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Enlace Judío México.- En el marco de la presentación del libro “Libaneses en el cine mexicano” su autor, el doctor Carlos Martínez Assad, señaló que México y Libano comparten un fuerte nexo artístico debido a la herencia sanguínea de varios talentos que son íconos del cine mexicano.

Entre ellos está el productor cinematográfico Gregorio Walerstein, quien es considerado como uno de los grandes impulsores del cine mexicano durante su Época de Oro.

Es gracias a Walerstein que Joaquín Pardavé forjaría una imagen en torno a los libaneses en México con la película “El baisano Jalil” de 1942,  cuando junto con el guionista decide que en lugar de poner a un italiano –pues la historia era sobre un italiano en Argentina– sería un libanés en México el protagonista, siendo también el actor quien la dirigiría a pesar de ser inexperto en este oficio.

Pardavé haría cinco películas donde actuó como libanés, aunque después brincó a otras personificaciones internacionales: una como gallego, dos como asturiano e incluso como cubano.

Hijo de una familia judía, Gregorio Walerstein produjo en 1941 su primer largometraje que llevaba por nombre “Lo que el viento trajo” y fue dirigido por José Benavides Jr. En el mismo año, fundó la productora Filmex junto con Gonzalo Elvira y Simón Wishnack.

Martínez Assad señalo la importancia que los libaneses han tenido en la televisión mexicana y sobre el papel fundamental que han jugado diferentes figuras de origen libanés dentro del cine hecho en México, como fueron los actores Mauricio Garcés, Antonio Badú, así como el realizador Miguel Zacarías.

Figuras como los hermanos Bichir y Salma Hayek son también ejemplos de cómo la sangre libanesa ha llegado a México y sigue vigente en nuestra cultura, comentó Martínez Assad en la presentación de su Libro.

 

 

Con información de: reporteindigo.com

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