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Ver solamente lo bueno

Enlace Judío México.- Leemos en el Talmud Yerushalmí Yomá 1/1: “A toda generación de nuestra historia, durante la cual no se reconstruyó el Bet Hamiqdash, se la considera que, si hubiese estado construido, se hubiese destruido en sus días”.

RAB. DAVID ZAED

De acuerdo a este párrafo, podríamos formular dos interrogantes:

1- . No solamente que no hubo en la historia ninguna generación que mereció la reconstrucción del Bet Hamiqdash, sino que nosotros, en la actualidad, al ver que el Bet Hamiqdash no se ha reconstruido, si estuviera en pie, se destruiría inmediatamente. Y de ser así, ¿cómo podríamos pretender pedirle a Hashem que nos envíe el Mashíaj para anunciarnos la Gueulá?

2. En Tishá Beav leemos al final de Meguilat Ejá V/8: “Nuestros antepasados pecaron y no están. Y nosotros, sus pecados soportamos”. ¿Por qué tenemos nosotros que soportar los pecados de nuestros antepasados?

Podemos responder a estas preguntas, relatando un suceso:

Simon Wiesenthal, el famoso cazador de Nazis, una vez dio una conferencia en el Congreso de Rabinos europeos en Bratislava, Eslovaquia. Los Rabinos entregaron un premio a Wiesenthal, de 91 años, y él, visiblemente conmovido, les contó la siguiente historia:
Sucedió en Mauthausen, poco después de la liberación; ahí estábamos muchos de los sobrevivientes. El campamento recibió la visita del Rabino Eliezer Silver, Director de Agudat HaRabanim (Unión de Rabinos Ortodoxos de América del Norte), que llegaba con la misión de ofrecer ayuda y confortarnos.

Rabí Silver también organizó un Servicio especial, y me invitó a unirme a los otros sobrevivientes en la Plegaria. Rechacé la invitación, y le expliqué por qué:

En el campamento, -le dije al Rabino Silver- había un hombre religioso que de algún modo se las arregló para pasar de contrabando un Sidur (Libro de Rezos). Al principio, admiré profundamente al hombre por su valor, ya que había arriesgado su vida para traer un Sidur al campo. Pero al otro día comprendí, para mi horror, que este hombre “alquilaba” el Sidur a la gente, a cambio de comida. Eran muchos los judíos que le entregaban su último pedazo de pan, para poder tener durante unos minutos el Libro de Rezos. Este hombre, que estaba muy delgado y enflaquecido cuando empezó con todo este tema, llegó a comer tanto de pronto, que murió antes que todos los demás, pues su sistema digestivo no pudo adaptarse.

Y luego le dije:

– Si así es como los judíos religiosos se comportan, no tengo nada que hacer con un Libro de Plegarias.
Cuando me volví para alejarme, Rabí Silver me tocó suavemente en el hombro y me dijo en idish:

Du dummer (hombre tonto): ¿Por qué miras a un solo judío que utilizaba su Sidur para sacar la comida de las bocas de gente hambrienta? ¿Por qué no miras a los muchos judíos que dieron su último pedazo de pan para poder usar un Sidur? Eso es Fe. Ése es el verdadero poder del Sidur. – y luego, el Rabino Silver me abrazó.

Simon Wiesenthal concluyó así su relato:

“Al otro día, concurrí a los Servicios…”.

Después de esto, ahora podemos decirle a Hashem:

“Reconocemos que quizás no somos merecedores de que el Bet Hamiqdash sea reconstruido en nuestros días. Pero Hashem: ¡Mira cuántos Yehudim nos reunimos en el día de Tishá Beav para lamentarnos por este largo exilio! ¡Ve lo bueno de Tu Pueblo! ¡No tengas en cuenta los que se alejaron de Tu Torá! ¡Dirige Tus Ojos hacia los millones que están retornando a las fuentes y regresan en Teshuvá…!”.

Y con respecto a lo que está escrito en el Pasuk, mencionaremos lo que comentó Rabenu Yosef Jaim ZT Z”L en su Libro “Nejamat Tzión”:
“Nuestros antepasados pecaron…”, pero…

“ya no están…” – ¡Ya no están esos pecados, porque hicimos Teshuvá!

“Y nosotros, sus pecados soportamos” – Hemos soportado casi dos mil años de exilio por sus pecados, pero no por los de nosotros, pues ya hemos retornado al camino de la Torá…

Sí.

Tenemos la posibilidad de estar en condiciones de pedirle a Hashem que nos envíe la Gueulá Shelemá – la redención definitiva.

Para ello, es necesario que hagamos solamente dos cosas:

1. Ver sólo lo bueno de la vida, y agradecerle a Hashem por todo, y no quejarnos por las trivialidades que nos suceden. Si es así, Hashem se comportará con nosotros de la misma manera.

2. Regresar en Teshuvá. Para decirle a Hashem: Los pecados que provocaron el exilio de nuestro pueblo, ya no existen. Con nuestra Teshuvá te demostraremos que somos merecedores de que tengamos nuevamente el Bet Hamiqdash, reconstruido…

 

 

 

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