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Enlace Judío México e Israel – Todos tenemos una necesidad innata de buscar a D-os ya sea a través del rezo, del arte, de la filosofía o simplemente de la buena voluntad. Dar ofrendas es algo que ha estado naturalmente en el hombre desde tiempos de la Creación y no ha habido civilización humana que no erija altares o busque el contacto con algo superior. ¿Por qué? ¿Qué hacemos cuando buscamos algo ajeno a nosotros y por qué dirigirnos a ello? ¿Es realmente alcanzable por los medios que tenemos? En realidad son preguntas que sólo la experiencia personal puede responder. La forma en la que buscamos a D-os encierra mucho de cómo vemos el mundo que nos rodea y la personalidad que forma nuestro carácter.

En los primeros capítulos de la Torá vemos la historia de tres hombres que dieron ofrendas a D-os y recibieron respuestas diversas. Los primeros fueron Abel y su hermano Caín, mientras que el tercero es Noé, cada uno lo hizo de manera distinta, sin embargo con sus acciones el texto bíblico nos enseña los rudimentos de cómo D-os se relaciona con el hombre y la evolución de dicha relación a lo largo del tiempo. Caín y Abel fueron los primeros humanos en crecer fuera del Edén y Noé el hombre que a los ojos de D-os mereció salvar la humanidad entera del Diluvio. Los primeros siguieron la tradición de Adán y el tercero fundó un nuevo futuro. Las ofrendas para los tres fueron símbolo de ese inicio propio.

Caín y Abel

La historia de Caín y Abel no se entiende correctamente sin la cantidad de sutilezas que el texto bíblico presenta a través de alusiones. ¿Por qué D-os responde a las ofrendas de Caín y no a las Abel? ¿en qué sentido eran diferentes? Rab Hirsch en su comentario muestra muchos de los detalles que se pierden a simple vista. Empieza discutiendo las profesiones de los dos hermanos, y centra el destino de ambos en su deseo.

Abel al igual que los patriarcas y los líderes de Israel era pastor. Seleccionó los mejores productos de su ganado para ofrendarlos a D-os. Su profesión le permitía tener un estado de paz mental para dirigirse a D-os, no estaba atado a la tierra y el sentido máximo de su vida era la espiritualidad. Por eso escoge lo mejor que tenía para ofrecerlo. La ofrenda es una muestra de su deseo y comportamiento cotidiano. Su hermano Caín por su lado era “un hombre que trabaja la tierra” estaba atado a ella y era profundamente material. No selecciona las frutas que ofrece porque no le da importancia real a su ofrenda, sus objetivos al buscar a D-os siguen siendo materiales. No buscaba un sentido moral en D-os sino el dominio y el poder sobre las fuerzas naturales a las cuales ha llegado a idealizar; la ofrenda de ambos hermanos es una muestra clara de los pensamientos, la personalidad de cada uno y D-os responde a ello.

Es a las actitudes y pensamientos del hombre a lo que responde D-os más que a la ofrenda misma. Por eso el texto dice “se dirigió a Abel,” porque es a él a quien responde, a sus intenciones y actitudes no a la ofrenda en sí. En cuanto a Caín, D-os también da respuesta. Le enseña el principio básico de la relación entre Él y el hombre: la voluntad. D-os responde al hombre en la forma y medida que éste decide comportarse. De Abel que lo busca con anhelo recibe su regalo y voltea Su vista; mientras que a Caín le enseña que puede cambiar, que puede ejercer dominio sobre su instinto hacia la maldad e imponerse sobre su propio deseo. Como el rabino señala, el pecado sólo entra a la casa del hombre si éste le abre la puerta. La posibilidad de hacer el bien o el mal radica en nuestra voluntad hacia ambas; en la necesidad de imponernos sobre nuestros deseos más oscuros.

