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De Nigeria a México, las aventuras diplomáticas de Nadav Goren, consejero político de la Embajada de Israel

Enlace Judío México e Israel – Nadav Goren, consejero político de la embajada de Israel en México, conversó con nosotros sobre su trayectoria y sobre sus proyectos en este país. 

 

 

“Tengo que decir que siempre quise ser un diplomático”, afirma en entrevista exclusiva Nadav Goren, de 36 años, quien ya lleva cinco de carrera y tiene frente a sí un futuro prominente. El asesor político de la Embajada de Israel en México recuerda el impulso que recibió de su padre, sus viajes por Sudamérica y sus misiones en países envías de desarrollo. Una larga pero corta vida que lo ha traído a México para acompañar las aventuras de este cuerpo diplomático entrante.

“Israel está abierto a hablar con todos, a hacer relaciones con todos”, dice Goren cuando se le pregunta sobre cómo ha sido el proceso diplomático de esta nación, que la ha llevado incluso a entablar relaciones con países árabes. “Como las start ups, necesitamos ser creativos en cómo creamos estas relaciones, en como las mantenemos y también en cómo operamos.”

El diplomático señala que, conforme el mundo se vuelve más interconectado, los países van compartiendo más intereses: económicos, ambientales, ecológicos, y es en esos terrenos en los que los países africanos, incluso los musulmanes, comienzan a ver a Israel como un socio. “En la Asamblea General de Naciones Unidas puedes ver muchos de estos temas: problemas de género, personas con discapacidad, desarrollo sustentable… son problemas en los que otra gente está interesada y quiere ver a Israel involucrado para avanzar en esa área.”

Pese a esta aparente voluntad de cooperación, continúa la percepción de parcialidad contra Israel en la Asamblea General de la ONU. Al respecto, Goren dice que Israel trabaja en dos frentes: por un lado, se opone a dicha parcialidad y, por el otro, intenta mostrarle al mundo lo que tiene que ofrecerle, “una agenda muy positiva para todo el mundo.”

Recién llegado de Nigeria, Goren asegura que aquel país es muy distinto a México. “Amé mi trabajo en Nigeria. Nuestra embajada era muy pequeña, así que como diplomático haces de todo. Eres el diputado, trabajas en temas de cultura, en temas económicos (…), trabajas en asuntos ambientales, en asuntos de desarrollo (…) y cuando el embajador no está, tú también eres embajador.”

Dice que es muy interesante conocer un país como Nigeria, “que es un gigante en África. Tiene 200 millones de habitantes, lo que significa que para 2050 rebasará a Estados Unidos en población.” También asegura que lo que se aprende en la escuela acerca de estos países no es como lo que ves cuando estás ahí y ves que hay “más de 300 grupos étnicos; 300 lenguas y, como diplomático, para trabajar eficientemente, tienes que involucrarte y entender las diferentes áreas, las diferentes tribus y culturas.”

Cuenta que estuvo ahí con su esposa, quien trabajó para la ONU en asuntos humanitarios. Juntos enfrentaron la crisis de desplazados provocada por el grupo Boko Haram, lo que significó una muy buena experiencia para ambos.

Sobre si hay comunidades judías en Nigeria, Goren dice que hay comunidades que no son judías por herencia o genealogía pero que abrazan la fe y las costumbres judías. “Es algo muy interesante que ver. Estuve en una de esas comunidades, en un taller, y puedes ver algo muy parecido a una sinagoga. Ves el libro de la Torá, los rollos, la percepción de los rezos es muy similar… es muy inesperado.”

Sobre su incipiente trabajo en México (lleva aquí tres meses), Goren asegura que, a diferencia de Nigeria, donde sus responsabilidades eran múltiples, aquí tiene una misión mucho más acotada. Por un lado, ha estado involucrado en asuntos culturales, como ferias del libro, presentaciones de artistas israelíes y festivales de cine. Por el otro, como consejero político, “mi principal trabajo es promover la relación bilateral entre Israel y México de distintas maneras. Ya sea con mis contrapartes mexicanos en distintas agencias del gobierno, tanto a nivel federal como estatal, o con las comunidades que poseen una importancia estratégica e histórica para la Embajada, la adorable y calurosa comunidad judía que hay aquí, que es muy especial; diferentes comunidades del mundo cristiano. Es muy interesante saber que el movimiento evangélico está adquiriendo mucha fuerza y poder en América Latina. Es una cuestión muy interesante en la que nos estamos fijando.”

El diplomático asegura que su trabajo es asegurarse de que se cumplan los objetivos del Ministerio del Exterior de su país en lo relativo a la agenda internacional y sus intereses naturales y de seguridad. También trabaja con Mashav, la agencia de cooperación y desarrollo de Israel, en temas relacionados con agricultura y manejo del agua.

El trabajo de Goren no se limita a México sino que se extiende a Belice y las Bahamas. “Tenemos un proyecto que es un buen ejemplo de mi trabajo. Regresé hace unos días de las Bahamas. Dejamos un equipo allá para dar ayuda humanitaria después del huracán Dorian”, donde, después de un mes, la gente seguía sin tener agua potable, pues todas las fuentes de agua potable estaban contaminadas con el agua salada. “Trajimos expertos de la Oficina del Agua de Israel y le enseñamos a las autoridades de Bahamas cómo lidiar con la crisis del agua. Trajimos equipo, y establecimos un sistema que está trabajando ahora, de puntos de distribución del agua para que la gente tenga acceso donde más se necesita.”

Al respecto, el diplomático dice que este es un buen ejemplo de cómo se puede ayudar a la gente con programas de desarrollo, al tiempo que se construyen buenas relaciones bilaterales con países como las Bahamas. Señala que en México se vive una situación diferente respecto al agua, pues no hay una crisis humanitaria que atender sino un proyecto de largo plazo.

Para concluir la entrevista, Goren habló sobre su experiencia con la Comunidad Judía de México, “la más especial que he conocido. He interactuado con diferentes comunidades judías alrededor del mundo. Pasé mucho tiempo en Estados Unidos, interactué con comunidades en Europa, también en América Latina, pero aquí, primero que nada, aceptaron al nuevo equipo con gran calidez (…), creo que lo que la hace única es cómo la gente trabaja en equipo. Obviamente, si juntas a un pequeño grupo de judíos en una habitación habrá muchas opiniones individuales, pero aquí la gente encuentra la forma de trabajar junta en la promoción de los intereses de la comunidad judía con el gobierno, con otras comunidades de México, y creo que es muy impresionante y no ves eso en muchos otros lugares en el mundo.”

 

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