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La expulsión de los judíos de Inglaterra

ENLACE JUDÍO: -La primera gran  expulsión de los judíos medievales no ocurrió sino en Inglaterra en el siglo XIII, y luego en Francia varias veces.



En 1182, en Francia, reinando Felipe II -un rey admiradísimo por todos los franceses- ya hubo una confiscación general de bienes y  expulsión de judíos, pero sin embargo, la gran primera expulsión judía de un reino medieval fue de la vecina Inglaterra cuando reinaba Eduardo I, en el año de 1290. Cosas que el monopolio de la cultura anglosajona ha callado hasta el punto de que pareciera que sólo hubo la expulsión de los reinos de Castilla y Aragón.

Eduardo I, alias el Zanquilargo, el Patas Largas, etc, fue  hijo de Enrique III (contra el que se rebeló con ayuda de nobles feudales, para  dar un ejemplo de  su catadura moral) Se unió a la Novena Cruzada -esa forma de colonialismo imperial de la época, sin que nadie sino la codicia llamara a los ingleses en Jerusalén- de donde a su regreso se entera de la muerte de su padre y de su ascenso al trono inglés. Lo primero que hizo fue someter el País de Gales y, luego, Escocia, con la cual inició una guerra que duraría incluso después de su muerte. Además, una guerra contra el rey francés Felipe IV, el que mandó quemar a los Templarios en París.

Todas esas guerras implicaban necesidad de dinero, lo cual llevaba a subir los impuestos  del pueblo llano. Cuando los impuestos ya no eran suficientes, empezaron las confiscaciones. Así que en 1290 se inventó que los judíos eran la verdadera causa de muchos de los problemas del reinado inglés y emitió un ominoso decreto de confiscación y expulsión para engrosar las arcas con que sufragaba sus guerras.

Como propiedad privada del rey que eran los judíos, el rey podía a su antojo subir los impuestos sobre ellos. Los tenía más que exprimidos, pero no los expulsaba , porque prefería dejarlos ocupándose de la práctica de la usura, origen de los bancos, que estaba prohibida a los cristianos. Muchos  ingleses se hipotecaron con ellos. Y en 1279, en el contexto de una ofensiva contra los envilecedores de moneda, arrestó a los jefes de casas judías en Inglaterra y ordenó ejecutar alrededor de 300 de ellos.

Luego, en 1280, seguría acosando a la judería de su reino y les ordenó asistir a sermones especiales, predicados por frailes dominicos -la orden que creó la Inquisición en Italia- con objetivo de convertirlos al cristianismo. Escaso efecto.

El ataque final contra los judíos en Inglaterra se produjo en el Edicto de Expulsión de  1290.   Eduardo I, mediante este decreto absolutista,  desterró formalmente a los judíos de Inglaterra ,  confiscando sus propiedades  y obteniendo  el capital político para negociar un sustancial subsidio laico en el Parlamento de 1290.

El edicto permaneció vigente durante el resto de la Edad Media y pasaron más de 350 años hasta que fue formalmente abolido por Oliver Cromwell en 1657.

Muchos huyeron a Francia, a Holanda e incluso a Polonia. Pero se cuentan historias. Una de ellas,  tal vez apócrifa,  cuenta  sobre un capitán que llevaba un barco lleno de judíos  por el  Támesis, rumbo  a Francia:  estando  la marea baja les convenció  para bajar y  dar un paseo con él.  Luego les abandonó y regresó a su barco rápidamente,  antes de que volviera la marea, dejando que todos se ahogaran.

El Edicto de expulsión de los judíos de Eduardo I se firmó el 18 de noviembre (ayer fue su  deleznable aniversario) y sentó los precedentes de posteriores expulsiones en otros reinos, como en Francia, de donde fueron expulsados en cuatro ocasiones: 1306, 1321, 1322 y 1394, además del archiducado de Austria, los ducados de Milán y Parma, de Lituania, de Portugal, de la Provenza, de Baviera, de Túnez, de los Estados Pontificios, de Orán (Argelia) y de los reinos de Castilla y Aragón (no así de Navarra, ni de Galicia, etc) pero lo que se dio en llamar Leyenda Negra -La Hispanofobia, fenómeno cultural estudiado en universidades-  creada para tapar las propias miserias unos cuantos enemigos de España que consideran los antiguos reinos de  Castilla y Aragón como España, lo que implica un gran desconocimiento de su historia y de su realidad.

Ocasionalmente, se otorgaron permisos a individuos para visitar Inglaterra, como en el caso del Dr. Elias Sabot (un médico eminente de Bolonia convocado para asistir a Enrique IV) en 1410, pero no fue hasta la expulsión de los judíos de España en 1492 y Portugal en 1497 que un número considerable de judíos sefardíes encontraron refugio en Inglaterra. En 1542, muchos fueron arrestados bajo la sospecha de ser judíos, y durante todo el S XVI varias personas llamadas López, posiblemente todas de la misma familia, se refugiaron en Inglaterra, el más conocido de ellos es Rodrigo López, médico de la reina Isabel I , y algunos comentaristas dicen que fue la inspiración para el personaje de Shakespeare, Shylock en “El Mercader de Venecia”

© enlace judío

 

 

 

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