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Ovejas vs. Hijos

Enlace Judío México e Israel.- Nuestra posesión más preciosa son nuestros hijos. Trabajamos para nuestros hijos. Ahorramos para nuestros hijos. Y hacemos todos los esfuerzos necesarios para que nada les falte. Para que tengan todo lo que necesitan, y más. … Mi pregunta es ¿si realmente actuamos con este fin en la mente de una forma consistente o si a veces nos olvidamos, y alguien nos lo tiene que recordar?

RABANIT COTY BITTON

En nuestra Parashá,  la Torá nos dice que las tribus de Reuben y Gad poseían mucho ganado, y antes de entrar a la tierra de Israel le piden a Moshé asentarse en el otro lado del Jordán, en las Tierras de Sijón y de Og, una tierra fértil. Moshé en un principio los regaña y les dice: “Cómo pueden pensar que se van a establecer en estas tierras y van a dejar a sus hermanos luchar en las guerras de conquista sin ustedes”, lo que significaría luchar con casi el 20% del ejército menos… Moshé les pide que se unan a la conquista.

Entonces, los líderes de estas tribus le dicen a Moshé que ellos no van a abandonar al resto de las tribus, sino que una vez que se organicen en esta nueva tierra, cuestión de meses, se unirán al ejército de Israel a pelear junto a sus hermanos, lo que es más: se ofrecen de voluntarios para ir al frente del ejército. Así le dicen a Moshé (beMidbar 32:16) «Construiremos corrales para nuestro ganado y aldeas para nuestros niños… y luego nos alistaremos en el ejército». Moshé acepta esta propuesta y les responde afirmativamente (beMidbar 32 : 25), ¡De acuerdo! «Construyan las aldeas para vuestros hijos y los corrales para vuestros animales»…

En este punto hay que notar una pequeña pero muy significativa diferencia (en un tema incidental) entre lo que dijeron los líderes de estas tribus y lo que dice Moshé. Noten cómo Moshé cambia el orden de los factores: primero menciona a los niños y luego a las ovejas. Tengan en cuenta que en ese tiempo, el ganado era como hoy en día el dinero; el capital. Moshé notó que estos hombres, literalmente, pusieron a su ganado ¡antes que a sus hijos!

Al final, y para sellar el acuerdo, los líderes de estas tribus ponen la casa en orden y le dicen a Moshé que harán lo que han acordado: (beMidbar 32:25-26): «Nuestros niños, nuestras mujeres y todos nuestros animales se quedarán allá en las montañas del Gil’ad, y nosotros iremos a la guerra». Ahora el texto está corregido: primero mencionan a los niños, a sus familias, y luego a sus animales.

En esta conversación subliminal parecería que los hombres entendieron que estaban equivocados. Y alcanzó tan solo con escuchar a Moshé repitiendo lo mismo que ellos, pero con el orden de prioridades que corresponde.

Seguramente, todos nosotros sabemos que nuestros hijos son más importantes que nuestro dinero. A cualquier padre o madre que le preguntemos nos va a contestar que por supuesto valora a sus hijos mucho más que a sus bienes materiales. Sin embargo, los padres no siempre actuamos de acuerdo a ello. Lo urgente, muchas veces nos hace olvidarnos de lo importante.

“Yo sé que es muy importante estar con mis hijos, relajado, dedicado a ellos, no permitiendo interrupciones, pero no siempre lo hago… Sé que tengo que dedicar aunque fuera unos pocos minutos cada día para hablar con cada uno de mis hijos, interesarme por ellos y saber cómo están.” Pero, estamos tan ocupados con nuestras «ovejas» que, sin quererlo, no nos queda tiempo (o fuerzas) para ellos y terminamos poniendo a nuestros hijos en un segundo plano.

Recuerdo algo gracioso pero triste. Una amiga tenía una empleada doméstica a la que le confiaba a sus hijos para que se los cuidara. Pero nunca le permitía que pusiera la ropa a lavar en la lavadora, ¡porque no confiaba en que supiera lavar la ropa sin arruinarla!

A veces, sin darnos cuenta, valoramos más el dinero que a la educación de nuestros hijos. Recuerdo el caso de un padre que llevó a sus hijos a un parque de diversiones y mintió sobre sus edades para ahorrarse unos cuantos dólares. Independientemente del delito que cometió, ¿cómo es posible que a alguien le importe más ahorrarse unos pocos pesos más que educar a sus hijos a ser decentes, decir la verdad y nunca engañar?

Seguramente los hombres de Gad y Reubén sabían que sus hijos eran más importantes que sus posesiones materiales, pero como nos pasa a casi todos los padres, necesitaban que alguien, en este caso Moshé, se los recordara….

La Torá es nuestra brújula. Cada vez que la estudiamos nos recuerda mantener la dirección clara, orientarnos con sus valores y de acuerdo a las correctas prioridades. Uno de estos es valores es: «nuestros hijos primero».

 

 

Fuente:halaja.org

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