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Lo siento, Rashida Tlaib: Israel no fue un premio de consuelo para los judíos

Enlace Judío México e Israel.- En la versión de la historia imaginada por Tlaib, después del Holocausto, a los judíos les fue otorgado un premio de consuelo — el establecimiento de Israel — a costa de los que estaban ya viviendo allí. No es así, Rashida.

DR. ROBERT ROZETT

Las afirmaciones recientes hechas por la Rep. Rashida Tlaib respecto al Holocausto y al establecimiento del Estado de Israel no tienen ningún fundamento en el registro histórico.

En esta versión imaginada de la historia, después del Holocausto, a los judíos se les otorgó un premio consuelo — el establecimiento de Israel — a costa de los que ya estaban viviendo allí.

Afirmar que la creación de Israel fue una respuesta directa al Holocausto pasa por alto la conexión antigua e incesante del pueblo judío con Israel, tanto como la empresa sionista moderna que regresó a un pueblo exilado y oprimido a su hogar ancestral. También ignora la existencia de una comunidad judía vibrante antes de la Segunda Guerra Mundial en la Palestina del Mandato, cuya población estaba seriamente circunscripta debido a la oposición virulenta de los árabes locales a la idea misma de los judíos regresando a la Tierra de Israel.

A lo largo de Europa luego del ascenso nazi al poder, muchos sionistas estaban profundamente frustrados por las cuotas establecidas por los británicos para la aliá, y ellos luego se convirtieron en víctimas del Holocausto, no habiendo tenido nunca la oportunidad de realizar sus sueños de alcanzar la Tierra de Israel. Es imposible comenzar siquiera a adivinar cual pudo haber sido su contribución a Israel, al pueblo judío y al mundo.

El marco de Tlaib también descuida la propuesta anterior a la guerra por parte del gobierno británico de partir la Palestina del Mandato, que fue ideada para reconciliar los deseos rivales de los judíos por un estado judío en su patria histórica y el deseo de los árabes de una Palestina completamente árabe. Este plan, el que nunca llegó a la realización, fue aceptado con dolor por el liderazgo judío rechazado categóricamente por los árabes. Uno podría argumentar que de haber sido aceptada esa partición, eso podría haber establecido la escena para el establecimiento más temprano de un Estado de Israel y así pudo haber proporcionado de hecho un refugio para los judíos que estaban enfrentando la acometida nazi. Pero no lo fue, y entonces no lo hizo.

La noción falsa que los palestinos están “pagando por el Holocausto” presupone que el mundo otorgó a los judíos un estado principalmente debido a que sintió culpa abrumadora y simpatía. Los estudiosos serios concuerdan en que la política, no la moralidad, motivó el apoyo a la creación del estado judío – la culpa y simpatía como mucho desempeñaron un rol menor en el establecimiento del Estado de Israel, si es que desempeñaron alguno.

En la escena internacional, los tres actores más prominentes en el establecimiento del Estado de Israel fueron los británicos, los soviéticos y los estadounidenses.

Los británicos, exhaustos de su lucha prolongada contra Hitler y sus aliados, no tenían interés en continuar administrando la Palestina del Mandato. Ellos hacía mucho tiempo habían disminuido su compromiso de establecer un hogar nacional judío, y se sentían impotentes al lidiar con la violencia en curso iniciada por los árabes en Palestina.

Por su parte, Stalin puede ser acusado de muchas cosas, pero la simpatía excesiva por los judíos y el Sionismo no es una de ellas. A medida que la Guerra Fría estaba echando raíces, su objetivo fue desestabilizar el Medio Oriente. Fue principalmente contra este contexto que el bloque soviético emergente apoyó la creación de Israel.

En cuanto al Presidente Truman, los historiadores difieren sobre la medida en la cual lo motivó de hecho la simpatía por los judíos. En el mejor de los casos, su actitud hacia los judíos e Israel a lo largo de los años fue ambivalente. Los asesores del Departamento de Estado de Truman se opusieron de forma vociferante al establecimiento de un estado judío, y el propio Truman a veces dio voz al tipo de discurso anti-judío que entonces era más bien común en Estados Unidos. Generalmente se cree que en la elección presidencial de 1948, la necesidad de Truman de ganar el estado de New York con su gran población judía desempeñó un rol pivotal en su rápido reconocimiento de Israel. Es posible que un elemento cierto de simpatía por los sobrevivientes del Holocausto contribuyera también a su cambio de política.

Distorsiones del registro histórico son encontradas a menudo en el discurso político superfluo, pero ellas no deben tener un rol en los esfuerzos sinceros por discutir el pasado y promover la paz en una región altamente compleja como el Medio Oriente.

Para fomentar la coexistencia real y duradera entre israelíes y palestinos, debemos esforzarnos primero por entender las complejidades de la situación, incluyendo sus orígenes. Sin tal entendimiento, no hay posibilidad o lo que se le parezca de desarrollar estrategias innovadoras que alimenten la paz.

 

 

Fuente: Arutz Sheva
Traducido por Marcela Lubczanski para Enlace Judío México

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