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Continúa el combate en el norte de Siria

Enlace Judío México e Israel.- Los kurdos prometen defenderse, solamente si es necesario, contra Siria, Turquía y Rusia.

JONATHAN SPYER

El sonido de la artillería turca rompe el silencio de la mañana en el pueblo Umm Kaif, a menos de 2 millas de Tal Tamr cerca de la frontera sirio-turca. A pesar de la proclama de un cese del fuego el mes pasado, el ejército turco y sus aliados rebeldes sirios están chocando con las Fuerzas Democráticas Sirias dominadas por los kurdos, y últimamente también el régimen de Bashar al-Assad. Los morteros kurdos devuelven el fuego un minuto o algo así después que comienza el bombardeo. Los defensores de Umm Kaif queman cubiertas y petróleo, creando una nube de humo negro con la intención de oscurecer la visión de los drones turcos. No funciona. Los drones cobran un duro precio a las fuerzas defensoras.

El camino se llena rápidamente con vehículos a medida que los civiles restantes en estos pueblos de la línea del frente se dirigen a la seguridad de Tal Tamr y pueblos más al sur. Los coches y camiones rebosan de lo que sea que una familia pueda cargar— colchones, camas, mesas, sábanas.

El ataque turco que comenzó el 9 de octubre ha extraído una zona de control de 75 millas de largo, y 20 millas de profundidad entre los pueblos de Tel Abyad y Ras al-Ain. El pueblo tradicionalmente cristiano (pero ahora en gran medida desierto) de Tal Tamr se encuentra en el camino de más avances turcos.

“Erdogan quiere atacar más,” dice el Gen. Mazloum Abdi de las FDS. Yo entrevisté al comandante kurdo en una base de las FDS cerca del pueblo de Hasakah. “Ahora todo depende de EE.UU y la comunidad internacional. Si ellos aplican presión, los turcos no se atreverán a atacar nuevamente.”

El conflicto aquí ha hecho metástasis muchas veces desde que empezaron las hostilidades durante la Primavera Árabe del 2011. Del caos y fragmentación de la guerra entre el régimen de Assad y varios grupos rebeldes árabes suníes surgió el Estado Islámico. La guerra liderada por EE.UU contra el ISIS, a su vez, facilitó el avance del poder kurdo en el nordeste de Siria, lo cual ahora ha llevado a una guerra turca para revertir las victorias kurdas. Siete ejércitos de distintos tipos están actualmente activos en el triángulo de suelo sirio al este del Río Éufrates.

Cuando el Presidente Trump anunció la retirada de las fuerzas estadounidenses del nordeste de Siria en octubre, siguió rápidamente y predeciblemente una invasión turca. Los kurdos sirios fueron enfrentados con la opción de hacer frente solos al embate turco, o invitar al régimen y fuerzas rusos dentro de su área. Ellos eligieron el último curso. Inicialmente pareció probable que esto señalara la rápida desaparición de la autoridad autónoma kurda en Rojava, la cual había sido labrada comenzando a mediados del 2012.

La realidad actual en el terreno, sin embargo, desmiente este cuadro simple. El régimen de Assad está decrépito y carente de mano de obra. Las FDS lideradas por los kurdos, mientras tanto, siguen vigorosas y fuertes. Por esta razón el régimen aún tiene que intentar establecer el control en el terreno en ciudades tales como Derik, Hasakah y Qamishli, donde los puestos de control y control diario de seguridad siguen en las manos de los kurdos y sus aliados.

En las áreas línea del frente, las tropas de Assad están mal equipadas, sus uniformes raídos. Observé en una aldea afuera de Tal Tamr cuando un oficial médico del régimen pidió a representantes de una organización no gubernamental estadounidense una larga lista de medicinas básicas de las que carecía. Combatientes de las FDS informan que soldados del régimen suplican por comida porque sus raciones son muy exiguas.

Las fuerzas de Assad no son el ejército conquistador de un Estado poderoso. Más bien, es una fuerza cuya supervivencia depende del poder de sus aliados. En el nordeste de Siria, el poder real es Rusia, la cual está mediando entre el régimen de Assad y los kurdos, y entre el régimen y los turcos.

Moscú preferiría ver a Damasco volver a ejercer el control sobre toda Siria. Pero las consideraciones de Rusia son complejas. También quiere ensanchar la división entre Turquía y la Organización del Tratado del Atlántico Norte. Pero Moscú no tiene ningún ánimo especial hacia los kurdos sirios, y no ve ningún beneficio en un conflicto renovado y sangriento entre las fuerzas de Assad y las FDS.

“Los rusos están mediando,” dice el Gen. Mazloum, el comandante kurdo. “Ellos están tratando de inducirnos a acercarnos más al régimen usando a Turquía como una amenaza.” O sea, Moscú está tratando metódicamente de inducir la aquiescencia kurda a un rol creciente para el régimen de Assad al este del Éufrates, amenazando con permitir otro ataque turco contra centros de población kurdos si los kurdos prueban ser recalcitrantes.

El Gen. Mazloum no está teniendo nada de ello. “Si el régimen insiste en un retorno al 2011, habrá un conflicto,” dice, queriendo significar la situación como era antes del surgimiento de la autoridad autónoma kurda. “Esperamos que ellos no insistan.”

En Bruselas, la semana pasada el ministro del exterior turco Mevlut Cavusoglu dijo al secretario de estado de EE.UU, Mike Pompeo, que el acuerdo de cese del fuego del 17 de octubre “aún tiene que ser cumplido,” con lo cual quiso decir que las fuerzas de las FDS están aún presentes en el área. Por otro lado, el ministro del exterior dijo que, “Si no logramos ningún resultado, como habíamos comenzado la operación antes . . . haremos lo que sea necesario en el norte de Siria.”

Los kurdos siguen desafiantes. “Si los turcos atacan nuevamente, lucharemos. Y depende de nuestras fuerzas. Sabemos que será difícil. Pero lucharemos,” dice el Gen. Mazloum.

Puede pasar un largo tiempo antes que la gente desplazada de Umm Kaif, Ras al-Ain, Tal Tamr y los otros pueblos fronterizos puedan retornar a sus casas. La vida normal sigue siendo un sueño distante aquí. La guerra civil de Siria, ahora en su noveno año, está lejos de terminar.

 

 

*Jonathan Spyer es director del Centro de Medio Oriente para Información y Análisis y un miembro investigador en el Instituto Jerusalén para Estrategia y Seguridad y en el Foro de Medio Oriente. Es autor de “Días del Otoño: El Viaje De Un Periodista En Las Guerras De Siria E Irak.”

 

 

Fuente: The Wall Street Journal

Traducido por Marcela Lubczanski para Enlace Judío México

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