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Cuatro mensajes ocultos del Séder

Enlace Judío México e Israel.- En Pésaj no nos limitamos a relatar una historia. Nos vemos a nosotros mismos como si fuéramos redimidos en ese mismo momento. Aquí hay cuatro mensajes ocultos para compartir en tu mesa.

SLOVIE JUNGREIS-WOLFF

1. Aprovecha tu fuerza.

La Torá nos enseña: “Y relatarás a tu hijo en ese día: ‘Fue por esto que Dios actuó por mi cuando salí de Egipto’” (Éxodo 13:8)

Se nos ordenó hablar sobre lo que ocurrió esa noche cuando salimos de Egipto, los eventos que llevaron a la libertad, la amargura de la esclavitud, la lucha por la supervivencia, incluso entender cómo llegamos a Egipto. Todo esto forma parte de nuestro Séder.

Incluso si no tienes hijos, si estás solo en la mesa, debes relatar la historia del Éxodo.

Cada alma debe recordar que Dios nos redimió de Egipto. Y tal como fuimos redimidos en el pasado, volveremos a ser redimidos. La noche del Séder es un momento de esperanza. No existe un alma que haya caído tan bajo como para perder la conexión con su Fuente. Cada alma importa. Tú eres vital para la completitud de nuestra nación. Relata la historia para ti mismo, recuérdala bien.

2. La clave para la continuidad judía

En el Séder celebramos miles de años de supervivencia judía a pesar de que “en cada generación se levantan contra nosotros para destruirnos”.

Bebemos cuatro copas de vino. Hay muchos simbolismos en el número cuatro, pero este es uno de mis favoritos. Cada copa alude a una de las cuatro virtudes que aseguraron el futuro de nuestro pueblo.

Si deseamos ser una nación fuerte, a pesar de la persecución y el exilio, la clave no es el poder físico ni un ejército fuerte. En cambio debemos observar nuestras “reservas espirituales” que son paralelas a cada copa de vino.

Los judíos no cambiaron sus nombres hebreos ni adoptaron nombres no judíos.

Mantuvieron su idioma y se aferraron a la “lengua sagrada”.

Mantuvieron la santidad de sus hogares y no tuvieron relaciones ilícitas.

Fueron mutuamente leales y sintieron el dolor del otro.

Para sobrevivir debemos aferrarnos a nuestra identidad. Más que enviar a un niño a la escuela hebrea, esto significa fortalecernos a nosotros mismos y a la próxima generación viviendo como judíos. La ética, la bondad, las cualidades personales son vitales para la vida familiar, pero hay un aula mayor que todas: nuestro hogar. Me entristece cuando encuentro gente joven que desconoce por completo lo relativo a su identidad judía. Padres que no saben cómo transmitir el judaísmo a la siguiente generación simplemente porque no consideraron que eso era importante cuando crecían. O que a pesar del conocimiento, su judaísmo se convirtió simplemente en otra materia más. Faltó la inspiración.

Aprovechemos el Séder como una instancia para reconectarnos con la belleza de nuestra herencia. Redescubramos el significado de nuestros nombres judíos, la sabiduría de nuestras enseñanzas y los valores que nos mantuvieron anclados ante las fuertes olas que nos golpearon.

3. Podemos superar la desolación

Dios nos condujo a través del mar y el desierto. Ambos comparten la cualidad de no estar habitados por seres humanos. El mensaje es sumamente poderoso.

Podemos crear un lugar habitable en cualquier parte del mundo. No hay un hogar que esté vacío de la presencia de Dios si así lo deseamos. No debemos permitir que el pasado ni el presente nos hagan perder las esperanzas respecto a nuestro futuro. Algunos sienten que llegaron demasiado lejos o que la negatividad los ha superado. El miedo es paralizante. Pésaj nos da la fuerza para creer una vez más en nosotros mismos y en nuestra conexión con Dios. Podemos establecer nuestro mikdash meat, nuestro -santuario en miniatura-, sin importar en dónde nos encontremos. Podemos comenzar el Séder con kadesh, de la palabra kadosh, -santidad-. Esto se encuentra en nuestro ADN espiritual.

4. Nunca pierdas la esperanza

Comemos jaroset, una mezcla de manzanas, nueces, vino y canela. El jaroset simboliza la mezcla que los judíos utilizaban para hacer los ladrillos cuando estaban esclavizados.

Pero las manzanas en el plato del Séder también tienen un significado más profundo y muy bello.

El jaroset simboliza los árboles de manzanas debajo de los cuales daban a luz las mujeres judías. Ellas ocultaban su dolor para no ser detectadas por los egipcios. La esclavitud y el sufrimiento les habían robado a los hombres toda esperanza. Ellos se separaron de sus esposas y pensaron que no tenía sentido traer niños a un mundo tan oscuro. Pero las mujeres nunca se rindieron. Ellas escogieron dar a luz debajo de los manzanos que primero producen frutos y luego hojas que los protegen. Ellas declararon con fe perfecta que harían lo mismo. Primero darían a luz a sus frutos y sin ninguna duda ellos estarían protegidos desde Arriba.

Las mujeres “endulzaron” la amargura de la terrible esclavitud. Al probar el maror, lo sumergimos en un poco de jaroset para recordar este mensaje de valentía. La vida es tanto amarga como dulce. Lo amargo se ve mitigado a través de la esperanza. La fe nos mantiene en movimiento.

Este Pésaj, comprométete y compromete a quienes te rodean. Sumérgete en el significado de la Hagadá y libérate de todo lo que hasta ahora te ha atascado. Eleva el plato del Séder y elévate a ti mismo. Celebra el nacimiento de nuestro pueblo.

 

 

Fuente: Aish Latino

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