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Enlace Judío México e Israel – El pueblo judío tiene una historia sorprendente: es el único que se ha sobrepuesto a dos exilios, cada uno de los cuales habría podido significar su desaparición.

En el año 722 AEC, los asirios destruyeron el Reino Israelita de Samaria. En el año 587 AEC, los babilonios hicieron lo propio con el de Judá.

Experiencias similares significaron el fin de muchas naciones en aquellas épocas, especialmente por la sanguinaria manera en que asirios y babilonios trataban a los pueblos que conquistaban por la fuerza.

Pero el pueblo judío sobrevivió, e incluso se recompuso. Se reconstruyó el Templo y las cosas volvieron a cierta normalidad, misma que se extendió entre los años 539 AEC y 70 EC.

Pero las guerras contra los romanos, que se extendieron hasta el año 135, marcaron el colapso definitivo del antiguo Israel, y el pueblo judío terminó por perder la soberanía sobre su propia tierra.

Entonces comenzó un exilio que se extendería —en términos históricos y políticos— hasta 1948.

Ninguna nación ha experimentado algo semejante. Contra todo pronóstico, el pueblo judío no sólo sobrevivió a esa dura y cruel experiencia, sino que una vez más renació en su propia tierra.

Sin embargo, los judíos seguimos siendo un pueblo con algo que podríamos llamar “idiosincracia exílica”. Y es que tantos siglos de exilio dejaron una huella indeleble en nuestra alma como nación. Sin embargo, esa misma huella es el testimonio de todo aquello que nos enseñó a seguir adelante pese a todas las adversidades, y gracias a ello el pueblo judío se encuentra mejor que nunca, listo para enfrentar los retos de la modernidad.


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