tan especial. También quiero agradecer al Presidente Itzik Molko, al Director en fiunciones, Ayellet Shilloh-Tamir, y a la Oficial Principal de Operaciones, Dalia Lazar, por acogernos hoy en este increíble museo. Y gracias, Embajador y Sra. Friedman por unirse a nosotros, además de un grupo de muy buenos amigos que han venido de nuestro país al suyo, para reafirmar el vínculo inquebrantable entre Estados Unidos e Israel.

Es un privilegio estar aquí, en este museo nacional, en la antigua ciudad de Jerusalén, para dirigirme al pueblo israelí y a todas las personas en el Medio Oriente que anhelan la seguridad, la prosperidad y la paz.

Jerusalén es una ciudad sagrada. Su belleza, esplendor, y herencia no se parecen a las de ningún otro lugar en la tierra. Los lazos del pueblo judío con esta Tierra Santa son antiguos y eternos. Datan de miles de años, incluyendo el reinado del rey David, cuya estrella ahora vuela con orgullo en la bandera blanca y azul de Israel.

Ayer visité el Muro Occidental y me maravillé del monumento a la presencia de Dios y a la perseverancia del hombre. Me sentí muy conmovido y abrumado al poner mi mano en la pared y orar en ese espacio santo, pidiendo la sabiduría de Dios.

También visité y oré en la Iglesia del Santo Sepulcro, un lugar venerado por los cristianos en todo el mundo. Puse una corona de flores en Yad Vashem, para honrar, recordar y llorar a los 6 millones de judíos que fueron asesinados en el Holocausto. Prometí lo que prometo de nuevo a los que están aquí hoy: NUNCA MÁS.

Israel es un testimonio del espíritu inquebrantable del pueblo judío. De todas partes de este gran país, resuena un mensaje: y ese es el mensaje de esperanza.

A través de los siglos, el pueblo judío ha sufrido persecución, opresión e incluso hay quienes han buscado su destrucción. Pero, a pesar de todo esto, han perseverado, y han prosperado. Estoy asombrado de los logros del Pueblo Judío, y les hago esta promesa: Mi Administración siempre estará con Israel.

A través de las dificultades que han atravesado, han creado una de las tierras más abundantes del mundo. Una tierra rica no sólo en historia, cultura y oportunidad, sino especialmente en espíritu.

Este museo donde nos reunimos hoy cuenta la historia de ese espíritu: desde los dos templos sagrados, hasta las gloriosas alturas de Masada, vemos una increíble historia de fe y perseverancia. Esa fe es lo que inspiró a los judíos a creer en su destino, a superar su desesperación y a construir aquí un futuro que otros no se atrevieron a soñar.

En Israel, no sólo los judíos son libres de cultivar el suelo, enseñar a sus hijos y orar a Dios en la antigua tierra de sus antepasados. También lo son los musulmanes, los cristianos y personas de todas las religiones, hombres y mujeres son libres de vivir y adorar según su conciencia, y de seguir sus sueños. Mientras que las fuerzas del mal buscan matar a inocentes de todas las creencias, su nación ha respondido con compasión, caridad y generosidad.

Hoy, reunidos entre amigos, invito a todas las personas -judíos, cristianos, musulmanes y de toda fe, tribu y credo- a inspirarse en esta antigua ciudad, a apartar nuestras diferencias sectarias, a superar la opresión y el odio y a dar a todos los niños la libertad, la esperanza y la dignidad escritas en nuestras almas.

A principios de esta semana, hablé en una cumbre histórica en Arabia Saudita. Allí, insté a nuestros amigos del mundo musulmán a unirse a nosotros para crear estabilidad y seguridad. Me sentí profundamente alentado por el deseo de muchos líderes de unirse a nosotros en la cooperación hacia estos objetivos comunes y vitales. El conflicto no puede continuar para siempre – la única pregunta es cuando las naciones decidirán que ya basta.

Esa histórica cumbre representa una nueva oportunidad para que las personas de todo Oriente Medio superen las divisiones sectarias y religiosas para extinguir los fuegos del extremismo y encontrar un terreno común y una responsabilidad compartida para construir el futuro de esta región. El cambio debe venir desde dentro.

Ninguna madre o padre quiere que sus hijos crezcan en un mundo donde los terroristas vagan libremente, los niños en edad escolar son asesinados y sus seres queridos son secuestrados. Ningún niño nace con prejuicios en su corazón. Nadie debe enseñar a los niños y niñas a odiar y matar. Y ninguna nación civilizada puede tolerar la masacre de inocentes con armas químicas.

Mi mensaje a esa cumbre es el mismo mensaje que tengo para ustedes: Debemos construir una coalición de socios que comparten el objetivo de erradicar el extremismo y la violencia y dar a nuestros hijos un futuro pacífico y esperanzador.

Pero un futuro esperanzador para los niños de Oriente Medio requiere que el mundo reconozca plenamente el papel vital del Estado de Israel. Y en nombre de los Estados Unidos, nos comprometemos a defenderles y defender nuestros valores compartidos para que juntos podamos derrotar al terrorismo y crear seguridad para todos los hijos de Dios.

