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Sara Aharoni retrata a los Rothschild desde la mirada femenina

Enlace Judío México e Israel – En El amor de la señora Rothschild, la escritora israelí Sara Aharoni realiza un retrato íntimo de la vida del fundador de la poderosa dinastía de banqueros europeos, Meir Amschel Rothschild, pero con una peculiaridad: lo hace a través de la mira de su esposa, Gútale.

 

Pocos apellidos resuenan con tanta fuerza en el imaginario colectivo como el de la familia Rothschild. Los acaudalados banqueros han protagonizado cientos de historias que abarcan rubros tan diversos como la intriga internacional, las teorías de la conspiración y las historias de sociales.

Pero hasta ahora, el centro había estado siempre en las figuras de los hombres de la familia, potentados señores judíos europeos que llegaron a amasar una de las fortunas más grandes en la historia de la humanidad. Hasta ahora, claro, porque una mujer decidió contar la historia de esa familia, concretamente, del origen de su fortuna, a través de los ojos de una mujer.

La escritora se llama Sara Aharoni y está de visita en México acompañada por su esposo. El Centro Cultural Bella Época será el escenario donde, unos minutos más tarde, Aharoni presentará El amor de la señora Rothschild, que recibirá elogiosos comentarios de Raquel Drucker Kleinberg y Esther Charabati, sus presentadoras.

Antes de que esto ocurra, Enlace Judío conversó con la autora del best seller internacional para saber un poco más sobre sus motivaciones para escribir el libro, su historia personal y sus planes a futuro.

“Si podemos ir a la historia de 200 años antes, las mujeres en todo el mundo no podían ser escritoras, solo podíamos leer lo que escribían los escritores y si querían decir algo sobre la mujer, escribían sobre una mujer de manera imperfecta. Solo la mujer puede escribir exactamente qué es ser mujer. Ahora podemos hacerlo y yo quiero hacerlo también para las mujeres.”

Por eso, cuando investigaba junto con su esposo la historia de los Rothschild y dio con el origen de la dinastía, Meir Amschel Rotschild, Aharoni pensó que la mejor forma de contar la vida de ese hombre era hacerlo a través de su esposa, Gútale quien, como las otras mujeres de la poderosa dinastía, conservaba cierto anonimato en un mundo acostumbrado a contar la historia de los hombres.

No es la primera vez que la maestra y escritora israelí centra una historia en la mirada femenina o en la vida de una mujer. Su primera novela, Saltanat’s Love, retrata la vida de su madre.

“Mis padres nacieron y vivieron en Irán. Yo nací en Israel pero en mi casa yo crecí con la cultura iraní y la música persa. Estos son parte integral de mí (…) Es una historia muy complicada. Todas las niñas en esa época, en Irán, no podían estudiar ni leer ni escribir. Mi madre, de niña, quería leer y escribir y su madre se lo prohibió porque estaba prohibido para todas las niñas. Solo cuando llegó a Israel pudo estudiar, leer y escribir pero en hebreo, no en persa.”

La situación de las mujeres en el Israel actual es relativamente equitativa con respecto a la de los hombres. Pero “en la historia era diferente, desde la Biblia y durante la historia, la mujer nunca se ponía en el centro del escenario y yo quería hacerlo para arreglar lo que pasa con las mujeres en la historia”, confiesa Aharoni.

“Las mujeres en Israel son iguales a los hombres, tienen casi los mismos derechos. Digo casi porque todavía hay cosas por mejorar. Pueden trabajar en cualquier trabajo, no ganan lo mismo pero pueden hacer el mismo trabajo.”

Una historia muy distinta se retrata en la novela que ha traído a la autora a México, El amor de la señora Rothschild. En ella, una mujer judía que vive como el resto, confinada en un estrecho callejón, la judengasse de Frankfurt, ve por la ventana de la cocina cómo pasa la vida de su apretujado y maloliente barrio.

Así se enamora, por la vista, de quien será su esposo, Meir Amschel Rotschild.

“En el siglo XV los líderes de Frankfurt decidieron concentrar a los judíos en una sola calle, la Judengasse. Eran 108 judíos y les dijeron que la calle podía acomodar a 300 judíos”, nos cuenta Aharoni. “En el siglo XVIII, cuando tiene lugar el libro, ya había 3000 judíos. Era una calle muy estrecha y en las dos filas de casas de ambos lados de la calle, se construyeron cuatro pisos de casas de madera, y los judíos (vivían) a lo largo de la calle, angosta y oscura.”

Era tan amplia su miseria que “había una zanja de aguas residuales, donde los desechos físicos se arrojaban, así que la calle también era maloliente. Y los judíos sufrieron de una larga lista de decretos y prohibiciones, pero en este lugar cerrado, los judíos podían manejar sus vidas privadas sin ser molestados.”

Se trataba de judíos devotos, cuenta Aharoni, organizados socialmente conforme los designios de su religión, “pero casi todas las familias en el gueto eran muy pobres. También la familia Rothschild, hasta que el hijo mayoría de la familia, Meir Amschel Rothschild llevó a la familia de un estado de extrema pobreza a una gran riqueza. Esto me dio la idea de escribir la novela sobre el fundador pero a través de los ojos de la mujer.”

En esta nueva visión de la historia de la familia, cuyos descendientes contribuyeron enormemente a la colonización judía de los territorios que hoy conforman Israel, permite apreciar las motivaciones que llevaron a esos judíos del gueto a convertirse en una familia de magnates con gran poder. La motivación esencial era el respeto.

“El fundador de la familia Rothschild, Meir Amschel Rothschild y su esposa Gútale querían que en todas sus generaciones, sus hijos, nietos y bisnietos no se casaran con alguien que no fuera judío y más aún, querían que los matrimonios fueran dentro de la familia, para conservar el dinero en la familia.”

Así fue por mucho tiempo. “Con el paso de los años ha cambiado todo”, dice Aharoni, y explica que actualmente, los Rothschild ya no se casan con miembros de la familia y han diversificado sus negocios más allá de los bancos y las finanzas.

La entrevista se realiza en español, lengua que, confiesa Aharoni, se le dificulta pese a haber vivido cuatro años en Perú. Con un gran esfuerzo, sin embargo, la escritora es capaz de hacerse entender y consigue que las palabras surjan tras su mirada evocativa y perspicaz. Su español también le alcanzó para leer (y aprobar) las dos versiones que existen es español de su novela.

La primera, publicada en Madrid, fue adaptada al lenguaje latinoamericano, con un uso más moderno del español. “Los dos me gustaron. La diferencia es que en la edición mexicana querían poner palabras más modernas, de hoy día, y en Madrid querían conservar el espíritu de la novela en el idioma original. Si los lectores de México y Sudamérica quieren leer con letras de hoy, está bien para mí. Si en Madrid quieren saber cómo era 200 años antes, está bien, también.”

Sobre el futuro, Aharoni adelanta que “tengo muchos personajes de los que querría escribir. Estoy escribiendo ahora de uno pero es muy temprano para decir quién es.” Se trata, dice, de un hombre pero “la mujer está ahí” también. Y solo puede decir que se trata de “una gran persona”.

El reloj está muy cerca de situarse en la hora señalada para que la presentación comience. Adentro aguarda el embajador de Israel en México, Zvi Tal, así como el rector de la Universidad Hebraica, el doctor Yehuda Bar-Shalom. Ambas instituciones y la editorial, Penguin Random House, son las responsables de la organización de este evento, en el que las tres escritoras conversarán largamente sobre este libro, que también viajará a la FIL de Guadalajara para seguir recorriendo los grandes escenarios del mundo editorial.

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