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Enlace Judío México e Israel – El Centro Simon Wiesenthal ha jugado un papel determinante para contrarrestar el antisemitismo y otras formas de odio en el mundo. Su director para América Latina, Ariel Gelblung, conversó en exclusiva con este medio para contarnos acerca de sus intervenciones, sus logros y los grandes retos que enfrenta el mundo judío y la organización en este momento histórico. 

En días recientes, dos de los gigantes de las redes sociales, las plataformas Facebook y Twitter, anunciaron que prohibirían las publicaciones que nieguen o minimicen el Holocausto, pues consideraron que esta práctica es una forma de antisemitismo. Sin embargo, la medida fue tomada luego de años de presión de diversas organizaciones, entre ellas, el Centro Simón Wiesenthal, una importante institución afiliada a la ONU que lucha contra la xenofobia, el racismo y el antisemitismo en el mundo.

“Es un proceso largo y el Centro (Wiesenthal) trabajó el tema desde sus inicios”, nos cuenta en entrevista exclusiva Ariel Gelblung, director para América Latina de dicha organización. “Desde nuestras oficinas centrales en Los Ángeles hay todo un departamento que, desde que empezó a existir internet, empezó a monitorear todo lo que tenía que ver con cómo filtrar mensajes de odio”.

El Centro Wiesenthal emite desde hace muchos años un reporte anual en el que califica el desempeño de diversas plataformas online respecto a el control que  hacen de la emisión de discursos que promuevan o inciten al antisemitismo y otras formas de discriminación y odio. Según Ariel Gelblung, Facebook había obtenido una calificación aceptable hasta que, en marzo de 2019, un hombre australiano de 28 años utilizó la plataforma Facebook Live para transmitir en directo la masacre que perpetró contra 52 personas en una mezquita de Nueva Zelanda.

Ariel Gelblung recuerda que Facebook Live ha recibido muchas críticas por haber servido para transmitir actos de acoso y violencia escolar, entre otras muchas muestras de intolerancia y odio. Sin embargo, “el mismo lunes a la mañana, la gente de Facebook se comunica con nuestra oficina en Los Ángeles afirmando que va a invertir todo el dinero necesario para evitar que Facebook Live se utilice para eso”.

Al contrario de Facebook, “Twitter tuvo siempre una muy mala nota porque se negaba a filtrar mensajes de odio” apelando a la libertad de expresión como un valor superior. “Hasta que en el año 2015, la Agencia de Seguridad Nacional norteamericana les hizo ver que en un solo día, solamente ISIS o Ejército Islámico transmitía 200 mil tuits de odio”, señala Ariel Gelblung, y agrega que también el Centro Wiesenthal se ha mantenido en comunicación constante con esa empresa y con Facebook, entre otras plataformas de redes sociales, para pedirles que incluyan filtros especiales para detectar mensajes antisemitas.

Pero el problema va más allá del ámbito digital. El crecimiento exponencial de los ataques físicos contra personas judías en Estados Unidos y otros países, recuerda Ariel Gelblung, ha hecho reflexionar a los ejecutivos de estas plataformas sobre su responsabilidad en la difusión de los mensajes de odio. También la iniciativa privada jugó su propio papel, al amenazar a Facebook con retirar toda su publicidad sino implementaba mayores medidas de control.

Las nuevas medidas de Facebook para erradicar los discursos de odio en su plataforma están ya en práctica “y nosotros lo comprobamos esta misma semana”, cuando la organización denunció un perfil neonazi en Ecuador, mismo que fue inmediatamente removido de Facebook. A Twitter, siempre más reacio que Facebook, no le quedó más remedio que seguir el ejemplo de este, dice Ariel Gelblung, aunque también recuerda que la plataforma se niega a remover el perfil del ayatola Jamenei, de Irán, quien constantemente publica en su cuenta llamados a destruir al Estado de Israel y que niega el Holocausto.

