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Paradojas de la modernidad

Enlace Judío México e Israel – La pandemia del coronavirus ha generado muchas dudas entre nosotros. En esta situación sin precedente vamos a replantearnos creencias, hábitos, valores y formas de vida.

MARGARETH MICHAN

En la era de la modernidad, o postmodernidad como la llaman algunos, parecía que teníamos un futuro certero o por lo menos probable y que los planes se podían realizar según la voluntad y necesidades de las personas. Pero esta situación extraordinaria nos enseño que no es así, que no controlamos los tiempos, ni los gustos, que somos vulnerables y frágiles, que los científicos pueden ser más poderosos que los políticos y que la certeza es una ilusión.

En las redes y las conversaciones de la gente encontramos distintas posturas, hay quienes desde la visión financiera tratan de explicar la situación; otros acuden a las teorías conspiracionales que dicen que esta pandemia fue provocada por China y Rusia; no faltan los ambientalistas que agradecen la epidemia porque el planeta de nuevo respira, y que el cielo y los océanos están mas limpios que nunca; también están la gente espiritual que llama a la meditación y la reflexión y por supuesto las personas creyentes que interpretan lo que sucede como una acción divina.

En la era de la comunicación y manejo de la información y desinformación como la que vivimos, podemos elegir alguna de las distintas interpretaciones que circulan, tratando de comprender un poco de lo que pasa, ayudándonos a interpretar la realidad.

En mi opinión, desde la perspectiva histórica esta no es la primera epidemia, aunque si lo es de dimensión mundial. Lo que tampoco es nuevo es la reacción de la gente, los que son pesimistas piensan en el peor escenario y no imaginan un buen final, y sorprendentemente hay quienes son positivos y envían mensajes de reflexión y animo, asegurando que el final será mejor de lo que creemos.

Lo que es el común denominador de estas interpretaciones es que somos vulnerables, que los planes deben ser flexibles para poder readaptarnos y que la capacidad humana puede ser creativa y constructiva. Que no estamos solos en el universo, aunque estemos cada uno en sus casas aislado porque somos seres sociales que necesitamos de los demás.

Tengo fe en que pronto este será un evento histórico parteaguas de nuestra vida y de la humanidad, que nos dejará enseñanzas y nuevos valores, que Dios tiene un plan divino que no comprendemos pero debemos respetar y aceptar, por que si creemos que él creo el mundo y creo al hombre, lo hizo con un propósito más grande del que podemos entender.

 


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