Enlace Judío – Dentro de la sinagoga de la Comunidad Israelita de Santiago, la comunidad judía más grande de Santiago de Chile, el Salmo 128 une a sefaradíes y ashkenazíes que son parte de la congregación.

Ariel Foigel, argentino nativo de Buenos Aires que llegó a la Comunidad Israelita de Santiago hace 16 años, egresó de un seminario rabínico y se dedica a la Jazanut y a la enseñanza del Talmud en la capital chilena, mostró a Enlace Judío la sinagoga principal de la comunidad y nos dio un vistazo de cómo es la comunidad judía en general en el país.

A lo largo de todo Chile hay cerca de 18 mil judíos, y aquellos activos dentro de la comunidad rondan los 10 mil. Las distintas comunidades se organizan bajo la Comunidad Judía de Chile. Hay 6 comunidades conservadoras y 3 ortodoxas dentro de la comunidad, con alrededor 8 sinagogas.

Chile cuenta con 2 colegios hebreos. Uno es el Instituto Hebreo, con una población de cerca de 1,500 niños. Y otro colegio ortodoxo un poco más alejado de la ciudad capital.

La Comunidad Israelita de Santiago, que Foigel define como muy apegada al moderno Estado de Israel, es la más grande de Chile, con casi 1000 familias asociadas, y su sede actual se inauguró hace poco más de una década, después de que muchos miembros de la comunidad se mudaran desde la zona céntrica de la ciudad hacia su actual ubicación en la comuna suburbana de Lo Barnechea, al norte de la capital.

Gabriel Vendersky fue el arquitecto de la sinagoga, que en sus exteriores cuenta con unas especies de piscinas, una referencia al versículo del primer capítulo del Génesis, “el espíritu de Dios flotaba sobre las aguas”, por lo que, dice Foigel, todos los que asisten a la sinagoga están con el espíritu de Dios.

A la entrada del recinto está localizada la Plaza de la Vida, que cuenta con 9 árboles de olivo, que reflejan la paz y los 9 meses del embarazo. Además, hay un total de 18 (cuyo valor alfanumérico en hebreo forma la palabra Jai, vida) estandartes de cobre, representando la gran importancia que el mineral tiene para Chile y su historia.

Una menorá escultórica y otra menorá con forma de fuente de agua, así como una Maguén David, símbolo de esta comunidad, también se encuentran localizados en el exterior.

Mucho del mobiliario de la actual sinagoga, como las lámparas o el Aron HaKodesh, fue traído directamente del antiguo sitio de la sinagoga, debido a que muchos no querían perder el vínculo que tuvieron en ella y querían seguir sintiéndose como en casa.

El vitral del interior de la sinagoga lo realizó el artista plástico Samy Benmayor, en la que trató de plasmar, de manera metafórica, cómo el judío capta a Dios a través de diferentes aspectos. Como con la historia, con 3 estrellas de colores que identifican a las matriarcas. O la identificación a través de las mitzvot y su cumplimiento, plasmado en las tablas de los mandamientos.

Unas olas aluden a la apertura del Mar Rojo, y también está representada la Columna de Nubes del Éxodo. La frase “Ama a tu prójimo como a ti mismo, yo soy Dios” se encuentra en letras hebreas en la zona central del vitral.

En el Aron HaKodesh de la sinagoga hay 8 Sifrei Torá, y en conjunto, la comunidad tiene cerca de 30. Dos de los movimientos juveniles de la comunidad judía de Santiago, Maccabi HaTzair y Bet-El, tienen su propia Torá, por lo que cada janij que hace su bar-mitzvá lee con la Torá de su movimiento.

Aproximadamente hay 100 ceremonias anuales de bar-mitzvá o bat mitzvá, y cerca de 20 o 30 matrimonios que se celebran en la sede.

Cuando se planeó la sinagoga, la comunidad, en su mayoría ashkenazí, pensó en cómo poder incluir también a los sefardíes que decidieron integrarse a la misma. Por lo que para mostrar esa inclusión, decidieron escribir una línea de la Biblia dentro del recinto, como tradicionalmente los sefardíes hacen dentro de sus propias sinagogas. Es por ello que, a lo largo del borde que separa a la zona alta de la baja de la sinagoga, una fracción del Salmo 128 está escrito en letras hebreas.

Dentro del complejo también está localizado un museo judío localizado en la sinagoga se realizan actividades de hasbará para no judíos, como escuelas o empresas.

En los últimos años la comunidad judía de Chile se ha acercado a grupos cristianos evangélicos, y se han incrementado las actividades interreligiosas entre ellos, de acuerdo a Foigel, aunque la cuestión con otro grupo minoritario del país, cuya población es relevante en Chile, no ha sido de la misma manera en estos momentos, pese a que se busca una intención similar, de acuerdo Foigel.

Hoy en día viven casi 500 mil palestinos, o de origen palestino, en Chile, la mayor comunidad de origen asiático en el país, que arribó a este país sudamericano hace más de un siglo, y la que es considerada la diáspora palestina más grande a nivel mundial, por lo que, particularmente en este país sudamericano, palestinos y judíos, que abrazan con fervor al Estado de Israel, llevan su día a día desde hace años.

” ¿Cómo es ser judío es un país donde hay 450 mil palestinos?”, preguntamos a Foigel.

“Es una realidad. Y si bien siempre dentro nuestro interés político y social es de paz, de bienestar y de integración, ellos tienen su postura y nosotros la nuestra, y cada uno lo defiende. Siempre buscamos el entendimiento. La idea es no traer un conflicto. Nuestra idea es seguir haciendo negocios con los palestinos, como dicen que ocurría hace décadas. No hay que traer conflictos de otros lados. Ha habido acercamientos, aunque actualmente las relaciones están un poquito frías”, admite el jazán.

Y finalmente preguntamos a Foigel, cómo es ser judío en Chile, el país con la tercera comunidad judía más grande en América del Sur.

“Es algo maravilloso, es vivir concho, como dicen aquí, es decir, pleno. Intentando cumplir mitzvot, mirando hacia el futuro con la educación y respetando a nuestros ancianos y tradiciones. Vivir en Chile, judaicamente, es la posibilidad plena de todo”.

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