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Gadi Eisenkot: un militar de gran altura

Enlace Judío México e Israel.- Pese a su baja estatura física, el teniente general Gadi Eisenkot se ha revelado, durante su gestión como Comandante en Jefe del Estado Mayor del Ejército de Defensa de Israel – Tzahal – durante los últimos cuatro años (2015-2019) como un militar de gran estatura.

Quizás su mayor logro durante este período fue lograr evitar que Israel entrara en una guerra abierta con Hamás, pese a la multiplicación de los incidentes fronterizos, lanzamiento de mísiles sobre Israel desde la Franja de Gaza, marchas de retorno palestinas, la campaña de globos incendiarios lanzada por las organizaciones palestinas y la agitación y actos terroristas que células de Hamás han llevado a cabo en Cisjordania, especialmente durante el último año.

MARIO SZNAJDER

Eisenkot se ha destacado aún más en el enfrentamiento que Israel lleva a cabo contra Irán en Siria, para evitar que la presencia militar iraní en ese país y cerca de la frontera de Israel en el Golán se convierta en una amenaza real. En una entrevista a la prensa, la semana pasada, Eisenkot dejó de lado su casi legendario mutismo para contar que en los últimos años Israel ha realizado miles de ataques en Siria para desarraigar al presencia militar iraní en ese país. Bret Stephens, renombrado columnista del New York Times afirma, en su entrevista a Eisenkot – publicada el 11 de Enero 2018 – que Eisenkot le relató, con respecto a Siria: “Alcanzamos miles de objetivos sin clamar responsabilidad ni pedir crédito”. Frase típica de este alto oficial o militar de alta estatura que cree firmemente en la virtud del silencio y mira silenciosamente pero con una expresión claramente desaprobatoria las declaraciones de políticos que se autoenaltecen en base a acciones militares para las que el silencio es el mejor de los acompañantes.

Irán intentó suplir a Hezbolá con armamento sofisticado y especialmente con misiles de mediano alcance y alta precisión para poder así amenazar desde Líbano, los centros vitales de Israel. Los repetidos ataques aéreos israelíes en Siria y Líbano desbarataron en gran medida los planes de Irán. Más aún, Irán intentó establecer en Siria un frente trans-chiita que comprendió 8,000 voluntarios de Hezbolá y otros 11,000 voluntarios shiitas de Irak, Pakistán y Afganistán, teniendo como meta establecer una fuerza combatiente que eventualmente podría ser lanzada contra Israel de 100,000 voluntarios chiitas dirigidos y entrenados por la 3,000 combatientes de la Guardia Revolucionaria Iraní comandadas por el general Qasem Sulemainí. Todo esto en el marco de la guerra civil en Siria y usando las bases del ejército y la fuerza aérea Siria. Eisenkot logró obtener permiso del gobierno israelí, a principios de 2017, para atacar en forma sistemática las bases en las que Irán intentaba desarrollar este plan y así poner freno a la expansión iraní en ese país y disminuir notoriamente la amenaza que esto significaba para Israel. Es en Siria donde, según Stephens, la estrategia iraní falló y Sulemainí fue humillado.

En 2015, Eisenkot elaboró y presentó un plan estratégico detallado que venía a componer el legado de errores de la segunda guerra de Líbano (2006) y establece diferencias entre situaciones de rutina, emergencia y guerra, así como otro tipo de diferenciaciones entre actores no-estatales, como Hamás, Hezbolá y otros, actores distantes, como Irán, amén de los estados enemigos tradicionales entre los que se cuentan Siria como estado fallido y Líbano, como estado en proceso de desintegración. La estrategia dinámica en este documento se expresa en diferir la próxima confrontación, por la fuerza, si fuese necesario; mantener y mejorar el statu quo si el enemigo inicia hostilidades; y alterar el statu quo neutralizando o degradando las capacidades del enemigo. El plan, en sus diferentes aspectos, ha sido puesto en práctica y sus resultados, hasta ahora, son evidentes.

La preocupación de Eisenkot con respecto a Gaza se ha manifestado en el desarrollo de la tecnología que frena los intentos de Hamás – y más adelante los de Hezbolá – de construir túneles invasivos contra Israel, en la frontera de Gaza y en la frontera de Líbano. Esto, sumado a la valla protectora que Israel construye como medida anti-túneles y anti-cruces terrestres es parte de la estrategia dinámica de Eisenkot de debilitar al enemigo y aminorar su capacidad ofensiva en períodos de entre-guerras, cuando no hay desplazamiento masivo de tropas por ninguna de las partes pero si ataques violentos por ambas partes. Otro aspecto de la política militar de Eisenkot fue aislar en lo posible, en Cisjordania, a la población civil de los grupos terroristas, y tratar puntualmente cada caso de terrorismo personal – especialmente los ataques a cuchillo – así como los ataques de terroristas judíos contra civiles palestinos, para evitar que estalle una tercera Intifada.

Otra de las alturas que hacen la estatura militar de Eisenkot, más allá de su humildad personal y su economía en palabras es su posición con respecto al rol de las mujeres en la defensa de Israel. Eisenkot siguió adelante con los esfuerzos de Tzahal de integrar mujeres en unidades de combate, tanto de infantería como blindadas y en todas las unidades del ejército, pese a la oposición de muchos políticos y de la derecha religiosa nacionalista, también dentro de Tzahal, que en gran parte, ven en servicio militar mixto, un factor negativo.

El caso de Elor Azariá, soldado quien violó las normas de apertura de fuego, y sin ninguna justificación operacional, disparó sobre y mató (al palestino Abed Al Fatah) Al Sharif quien estaba herido y tendido en el suelo y que no suponía ninguna amenaza y peligro real para los civiles o soldados en el área, el 24 de Marzo de 2016, en Hebrón, representó para Eisenkot el terrible dilema de, por un lado, defender a sus subordinados y por otro, mantener los principios morales y legales que sustentan las acciones del ejército bajo su mando. En este caso, Eisenkot condenó públicamente la acción del soldado Elor Azariá y decidió que la justicia militar tenía que hacerse cargo del caso.

Finalmente, Azaría fue condenado, como culpable de homicidio, a 18 meses de prisión. Eisenkot fue duramente atacado por la derecha nacionalista israelí y vituperado tanto por políticos como por muchos de los que apoyaban al soldado. Sin embargo no flaqueó en ningún momento y sostuvo la posición moral que obliga a respetar la vida del enemigo herido, especialmente cuando está claro que ya ha sido inhabilitado y no puede actuar violentamente.

Eisenkot, hijo de familia de inmigrantes de Marrueccos – pese a que su apellido pareciera ser ashkenazí – terminó el 15 de enero de 2019 su servicio militar de 40 años entregando la comandancia del Estado Mayor de Tzahal al teniente general Aviv Kojavi y esperemos que este pueda mantener los altos standards establecidos por su predecesor.

 

 

Fuente: Radio Jai

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