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Bloguero pakistaní hace pública su admiración por Israel

Enlace Judío México.- Un bloguero pakistaní nos remite esta carta en la que plasma su admiración por Israel con el ruego de que la demos a conocer. 

Shalom a todos. A pesar de que vivo en un país donde la gente casi considera una obligación religiosa arrojar odios de todo tipo contra Israel y todo lo relacionado con el estado judío, he logrado reunir suficiente coraje para escribir este artículo desde mi fascinación por diferentes facetas del país de Israel.

Israel no es visto a menudo de manera positiva en mi país Pakistán. Se lo ve como conspirador contra todo país predominantemente musulmán, así como contra todos y cada uno de los musulmanes que viven en este planeta, a través de “maquinaciones secretas”. Tan “secretas”, que creo que ni los israelíes ni los judíos son conscientes de ellas.

Siempre me he opuesto con vehemencia a la propaganda antisemita que un compatriota ha tratado de alimentar en mi mente. He sido bastante rebelde cuando se trata de estar en desacuerdo con ellos por etiquetar a todos los judíos y todos los israelíes como “chicos malos”.

Israel es retratado con una imagen sesgada y unidimensional por los medios árabes, iraníes y paquistaníes. Por lo general, como país siempre involucrado en algún conflicto con los “hermanos islámicos” de Pakistán (árabes e iraníes), o un país que se contenta con “bombardear” ciudades “islámicas” como Beirut y Gaza.

Sarmas Iqbal defendiendo su postura (gentileza)

Estos inútiles esfuerzos de mi compatriota por infundir animosidad hacia Israel, en cambio, me llevaron a aumentar mi curiosidad por explorar lo que Israel realmente es.

Aprendí sobre la cultura y sociedad israelí a través de películas israelíes como “The House on Chelouche Street” y la trilogía “Lemon Popsicle”, canciones de divas como Shiri Maimon y Sarit Haddad y programas de televisión como X factor.

Estudié la historia y aprendí que en menos de 24 horas después de que el Estado de Israel fuera proclamado en mayo de 1948, fue atacado por los ejércitos regulares de cinco países árabes, forzándolo a salvaguardar la soberanía que había salvado en la tierra ancestral del pueblo judío. Una población de unos 650,000 habitantes, mientras que millones de judíos europeos (sobrevivientes del Holocausto nazi) y judíos que viven en países árabes en Medio Oriente y el norte de África (desde Yemen hasta Marruecos) estaban esperando inmigrar a Israel.

Teniendo en cuenta la lucha por la supervivencia que Israel enfrentó y la exigencia de la provisión de las necesidades fundamentales de una población que se triplicó en una década, era bastante arduo pensar que Israel prosperaría económicamente. Que alguna vez podría tener algún tipo de influencia política en Medio Oriente.

Ahora, sin embargo, es una realidad (amarga para los enemigos de Israel) y nadie puede negarlo. Hoy, no puede ser negado por nadie con ojos en la cabeza, el creciente poder militar y político-económico de Israel.

Me sorprendió cómo Israel, un pequeño país que apenas se puede ver en el mapa mundial, posee la energía dentro de esa pequeña área geográfica que la distingue de todos los demás países, ya sea la Rusia más grande geográficamente o la Ciudad del Vaticano más pequeña.

Israel tiene una economía progresiva y en crecimiento y ha logrado triunfar en el campo de la ciencia y la tecnología como lo han hecho muchas naciones europeas desarrolladas a lo largo de los años. Israel ha logrado todo esto, a pesar de estar rodeado de vecinos hostiles y de estar ubicado en una región altamente turbulenta y de ser una constante víctima del terrorismo tanto desde el exterior como desde el interior de sus fronteras.

Mi admiración por Israel se incrementó aún más al ver cómo a pesar de estar casi desprovistos de recursos naturales en comparación con otros estados de la región como Arabia Saudita e Irán, sin embargo ha progresado solo por la educación avanzada y la investigación científica. Sus académicos producen más artículos científicos per capita que en cualquier otro lugar del mundo y tiene la proporción más alta del mundo de títulos universitarios con respecto a la población.

Según el informe anual de Freedom House para 2017, Israel sigue siendo el único país libre en el Medio Oriente, con una puntuación de 80 en una escala de 100. Eso se compara favorablemente con países parcialmente libres de la región como Turquía (38), Jordania (37) y Kuwait (36), y con países considerados “no libres”: Iraq (27), Irán (17), Arabia Saudita (10) y Siria (-1), entre todos los demás países del Oriente Medio.

Felicitaciones a Israel por ser el único faro de valores democráticos, progresión y pensamiento libre en Medio Oriente. Lamento la retórica anti-Israel perseguida por el honorable gobierno de mi país, lamentablemente durante años.

Me gustaría ver a nuestras dos grandes naciones como dos grandes amigos en el futuro cercano. Siempre he visto a Israel como una amalgama de lo viejo y lo nuevo, que posee un pasado glorioso y un presente progresivo, y un gran potencial para el futuro. La cultura israelí es una bella mezcla de valores occidentales y orientales (valores europeos y de Medio Oriente).

Es un país tan heterogéneo donde puedes conocer gente de diversos orígenes ancestrales. Proveniente de lugares desde Bagdad a Berlín y de Milán a Mumbai. Es un país que es generoso en tal medida que comparte la electricidad y el agua, incluso con los que regularmente disparan cohetes contra sus ciudadanos.

Israel para mí es una cuna de la civilización y es un país donde se puede caminar en los mismos pasos que los diferentes profetas bíblicos y coránicos como Jesús (Isa en el Corán) y David (Dawood en el Corán).

Es uno de mis mayores deseos de visitar Israel al menos una vez en mi vida, de ser testigo del milagro que este país es por mis propios ojos, en lugar de hacerlo desde la perspectiva de un escritor, fotógrafo, actor, cantante o cineasta extranjero.

Deseo que algún día mi deseo se haga realidad. Les deseo a todos unas felices fiestas.

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Sarmad Iqbal es escritor, bloguero y estudiante paquistaní. @ sarmadiqbal7

Fuente: Mida – Traducción: Silvia Schnessel – Reproducción autorizada con la mención siguiente: ©EnlaceJudíoMéxico

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