Los israelíes han experimentado de primera mano el odio y el terror de la violencia radical. Los israelíes son asesinados por terroristas que blanden cuchillos y bombas. Hamás y Hezbolá lanzan cohetes hacia comunidades israelíes donde los niños en las escuelas tienen que ser entrenados para escuchar las sirenas y correr a los refugios anti-bombas. ISIS tiene como objetivo barrios sinagogas y tiendas judías. Y los líderes iraníes rutinariamente llaman a la destrucción de Israel.

A pesar de estos desafíos, Israel prospera como nación soberana -y ningún organismo internacional puede cuestionar las contribuciones que Israel hace a la región.

Hoy rezamos por esa paz y por un futuro más esperanzador por todo Oriente Medio.

Hay quienes presentan una falsa elección. Dicen que debemos elegir entre apoyar a Israel y apoyar a los países árabes y musulmanes en la región. Eso es completamente incorrecto. Todas las personas decentes quieren vivir en paz, y toda la humanidad está amenazada por el mal del terrorismo. Diversas naciones pueden unirse en torno a la meta de proteger la vida inocente, defender la dignidad humana y promover la paz y la estabilidad en la región. Mi gobierno está comprometido a formar esa coalición, y hemos hecho progresos importantes durante este viaje.

Sabemos, por ejemplo, que tanto israelíes como palestinos buscan vidas llenas de esperanza para sus hijos. Y sabemos que la paz es posible si dejamos de lado el dolor y los desacuerdos del pasado y nos comprometemos juntos a resolver definitivamente esta crisis que se ha prolongado durante casi medio siglo.

Como he dicho repetidamente, estoy personalmente comprometido con ayudar a israelíes y palestinos a alcanzar ese compromiso mutuo, un acuerdo de paz global, y tuve una gran reunión esta mañana con el presidente Mahmoud Abbas y puedo decirles que él está listo para llegar a un acuerdo de paz.

Alcanzar la paz no será fácil. Todos sabemos eso. Ambas partes se enfrentarán a decisiones difíciles. Pero con determinación, compromiso de ambas partes y la creencia de que la paz es posible, israelíes y palestinos pueden llegar a un acuerdo. Pero mientras trabajamos por la paz, fortaleceremos la defensa de nuestras naciones.

Estados Unidos está firmemente comprometido a evitar que Irán desarrolle un arma nuclear y que cese su apoyo a los terroristas y milicias que están causando tanto sufrimiento y caos en todo el Medio Oriente.

La alianza de seguridad de Estados Unidos con Israel es más fuerte que nunca, incluyendo el programa de defensa antimisiles Domo de Hierro, que ha mantenido a los israelíes a salvo de cohetes de corto alcance lanzados por Hezbolá y Hamás. Y la Honda de David, que protege contra misiles de largo alcance. Espero que algún día muy cercano los niños israelíes no tengan que correr hacia los refugios en cuanto suenan las sirenas.

Finalmente, Estados Unidos se enorgullece de que los pilotos de la Fuerza Aérea israelíes estén volando los nuevos aviones F-35 estadounidenses para defender a su nación. Fue maravilloso ver estos poderosos aviones en los cielos de Israel recientemente, al celebrarse el 69 aniversario de la Independencia de Israel.

Pero a medida que fortalecemos nuestra asociación en la práctica, recordemos siempre nuestros ideales más elevados: nunca olvidemos que el vínculo entre nuestras dos naciones se entreteje en los corazones de nuestro pueblo y su amor por la libertad, la esperanza y la dignidad para todos.

Soñemos con un futuro en que los niños judíos, musulmanes y cristianos puedan crecer juntos y vivir juntos en confianza, armonía, tolerancia y respeto. Israel es una nación próspera -y no sólo ha hecho prosperar a esta región, sino al mundo entero.

La convicción de Theodor Herzl resuena verdadera hoy: “todo lo que intentemos allí para nuestro propio beneficio redundará de forma poderosa y en beneficio de toda la humanidad”.

Aquí, en Jerusalén, vemos a peregrinos de todas las creencias que vienen a esta tierra a caminar sobre este suelo santificado.

Los judíos colocan las oraciones de sus corazones en los bloques de piedra del Muro Occidental.

Los cristianos rezan en los bancos de una iglesia antigua.

Los musulmanes responden a la llamada a la oración en sus sitios sagrados.

Esta ciudad, como ningún otro lugar en el mundo, revela el anhelo del corazón humano de conocer y adorar a Dios.

Jerusalén es un recordatorio de que la vida puede prosperar contra cualquier pronóstico. Cuando miramos a nuestro alrededor en esta ciudad, y vemos a personas de todas las creencias imbuídas en reverente adoración, y los niños en la escuela que aprenden uno junto al otro, y hombres y mujeres que ayudan a los necesitados y a los olvidados, vemos que la promesa de Dios de sanar a la humanidad ha traído bendiciones a tantas vidas. Vemos que la gente de esta tierra tuvo el coraje de superar la opresión e injusticia del pasado y vivir en la libertad que Dios asigna para cada persona en esta tierra.

Hoy en Jerusalén, oramos y esperamos que los niños alrededor de la tierra pronto podrán vivir sin miedo, soñar sin límites y prosperar sin violencia. Le pido a esta tierra de promesa que se una a mí para luchar contra nuestros enemigos comunes, para lograr nuestros valores compartidos, y para proteger la dignidad de cada hijo de Dios.

Gracias. Dios los bendiga.

Dios bendiga el Estado de Israel. Y Dios bendiga a los Estados Unidos.

Fuente: Haaretz

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