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El sentido del olfato y la Torá

“Mi fragancia placentera,
serán escrupulosos en ofrecérmela
en el tiempo prescripto.”
Libro de Bamidbar 28: 1-8

Enlace Judío México.

El olfato en la clínica.

En la parte superior de nuestras fosas nasales se encuentra ubicada una zona denominada pituitaria amarilla, donde se encuentran los receptores del olfato, que inician el recorrido, pasando por una estructura denominada bulbo olfatorio, hasta poder alcanzar regiones profundas y antiguas de nuestro cerebro que son el hipotálamo y el sistema límbico. En estas estructuras se activan la memoria olfativa y recuerdos agradables y desagradables.

DR NATALIO DAITCH

Lo químico y lo eléctrico.

La palabra olfato proviene del Latín olfactus. Se trata de un sistema quimio sensorial, que tiene la capacidad de transformar señales químicas y convertirlas en señales eléctricas, con capacidad de alcanzar el cerebro profundo, y de allí hacia ciertas zonas de la corteza cerebral donde el estímulo procesado se hará consciente.

El olfato, sistema conector.

Nos conecta con el mundo, permitiendo percibir un perfume, o alertarnos de un peligro como un escape de gas o algún tóxico, o advertir de un alimento en mal estado. También es crucial en nuestra vida social y de relación.

Íntimamente conectado con el sentido del gusto, dejo otra cita del libro de  Proverbios 27: “Bálsamo e incienso alegran el corazón”.

Pérdida de olfato. Causas.

Son variadas, desde las rinitis, sinusitis, pólipos, tumores de la base del cráneo, y también consecuencia de traumatismos o golpes que hayan lesionado o lastimado el nervio olfatorio. Incluso algunos medicamentos y antibióticos son capaces de alterar nuestro olfato.

El combo incluye disminución del olfato o hiposmia, perdida transitoria o definitiva del olfato o anosmia, anosmia congénita o de nacimiento, parosmia o distorsionar los olores, la fantosmia o percibir olores fantasmas que en realidad no existen, hasta otro singular fenómeno que es la fatiga olfativa ante la persistencia de cierto estímulo oloroso en el ambiente.

Para concluir este bloque, existen test diagnósticos para evaluar el sentido del olfato, y el tratamiento y pronóstico dependerá de la causa o etiología del trastorno.

Reiaj a nijoaj.

Lejos de ser un compendio, se trata de una breve reseña de un sentido algo olvidado. El término reiaj o aroma se relaciona con rúaj o espíritu. Se habla del reiaj a nijoaj o aroma agradable en el Libro de números 28. Y todo lo relacionado al Ketoret o incienso se vincula a esto que aportamos. Como está escrito: ” Y elaboraras el Ketoret tal como una mezcla, obra de perfumero”.

No cabe duda que los olores agradables impactan directamente en nosotros, y nos conectan en ciertos casos con la divinidad.

Es por ello, y para finalizar, he intentado fusionar modestamente los dos aspectos del tópico, lo médico y lo espiritual con algunas citas de la Torá. Para deleite del lector y para repensar lo que hace nuestra nariz y este sentido ignorado o postergado habitualmente por todos nosotros, pero que nos posibilita deleitarnos con lo mejor de la creación divina, entiéndase Hashem o el Todopoderoso.

 

*Médico clínico y laboral.

 

Las opiniones, creencias y puntos de vista expresados por el autor o la autora en los artículos de opinión, y los comentarios en los mismos, no reflejan necesariamente la postura o línea editorial de Enlace Judío.

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