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¿Qué pasa si no votas?

Enlace Judío México e Israel – ¿Estás planeando no votar? ¿Planeas votar estratégicamente en lugar de seguir tu conciencia? No lo hagas.

NOAMI HAZAN

Mañana, los israelíes irán a las urnas por segunda vez este año. Estas son, en todos los aspectos, elecciones críticas en el sentido más profundo de la palabra. Elecciones que determinarán si Israel sigue en su trayectoria actual bajo los auspicios de Benjamín Netanyahu, da un giro dramático bajo una coalición de centro izquierda u opta por alguna alternativa de unidad nacional de los dos partidos principales. Las consecuencias de cada una de estas opciones para el futuro de Israel son, sin duda, estremecedoras.

Sin embargo, muchos ciudadanos siguen cínicos, disgustados, fatalistas o indiferentes. Inundados por promesas, distorsiones, súplicas conflictivas y noticias falsas, aún no saben qué hacer. Algunos han huido del país, otros pretenden alejarse de los centros de votación, y un 33 por ciento de los que planean votar aún no se han decidido. Lo único que parece unir a todos es el profundo deseo de terminar cuanto antes con lo que se ha convertido en elecciones aparentemente interminables, inusualmente divisivas e increíblemente destructivas, y avanzar sin temor a una nueva ronda en las urnas dentro de un año.

La búsqueda de un cierre, sin embargo, está en manos de todos y cada uno de los ciudadanos. Sólo tú puedes decidir en qué Israel quieres vivir. Sólo tú puedes decidir si el caos de los últimos meses continuará sin cesar o si ha llegado el momento de comenzar, si es posible, a unir los fragmentos de la política de Israel, rehabilitar sus instituciones en crisis y abordar una serie de cuestiones en curso. Y depende de ti ofrecer una orientación. Pero para hacerlo, quizás quieras adoptar estos tres consejos.

1. Decide votar

La abrumadora renuencia a votar se ha extendido en las circunstancias actuales. Demasiadas personas sienten que su voto no hará la diferencia. Otros dudan porque creen que los partidos no presentan opciones reales. Algunos han perdido la fe en el sistema. Y muchos están hartos del proceso electoral. Estos sentimientos generalizados indican desconfianza en el sistema en su totalidad. Es muy tentador sucumbir a esta tendencia. Más del 32.1% lo hizo en abril. Los expertos pronostican tasas de participación aún más bajas en esta ronda.

Sin embargo, el alejarse de las urnas no evita vivir con sus consecuencias. Tampoco exime al ciudadano de su responsabilidad por el resultado. La abstención en las elecciones es en sí misma un acto político. Al no votar, puedes dar una clara ventaja a los partidos que representan ideas opuestas a las tuyas, enfoques que rechazas y políticas que no puedes tolerar.

Tu ausencia es particularmente contraproducente en estas elecciones porque según todos los indicios, se teme otro estancamiento político. Las campañas de “salir a votar” en todo el espectro político han alcanzado un punto culminante, ya que una tasa de participación más alta puede inclinar la balanza hacia una carrera especialmente reñida. Esa es una razón más para decidir hacer una diferencia.

Si aún tienes dudas, piensa en esto: hay ciertos grupos con altas tasas de participación (ultraortodoxos, colonos), otros con tasas abismalmente bajas (especialmente la sociedad árabe en Israel, con apenas 48% en los últimos comicios hace cinco meses) y otros con participación mediocre (principalmente residentes de Tel Aviv, con poco más del 60%). Al alejarte de las urnas, no puedes influir en aquellos con quienes no estás de acuerdo (en realidad podrías estar dándoles un impulso), mientras puedes votar por lo que está más cerca a tus creencias. Al mismo tiempo, proporcionas un salvavidas a la esencia misma de la vida democrática: ejercer el derecho de seleccionar a tus representantes y las políticas que promueven.

2. Esta es tu elección

Ante la cantidad de publicidad en torno a las elecciones en general, y estos comicios en particular, es difícil recordar que al momento de votar estás contigo mismo. Esto significa que es necesario filtrar los ruidos de fondo y decidir por ti mismo cómo deseas emitir tu voto. Esto, sin duda, no es una tarea fácil.

Desde el principio, a pesar de su letargo en el calor del verano, esta ha sido una campaña electoral especialmente fea. La cantidad de retórica abusiva, recriminaciones y animosidad ha alcanzado nuevas bajas. Se han sobrepasado casi todos los límites – legales, normativos, morales. Sin embargo, la repugnancia que muchos sienten es, en sí misma, una guía muy pobre para la acción.