Caín decide no escuchar a D-os y tanto huye de su enseñanza que termina por matar a su propio hermano e incluso habiendo cometido tal atrocidad no es capaz de ver las consecuencias de sus actos. Por eso da la respuesta que da. Al final sus acciones al igual que las acciones de su padre impactan en la realidad material de la tierra y el entorno físico, pues el mundo existe en función de la relación entre el hombre y D-os y al hacer tragar la sangre del hombre al que la tierra debía servir, Caín la vuelve áspera; trae sobre ella una maldición que sería revertida tras los tiempos del Diluvio.

Noé

Después de la historia de Caín y Abel se nos cuenta la historia de Noé. Si Caín muestra el deterioro de un hombre que se ha dejado dominar por sus deseos carnales, la de Noé es la de un hombre que resistió la depravación moral de su tiempo y supo acercarse a D-os en un mundo en donde nada le recordaba esa necesidad. De todo el texto bíblico sólo de Noé se dice que “fue justo frente a los ojos de D-os” esa frase implica que Noé supo ver lo que D-os quería del hombre, a diferencia de sus contemporáneos que proyectaron lo que ellos querían a la idea de D-os. El querer agradar a D-os también implica querer que D-os impacte sobre uno. Gracias a esta cualidad suya es que el mundo mereció ser salvado, su nombre se relaciona con el futuro porque es quien lo sembró para la humanidad.

Lo primero que hace al bajar del arca es dar una ofrenda a D-os. A diferencia de los obsequios de Caín y Abel que son descritos como “regalos”, el de Noé es descrito como un voto y como un altar. Es así porque Noé entiende a la perfección el sentido de las ofrendas. Son símbolos que reflejan los deseos humanos y como tal deben impactar en sus acciones. La ofrenda es descrita a través del aroma precisamente porque es el sentido más débil, representa un inicio no un fin en sí mismo.

Es lo primero que hace Noé porque sabe que después del Diluvio la vida y el mundo han tenido un nuevo comienzo y quiere dedicar ese nuevo mundo a D-os. El Diluvio fue una muestra clara que el mundo material depende de las acciones humanas. D-os destruye el mundo porque la base moral que sostiene la existencia se ha perdido al punto de ya no poderse sostener. La ofrenda de Noé es una muestra de la voluntad que tenía de seguir el deseo divino, de dedicar su vida a D-os y a perfeccionarse continuamente en el tiempo, así mismo un entendimiento del uso de la materia para ese objetivo. Es una ofrenda no sólo para él mismo sino para el mundo en el que vive y la realidad que lo rodea. Después de este voto es que al hombre se le permite comer carne y la tierra produce nuevamente.

En cuanto a su descripción como altar, se refiere al trabajo que el hombre realiza sobre sí mismo. Los obsequios de Caín y Abel provenían de la naturaleza. Al construir un altar, lo que  seofrece a Dios es el fruto de la materia refinada, el fruto del esfuerzo del hombre sobre el mundo y el esfuerzo del hombre sobre sí mismo. Lo material se eleva a Dios sólo a partir del trabajo humano.

Finalmente las ofrendas del hombre son formas en las que buscamos dar sentido a lo material, elevarlo y dedicarlo a algo divino. La grandeza de Noé radicó en ver que también es el hombre el que debe dedicarse a D-os plenamente, a través de imponerse a su lado bestial.

Reproducción autorizada con la mención siguiente: ©️EnlaceJudío

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Aranza Gleason se define a sí misma como una judía en el exilio. Nació con una raíz divida como su poeta favorita; busca y ama al judaísmo, pero como a los personajes que lee, éste, también se le escapa de las manos como el agua. Para hablar de Torá y mitzvot se basa en textos de rabinos ortodoxos, experiencias personales y clases a las que asistió. En cambio, para hablar de historia y cultura judaica trata de observar todo lo que hay; desde lo más hereje hasta lo más sagrado. Sabe que judaísmo encuentra en todos los rincones de la Tierra y se vive con todos los colores de la luz. Cuando escribe busca compartir y busca encontrarse. Espera profundamente que sus textos sirvan para que una persona descubra algo que le era desconocido y lo disfrute.

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