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Tishá B’Av y Bar Cojbá: El Mesías que no pudo ser

Enlace Judío México – Una de las premisas más básicas del judaísmo es que D-os se manifiesta a través de la historia humana; no estamos solos en el universo ni somos los reyes de la Creación. El hombre tiene el poder de decisión sobre sus acciones, sin embargo, el resultado de las mismas depende completa y absolutamente de D-os. No existe el azar en nuestro mundo. La historia es el resultado de la interacción que existe entre D-os y el hombre; entre el deseo humano divido de explotar su máximo potencial moral posible y degradarse al punto que su vida sea irrelevante. Cuando el hombre se acerca a D-os el mundo entero recibe de Su santidad, cuando se aleja se destruye. Esto lo expresa la Torá claramente con la generación del Diluvio en las épocas de Noé y la torre de Babel.

Sin embargo, la pregunta permanece a lo largo del tiempo, en todas las culturas ¿cómo sabemos de qué lado de la historia estamos? ¿La forma en que nos comportamos es correcta; nuestros valores son eternos o siglos después será expuesto frente al mundo su brutalidad? La verdad no lo sabemos, apostamos a lo que creemos más correcto, pero al final del camino sólo el tiempo dictamina. En esa encrucijada se encontró Bar Cojbá hace casi dos mil años. Él fue el último militar judío que se enfrentó a los romanos, su rebelión atrajo a cientos de miles de judíos y hasta la fecha se recuerda como uno de los hombres más fuertes de la historia. Su papel es emblemático para el desarrollo del pueblo judío, se desarrolla en la época que fijó por los siguientes milenios la dureza del Exilio judío. Desde su derrota el pueblo judío pasó de ser un pueblo independiente y poderoso a un pueblo sometido y perseguido, no tendría un centro religioso nunca más, ni un gobierno propio que unificará a todas sus facciones, perdieron por completo su tierra y se verían forzados a vagar de tierra en tierra a merced de otros pueblos más poderosos a lo largo del tiempo. Definitivamente su derrota cambiaría el curso de la historia para siempre.

Todo comenzó en el año 130 E.C. cuando el emperador Adriano visitó Jerusalén y decidió impulsar un proyecto para la unificación del Imperio Romano. Para entonces Judea llevaba 60 años de dominio romano y los términos entre judíos y romanos eran relativamente pacíficos. Los dos emperadores anteriores habían apaciguado las revueltas e incluso les habían permitido a los judíos reconstruir su antiguo templo en otro sitio (propuesta que fue rechazada). Sin embargo, esto no impidió que el emperador Adriano no sintiera una constante amenaza por parte de este pueblo que se negaba a dejar ir sus tradiciones.

A partir de su visita empezó un proyecto por la unificación del imperio que básicamente consistía en de borrar la memoria del antiguo reino judío y edificar monumentos sobre los antiguos centros religiosos; lo que el emperador buscaba era la asimilación absoluta del pueblo conquistado a la cultura romana. La población judía, a diferencia de otros pueblos politeístas se resistió completamente a asimilar elementos romanos a su forma de vida. El colmo llegó cuando en un acto de prepotencia el emperador construyó un nuevo templo romano dedicado a la adoración de Júpiter y colocó la estatua del ídolo en el centro del Monte Moriá, hasta la fecha el lugar más sagrado para los judíos. Para entonces los judíos decidieron armarse.

En el año 132 E.C. estalló la rebelión, Bar Cojbá el líder del ejército judío había juntado una fuerza de alrededor de 350,000 hombres, casi el tamaño de todo el ejército romano. Al inicio fue un éxito absoluto de un solo golpe corrió a los romanos de Jerusalén y recuperó toda el área de Judea. Instauró durante cuatro años un gobierno judío y restauró los servicios en el Templo, incluso hizo planes para su reconstrucción. Tuvo el apoyo de los rabinos del momento, primordialmente de rabí Akiva, el líder religiosos más importante de esa época. La gente creía que era el Mesías de las cuales las Escrituras hablan, y verdaderamente parecía serlo; su ejército resistió más de un ataque romano, Adriano tuvo que traer a sus mejores generales de Egipto, Galia, Britania y sus otras colonias romanas y toda esa fuerza no fue suficiente contra nuestro héroe. Resistió cada uno de los ataques y hasta eliminó por completo una legión romana.

Sin embargo su éxito no fue suficiente D-os tenía otros planes. Después de cinco años de derrotas, los romanos se empezaron a recuperar. Contraatacaron la guerra de guerrillas y fueron ganando una por una las fortalezas de los rebeldes, Bar Cojbá sintió la presión sobre su espalda y no la pudo soportar empezó a sospechar de sus aliados y a buscar espías en las filas de su ejército, acto que causo desconfianza entre sus allegados. Con todo y todo quedaba Beitar la fortaleza que protegía la entrada a Jerusalén, la resistencia más valiosa que tenían los judíos. Con Beitar seguirían teniendo la fuerza militar y el centro religioso, sin ella estaban completamente perdidos y a merced de los romanos. Tristemente la ciudad fue traicionada, algún interno dio entrada a los romanos y reveló los pasadizos secretos y los túneles de la ciudad ese fue el inicio de la perdición. Bar Cojbá enloqueció y creyó que uno de los rabinos lo había traicionado y lo ejecutó. Perdió para siempre el apoyo de la gente y de rabí Akiva y nunca más volvió a tener buen nombre.

Al poco tiempo, el nueve de av, Beitar cayó a manos de los romanos y empezó la masacre más grande que hemos sufrido. Rabí Akiva y diez de los rabinos más grandes fueron torturados públicamente de la forma más brutal posible; la yeshivá de Yavné fue aniquilada y su edificio destruido desde las primeras piedras, 95 pueblos y 50 fortificaciones fueron aniquilados sin dejar un solo habitante vivo; los pocos muros que quedaban del Templo fueron tirados y empezó una fuerte política militar de persecución a los judíos. Por bondad divina hubo una sola facción en Galilea que no participó ni apoyo la rebelión, la vida de estos judíos fue perdonada. Gracias a ellos el judaísmo sigue vivo hoy en día.

Ellos continuaron estudiando, no sin persecución, y años después registrarían la Mishná y el Talmud. Hasta la fecha el judaísmo que ellos recuperaron es el judaísmo que tenemos hoy en día, ya que aún vivimos en Exilio, tanto así que en tres días estaremos haciendo el ayuno de Tisha B’Av, ojalá traiga luz a nuestras vidas.

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