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La voluntad divina y Bilam. El dinero no compra lo imposible

RABI YAACOV MENKEN

No podrían pagarme por hacer lo imposible

Alguien compartió conmigo una historia fascinante esta mañana que aparece en el libro MiShuljan Gavoá. El rabino de Brisk, Rabí Yitzjok Zev Halevi Soloveitchik, quien fungió como rabino y Rosh Yeshiva de Brisk (Brest, Bielorrusia) antes del Holocausto, mientras el régimen comunista gobernaba.

Los comunistas querían “sabotear” la educación judía, con sus “camaradas” judíos llevando a cabo la misión (por supuesto). En una de estas reuniones uno de ellos se levantó y declaró que sería imposible acabar con dicha tradición, porque aunque lograran cerrar todas las escuelas la reverencia a los rabinos la mantendría viva.

Muchos de los que escuchaban la historia estaban impresionados por la declaración. Creían que este judío secular (que como todos los judíos de esa época había tenido una educación judía básica) entendía la importancia de los rabinos y las razones por las cuales las escuelas judías eran tan especiales. Creían que este hombre había sido capaz de ver la importancia de su origen e iba a ayudarles a preservar la educación judía bajo el régimen comunista.

Sin embargo, el rabino de Brisk no lo vio de esta manera. Él se levantó y le dijo al hombre: ¡Tú eres como el malvado Bilam!

¿Qué quiso decir?

Balak, el rey de Moab, mando emisarios a Bilam para que maldijera a los judíos. Bilam respondió a los mensajeros del rey, “si Balak me diera su casa llena de plata y oro, yo no podría trasgredir la palabra de D-os”

A primera vista parecería que Bilam simplemente les estaba explicando la realidad. Sin embargo, realmente les estaba alimentando la idea de hacerlo. El rabino de Brisk lo comparaba con un asesino al que le piden matar al rey y contesta “no podría hacerlo ni por un millón de pesos.” Si amará al rey diría, “¿por qué haría yo algo tan atroz?” Sin embargo, lo que el asesino dijo es que el incentivo monetario no es suficiente para poner su vida en riesgo – pero bajo otras condiciones estaría encantado de hacerlo.

Bilam de la misma forma dice que ir en contra de la voluntad divina no merece el dinero, está escogiendo no hacerlo, sin embargo realmente querría ir en contra de lo que D-os desea. Y finalmente es lo que intenta: Bilam va a donde los embajadores del rey le indican e intenta maldecir a los judíos, sin embargo, sus maldiciones se transforman en bendiciones.

“Ustedes se imaginan” dijo el rabino de Brisk a los judíos comunistas, “que ustedes tienen el poder de evitar el estudio de Torá, simplemente porque lo desean profundamente. Pero están cometiendo el mismo error que el malvado Bilam. Si Hashem no quiere que eso suceda, no puede suceder y ustedes tendrán el mismo éxito él tuvo.”

Fuente: Project Genesis
Traducción: Aranza Gleason

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