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Sobreviviente del Holocausto recorre su ruta de escape en bicicleta

(JTA) – Paul Alexander recorrió su viaje original hacia la libertad, en conmemoración del Kindertransport que lo salvó a él y a miles de otros niños judíos hace 80 años.

Alexander era un niño pequeño cuando su madre lo entregó a una enfermera voluntaria en un tren que partía de la Alemania nazi en 1939.

“Hice este viaje hace 79 años cuando salí del odio de la Alemania nazi hacia la seguridad en Gran Bretaña. Es muy emocionante y emotivo hacer este viaje de nuevo después de tanto tiempo”, comenta.

El Kindertransport fue una iniciativa que rescató a 10.000 niños judíos de los nazis llevándolos al Reino Unido. Alexander ve el recorrido de su ruta original, como una respuesta al odio de la Alemania nazi y al propio Hitler.

“Esta es mi respuesta a Hitler, para probarme a mí mismo, mostrarle el mundo y expresar mi agradecimiento por tener éxito en la vida, ser un hombre casado y feliz con una familia”.

“Haber sobrevivido al Holocausto, tener una familia y éxito es mi victoria. Lo logré”.

La ruta en bicicleta se realizó del 17 al 22 de junio y abarcó 600 millas (1.000 kilómetros) en seis días. Comenzó en un monumento al Kindertransport en el centro de Berlín, pasando por la costa holandesa. Luego los ciclistas tomaron un ferry a Harwich, Reino Unido y llegaron a la estación de Liverpool Street en Londres.

Alexander hizo el recorrido con su hijo Nadav y su nieto Daniel, además de otros 39 ciclistas del Reino Unido, Israel, Indonesia y Estados Unidos. Algunos son descendientes de otros niños rescatados hace 80 años, mientras que otros realizan el viaje en memoria de aquellos que escaparon. El proyecto fue financiado por World Jewish Relief, una organización de ayuda que surgió de la agencia que llevó a cabo el Kindertransport.

“Hemos organizado este viaje en homenaje a nuestros predecesores y su maravillosa labor de salvar vidas”, expresó Rafi Cooper, director de comunicaciones de la organización benéfica. “Decenas de miles de personas no estarían aquí hoy si no fuera por su heroísmo en ese momento”.

El Kindertransport comenzó después de los pogroms de la Noche de los Cristales (Kristallnacht) en noviembre de 1938, visto como uno de los primeros actos violentos del Holocausto. Un grupo de líderes protestantes, judíos y cuáqueros apelaron al primer ministro británico, Neville Chamberlain para permitir la emigración de niños judíos no acompañados al Reino Unido.

El primer Kindertransport llegó a Harwich, el 2 de diciembre de 1938, llevando a 196 niños de un orfanato judío en Berlín que había sido incendiado por los nazis en la Kristallnacht. En los próximos 18 meses, 10.000 niños que huían de la Europa Central ocupada por los nazis fueron puestos a salvo en Gran Bretaña.

“Ver a un niño de un año y ocho meses sin su madre es desgarrador”, comenta Alexander. “No recuerdo el viaje. Mis primeros recuerdos son de un subterráneo de Londres durante los bombardeos nazis en 1940”.

“No puedo imaginar cómo alguien puede dar a su bebé sin saber si lo volverá a ver”, dice su hijo Nadav, que ahora es padre de un bebé. “Es increíble. Así que este es un viaje increíble para nosotros tres”.

A diferencia de muchas historias de la era del Holocausto, los padres de Alexander lograron unirse con su hijo. Su padre fue liberado del campo de concentración de Buchenwald con la condición de que dejara Alemania, y llegó a Gran Bretaña 13 días después de Alexander. Su madre llegó el 1 de septiembre de 1939, el día en que los nazis invadieron Polonia. Sin embargo, la mayoría de los niños en el Kindertransport no volvieron a ver a sus padres.

Alexander luego se desempeñó como abogado en Londres, y se casó con una mujer israelí. La pareja tiene tres hijos y nueve nietos. Más tarde se mudaron a Israel, donde viven ahora. Aunque en 2002, Alexander se retiró del banco donde trabajó como asesor legal, continúa ejerciendo como notario.

“El viaje fue un paseo de victoria simbólica, una forma muy significativa y conmovedora de celebrar mi vida”, dice. “Es algo que quise hacer con hijos y nietos”.

Charles Dunst / Traducción Esti Peled

De la traducción (c)Enlace Judío México
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