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Abinu Malkenu: Nuestro Padre, Nuestro Juez

Enlace Judío México e Israel.- Estamos en un período llamado, “Los diez días de Teshuvá”, los días que van desde Rosh Hashaná hasta Yom Kipur. Durante la Tefilá, los rezos, nos preparamos para Yom Kipur y pedimos a Hashem una y otra vez que nos inscriba en el libro de la vida.

RAB YOSEF BITTON

En estos días también hacemos un cambio radical en el texto de la Amidá, la oración principal: en lugar de decir Ha E-l Ha Qadosh, “El Dios Santo” (invisible, pero que nos ve; incognoscible, pero que todo lo sabe) decimos Hamelej Ha Qadosh, “El Rey Santo”.

Estas adiciones y cambios nos ayudan a alcanzar el estado mental apropiado para Yom Kipur.

¿Qué es Hamelej Qadosh?

MELEJ: Cuando decimos “Melej”, “rey”, no debemos pensar en el rey de un cuento de hadas. Tenemos que pensar más bien en un juez. En el pueblo de Israel, el rey actuaba también, y sobre todo, como el Juez Supremo, la máxima autoridad. El rey era la única persona que podía emitir el veredicto final sobre la vida o la muerte de sus súbditos. En estos días pensamos en Hashem como este Juez Supremo, sabiendo que en estos días Él determina si merecemos o no merecemos ser sellados en el libro de la vida. Nuestros rabinos nos enseñaron cómo visualizar las etapas del Juicio Divino. En Rosh Hashaná, la Corte Celestial inscribe a los seres humanos en uno de los dos libros: el de la vida o el otro.

Pero el veredicto final no está sellado hasta el final de Yom Kipur. Tenemos diez días para demostrar que estamos realmente arrepentidos de lo malo que hicimos. Y durante estos diez días, incluyendo este Shabbat, tenemos que tener un comportamiento excelente y demostrarle al Juez Supremo que somos capaces de ser rectos. Yom Kipur es el día de la apelación final. Estaré de pie delante del Juez Supremo, implorándole por mi vida. Yo soy mi propio abogado. Y tengo que considerar la posibilidad que estoy apelando un veredicto negativo y debo convencer al juez de que si Él no me inscribió en el libro de la vida, lo debería reconsiderar.

QADOSH: “Qadosh”, que se suele traducir superficialmente por “santo”, en el contexto de esta expresión significa “único”, “sin igual”, “diferente”. Estamos diciendo, en otras palabras, que si bien Hashem es el Juez, es un Juez muy diferente. ¿Por qué Hashem es diferente a un juez humano? Porque Hashem es Juez invisible, al que no vemos, pero que ve lo que un Juez visible no ve. A diferencia de un juez normal, Él ve y conoce mis actos más privados. Y no sólo sabe lo que yo hago sino también lo que yo pienso. Hashem es un Juez a quien no podemos engañar con apariencias…. nada escapa a Su conocimiento.

Pero si Él todo lo sabe ¿en qué va a afectar mi confesión a Su juicio final y a Su veredicto?

ABINU: Nuestro Juez también es “Único” y especial porque es nuestro Creador, nuestro Padre.

Cuando uno de mis hijos comete un error, lo más importante para mí es asegurarme que ha aprendido de su mala experiencia. Porque aprendió la lección, lo más probable es que no vaya a cometer ese mismo error de nuevo. Por lo tanto, cuando mi hijo se acerca a mí y admite con sinceridad su error y demuestra que ahora entiende que cometió un error, ¿por qué voy a querer castigarlo? Al contrario. Lo voy a abrazar, lo voy a animar y le voy a demostrar que confío en él. Y que estoy feliz de que ha aprendido su lección. Del mismo modo, cuando nos acercamos a Hashem en Yom Kipur, lo más importante que Él espera de nosotros es admitir y confesar nuestros errores y transgresiones. Si lo hacemos, Él nos perdonará las consecuencias que técnicamente merecemos. Ya que aparte de ser sus súbditos, somos sus hijos.

Este importantísimo concepto está indicado en la hermosa oración ABINU MALKENU: Tú eres nuestro Padre, Tú eres nuestro Rey/Juez).

 

 

Fuente:halajá.org

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