Enlace Judío México e Israel – La vida de Rosa Presburger ha sido tan larga como productiva. Desde muy joven, encontró en el sionismo y la promoción de los valores de integración, tolerancia y paz, su motivo para vivir y para realizar incontables labores comunitarias en pro de Israel. En esta entrevista, Rosa nos habla un poco sobre su incansable trabajo. 

 

 

Mis padres, Isaac Presburger y Bela Kleiner, nacidos en Varsovia, donde su familia vivió por varias generaciones, salieron de Polonia en1 924 por no querer permanecer más en un país profundamente antisemita. Ya con el sionismo como ideal, su intención era llegar a la entonces llamada Palestina. Las circunstancias los llevaron a México, donde se acabaran arraigando sin lograr concretar nunca su ideal de vivir en el futuro Israel, que es hoy, felizmente, un país progresista y plenamente logrado. Nuevamente las circunstancias los llevaron a vivir en La Paz, Baja California, donde nacimos Rosa, mis hermanos Abraham y León y yo. Después, en la Ciudad de México, nacería mi hermana Celia.

En 1939 o 40 fuimos a vivir a Monterrey, donde terminé mis estudios de primaria y parte de Higa Chol. En 1947 nos fuimos a vivir a la Ciudad de México donde con el tiempo terminaría mis estudios. Me casé en 1954 y tuve tres hijos: Shaye, Max y Hela.

Mi conexión con el sionismo se inició cuando tenia apenas ocho años, con la fundación del Hashomer Hatzair por el inolvidable Habner Halifas, en Monterrey. Seguí en la misma institución ya en la Ciudad de México, hasta los 14. Salí  junto con varios amigos para iniciar juntos una organización que por primera vez reunió hombres y mujeres de todos los sectores de la comunidad, cuyas edades fluctuaban entre la mía y los 18: el Bnei Sion, que tenía la finalidad de educarnos y trabajar en el movimiento sionista apartidista, ante lo que ya se esperaba que sería el moderno Estado de Israel, que se materializó en 1948. De esta organización surgieron felizmente muchos de los futuro líderes comunitarios, pues todos seguimos estudiando y preparándonos para, quizás sin saberlo del todo, incorporarnos a las numerosas instituciones que ya enriquecían la vida judía en el país.

Mi extenso camino en mi trabajo comunitario, que inició como he mencionado en la Hashomer Hatzair, me llevó a convertirme en secretaria y vicepresidenta del mencionado Bnei Sion. Al mismo tiempo, para la Aliat Hanoar, participé en la creación de un grupo para difusión de teatro hebreo en español, que nos llevó incluso a Bellas Artes, dirigidos por destacados directores como Seki Sano.

Muy poco después, nuevamente con otro grupo de amigos, formamos el primer grupo juvenil de amigos de la Universidad Hebrea de Jerusalén, donde fui la secretaria, y que estaba integrado por futuros profesionistas destacados y otros ya reconocidos, tales como el inolvidable Dr. Horacio Jinich.

Fui fundadora y presidenta del único grupo juvenil de la Wizo, donde se integraron también jóvenes de todos los sectores de la Comunidad que había sido uno de mis objetivos para lograr una organización representativa de todas las comunidades, entonces muy separadas por los orígenes e idiomas de cada una de ellas.

Gracias a esta institución viví una de las mayores y valiosas experiencia de toda mi vida. En 1951 se llevó a cabo en Israel el primer Congreso Wizo Internacional y el primer Congreso Sionista en Jerusalén. Al primero fui enviada como representante de México y al segundo como observadora. Tuve el privilegio de haber sido escogida para poner flores en la tumba de T. Herzl a nombre de la juventud sionista del mundo, que no hacía mucho habían sido traídos a Israel.

Fui invitada por dos semanas pero, gracias a la misma Wizo y a algunas amistades, permanecí cuatro meses recorriendo Israel y viendo todos los logros institucionales y cómo se fue haciendo el país, desde cómo sembraron arbolitos que 20 años después, cuando volví a muchos de los lugares más, apartados se convirtieron en Bosques, hasta los kibutzim como Ein Hashlosha, donde se dormía en tiendas de campaña, moshavim, ya más desarrollados, pero nada que ver con lo que llegaron a ser y, desde luego, ya kibutzim florecientes como Degania y varios otros.