Definir el antisemitismo

La Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto, IHRA por sus siglas en inglés, es un organismo internacional compuesto por países democráticos que incluyen a casi todos los países europeos, Israel, Australia, Estados Unidos, Canadá y Argentina. “Hay otros miembros que son observadores y, dentro de la región (están) El Salvador y Uruguay”. Ariel Gelblung recuerda que este organismo fue creado por iniciativa del entonces premier sueco Göran Persson, seguido por el expresidente de Estados Unidos Bill Clinton y el exprimer ministro británico Tony Blair, como un intento no solo de institucionalizar el recuerdo del Holocausto sino para frenar las oleadas neonazis que ya se dejaban sentir en muchos países.

En el Centro Wiesenthal “entendemos que todos los países de América tienen una doble responsabilidad en pertenecer a este organismo”, dice Ariel Gelblung, quien se refiere a que, por una parte, se trata de países que cuentan con poblaciones judías que necesitan ser protegidas contra actos de odio y, por otra, a que en su momento, muchos de estos países albergaron a nazis que huyeron tras perder la Segunda Guerra Mundial.

En 2016, recuerda Ariel Gelblung en uno de los dos plenarios anuales que realiza la organización, se llevó a cabo, por primera vez, una definición de antisemitismo que deja claro “hasta con 11 ejemplos, cuándo sí y cuándo no” una conducta se debe considerar antisemita. “A partir del año 2016, todos los países que forman parte de IHRA fueron adoptando esta definición en su propia legislación.”

La definición puede ser adoptada voluntariamente por cualquier institución pública o privada de cualquier país y, a decir de Ariel Gelblung, para el Centro Wiesenthal es importante que lo hagan tantas como sea posible. Un ejemplo llamativo es la Asociación de Futbol Argentino, quien ya adoptó la definición como un intento para frenar las expresiones antisemitas en los estadios. Algunos equipos europeos como el Chealsea de Inglaterra o el Borussia Dortmund de Alemania se habían adherido ya a esta definición.

Neonazis y otros antisemitas en América Latina

Respecto al neonazismo en América Latina y cómo el Centro Wiesenthal lo monitorea y actúa para contrarrestarlo, Ariel Gelblung comienza por aclarar que “el antisemitismo es ambidiestro”. Dice que si bien el nazismo fue probablemente el movimiento político más devastador para los judíos del mundo, antes estuvo la Inquisición y ha habido otros movimientos antisemitas de diversas ideologías y orientaciones dentro del espectro político. Dijo que el Centro toma conocimiento de las denuncias ciudadanas que recibe de diversos países y así actúa para poder ponerle frenos a expresiones o actos antisemitas.

Recuerda, por ejemplo, el caso de un supuesto instructor de artes marciales que operó en centro de detención para menores infractores en Ecuador, donde impartió una suerte de adiestramiento neonazi a los jóvenes reclusos. Por influencia del Centro Wiesenthal, quien buscó a las autoridades ecuatorianas para explicarles la gravedad del tema, el funcionario que permitió el ingreso del instructor al reformatorio fue despedido. En el caso de Chile, Ariel Gelblung recordó que la comunidad judía es blanco de ataques que provienen de los dos extremos del abanico político que conforma la sociedad chilena, tanto la izquierda como la derecha.

En esta entrevista concedida por Ariel Gelblung a Enlace Judío, y cuyo contenido íntegro puedes ver en el video anexo a esta nota, el directivo recordó algunos de los momentos más importantes de su carrera de 20 años al frente de la organización. Por ejemplo, su intervención para llevar hasta la Cámara de los Lores, en Londres, Reino Unido, un  mensaje de concientización a 24 años del ataque terrorista contra la AMIA, con lo que logró el compromiso de aquel país de detener a cualquiera de los cinco sospechosos sobre los que aún pesan órdenes de aprensión de la INTERPOL, en caso que pisen suelo británico.

También recordó que, gracias a su intervención, la Biblioteca Nacional de Argentina pasó de tener solo tres libros sobre antisemitismo y holocausto a crear un ala con mil volúmenes de consulta sobre este tema. Finalmente, se mostró satisfecho porque la Universidad de Buenos Aires, una de las más importantes de América Latina, con 300 mil alumnos, adoptó la definición de antisemitismo de la IHRA.

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