Esto es especialmente cierto, dada la cantidad inusual de desinformación e incluso mentiras directas que se están mezclando con abandono. De hecho, esta campaña electoral se ha caracterizado no sólo por dosis excepcionalmente altas de promesas inalcanzables y desinformación intencional, sino también por mentiras sistemáticas con el fin de sacudir la confianza del electorado de decidir por sí mismo.

Las cosas han empeorado aún más ante los repetidos intentos de cuestionar la integridad del proceso de votación. El (fallido) esfuerzo de último momento de legislar la introducción de cámaras en los centros de votación y, lo que es más importante, poner en duda el resultado de la votación atenta contra el principio democrático básico del secreto del voto. Los cargos de fraude potencial no son inocentes ni neutrales; están destinados a desacreditar a los oponentes y empujar a los indecisos a un voto particular. Si sucumbes a estas voces, si te inclinas ante los temores que buscan inculcar, entonces también aceptas su premisa subyacente: que incluso tu voto es sospechoso. No te dejes engañar. Toma una decisión.

3. Deja que tu conciencia hable

Los israelíes destacan por su tendencia a involucrarse en lo que han perfeccionado en un verdadero oficio: el voto estratégico. Al participar en múltiples cálculos no sólo con respecto a las preferencias de los partidos, sino también sobre la construcción de coaliciones, muchos todavía dudan por quién votar y cómo explicarse su propia elección.

Esta inclinación tiene dos defectos fatales. En primera instancia, las consideraciones estratégicas siguen siendo pura conjetura hasta que se conozcan los resultados. Apostar por ellos durante el proceso de votación a menudo significa servir a los intereses de esos puntos de vista e intereses más antitéticos a tus propias convicciones. Esto ha dejado a demasiados votantes con mal gusto en el pasado cuando vieron cómo su elección preferida no lograba superar el umbral electoral. También ha obstaculizado a menudo la causa que deseaban promover. Es mejor no estar influenciado de esta manera nuevamente.

Segundo, cuando ignoras tus propias preferencias por algún bien supuestamente mayor, estás menospreciando tu propio juicio. Por lo tanto, según una encuesta de fin de semana en Yediot Ahronot, sólo al 33% de los israelíes le agrada Netanyahu (en comparación con el 40% a quienes les gusta Trump), pero cerca del 50% tienen la intención de respaldarlo el martes. Alrededor del 36.5% de los judíos israelíes y el 9% de los árabes israelíes se opone a cualquier intento de restringir el derecho de la Corte Suprema a revocar una legislación aprobada en la Knéset; sin embargo, un porcentaje mucho mayor votará por partidos que pretenden hacer precisamente eso. Asimismo, según la última encuesta del Instituto de Democracia de Israel, sólo el 48% de los israelíes están optimistas acerca de la situación de seguridad, y sólo el 43% siente lo mismo sobre el futuro de la democracia de Israel, sin embargo, muchos continuarán apoyando a partidos que han llevado a su creciente inquietud.

Las elecciones son tu oportunidad de opinar sobre la economía, la situación social, la salud, la defensa, las relaciones entre Israel y sus vecinos, el tipo de país en el que deseas vivir y los valores que aprecias. También es tu oportunidad de expresar claramente quién no quieres que te guíe, y quién sí. No deseches esta valiosa confianza al inclinarte a consideraciones efímeras, y probablemente mal interpretadas. Aprovecha el momento: pon tus dos centavos. Te sentirás mejor contigo mismo y podrás contribuir a que este sea un mejor lugar.

En unas pocas horas, los israelíes enfrentarán una realidad política diferente, muy probablemente extremadamente compleja. Al menos, deben sentirse seguros de haber hecho todo lo que esté a su alcance para ayudar a guiar el barco del Estado y forjar su curso en el período venidero. Buena suerte para ti y para todos nosotros.

La profesora Naomi Hazan, ex vicepresidenta del Knesset y profesora (emérita) de Ciencias Políticas en la Universidad Hebrea, es codirectora del Centro para el Avance de la Mujer en la Esfera Pública (WIPS) del Instituto Van Leer Jerusalén.

Fuente: ‎The Times of Israel / Reproducción autorizada con la mención: © EnlaceJudíoMéxico

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