Visité Maabarot con recién llegados de países como Yemen y otros en condiciones increíblemente primitivas, con varias mujeres y muchos hijos. Compartí muchas experiencias con jayalim de los muy diversos partidos, estuve en Mahon para madrijim en Jerusalén, me enfrente con comunidades como la de Ramat Gan, de refugiados alemanes que ansiaban regresar y no se podían adaptar al naciente Israel. Y viví una de las experiencias mas inolvidables de mi vida, con jóvenes refugiadas poco más o menos de mi edad, que habían sido usadas por los nazis en las que se llamaron “casas de muñecas”, y podría seguir y seguir pero no hay espacio suficiente.

Sin embargo, relato todo esto porque quizás explique por qué a mi regreso a México, luego de una travesía en barco de ida y vuelta —cada trayecto duró más de 24 días— que me permitió bajar en muchos puertos de Europa y me hizo conocer la posguerra y la desolación que dejaron el fascismo y el nazismo, me juré que trabajaría por y para Israel y para erradicar el prejuicio y luchar contra el antisemitismo, y así ha sido y será hasta el ultimo día de mi vida.

A mi regreso a México, y ya casada, nunca interrumpí mi trabajo comunitario. Nacieron mis hijos pero eso no obstaculizó lo anterior. Regresé a estudiar y logré terminar mi carrera de Historia con maestría en Historia del Arte. Desde entonces, he impartido clases, cursos y conferencias en diferentes universidades, como la UNAM, campus ENEP Acatan, Ibero, Instituto de Cultura Superior—donde estudie los cinco años de mi carrera—,  en la Universidad Motolinía, en la Panamericana, en el CUM (de Maristas), en la Universidad del Valle de México, en La Salle, en la Intercontinental, en el Instituto Helénico, en la Universidad Hebraica, en el CDI, en el Instituto México-Israel. En el Instituto Teológico Agustino, en el Seminario Ecuménico, en la Academia del Protocolo, en el Circulo Bíblico de México, en el Seminario Interreligioso de México, en el Centro Anglicano, en el Instituto Sufí del Islam, en la Academia de Medicina de México, en varias casas de cultura en diferentes ciudades, en Bet El, en el Club de Golf Bellavista, en el Club de Golf La Hacienda, En la WIZO…

Tomé varios cursos de posgrado en la UNAM, en el Instituto Nacional de Antropología e Historia, en la Ibero, y distintos institutos culturales. He presentado libros en la Asociación de Periodistas de México, en la Universidad de Yucatán, en Mérida y en Bellas Artes. He participado en varios programas de diversas radiodifusoras, y en entrevistas en televisión. He publicado artículos en periódicos y revistas culturales nacionales y comunitarias. He organizado y realizado viajes con grupos de estudio a Israel, Egipto, Turquía, China, Nepal, India y varios más. Hasta el día de hoy, imparto clases desde hace más de 35 años en grupos privados.

Los temas impartidos en todo lo mencionado han sido Historia Universal del Arte y la Cultura, Literaturas Antiguas y Modernas, Música, Estética, Apreciación de las Artes, Historia de las Religiones de Oriente y Occidente. Mitologías, Doctrinas Políticas Fascismo, Nazismo, Falangismo etc; personajes que dejaron huella en la historia, Las guerras mundiales, historia del antisemitismo.y de la Shoá, historia de Israel, del conflicto de Medio Oriente, del sionismo, impacto hebreo en la cultura occidental, historia de Jerusalén y sus 3 mil años, historia de las comunidades Judías en el mundo y en México, sobre la Mujer, la paz, la creatividad, etc.

Y por ultimo, la mayor parte de mis actividades comunitarias fueron y son voluntarias. Menciono algunas: fundadora con amigos y activista en el Grupo de Seguridad de la Comunidad; instructora de madrijim juveniles en Aluma, Unidad Sionista de México; coordinadora de Bnei Brith para México; directora de la primera Convención de Comunidades Judías de México; miembro del Comité de Amigos en pro de los Judíos en la URSS; miembro del Comité de Relaciones Judeocristianas en el Consejo interreligioso Ecuménico de México; colaboradora de la Jerusalén Fundation; asesora del primer encuentro México-Israel ASEC Sor Juana; fundadora con amigos del Grupo Humanista de México; del grupo Rabin; y activista del grupo Congreso por la Paz.

Fui directora cultural del CDI; directora de la Asociación de Amigos de la Universidad Hebrea de Jerusalén; del Comité de Relaciones de Tribuna Israelita; representante de ADL ( Anti Difamation League) para México; delegada y represente en varios congresos internacionales de la ADL y la Universidad Hebrea de Jerusalén; directora de Viajes Excélsior; representante de ventas de Preslow; y sobre todo, una amante de la vida.

Rosa Presburger

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