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Aranza Gleason – En unos días estaremos celebrando la festividad de Pésaj, ésta es una de las fiestas judías más respetadas en todo el mundo. Para muchos judíos es la única festividad que hacen en el año, y a lo largo de los siglos se ha visto como la fiesta que ayuda a mantener viva la tradición. Pues es la noche donde abuelos, padres y nietos conviven reafirmando las creencias y fe judía. En muchos sentidos es el testimonio más fiel del legado judío y la muestra del pasar de este pueblo por la historia del mundo. Pues en ella celebramos el nacimiento de la nación judía como el pueblo que sigue a D-os. Sus ritos e historias están llenos de significados que a veces no son tan fáciles de entender. A continuación señalamos algunos aspectos que constantemente se remarcan es esta fecha son básicos para su comprensión. Esperamos les guste.

El origen de la festividad

Toda festividad judía tiene un origen histórico que es narrado en la Torá o el Tanaj. Su celebración usualmente es ordenada en el marco de esa historia, por ejemplo, en libro de Esther se nos ordena celebrar Purim en recuerdo de la historia que se narra en ese texto, así como Sucot y Shavuot son directamente ordenadas por la Torá. En el caso Pésaj las Escrituras nos ordenan celebrar y recordar la salida de Egipto a través de la Revelación que tuvo lugar miles de años atrás. También se nos ordenan una serie de acciones que mantienen vivo el contexto donde la festividad surgió y las enseñanzas que nos ofrece en el presente. En el caso de Pésaj son tres temas principales los que se resaltan: el nacimiento del pueblo judío como una nación liberada por D-os y dedicada a seguirlo, la Revelación de D-os al mundo a través de un orden moral y la libertad como base de un camino espiritual. Toda historia y rito gira en torno a estos tres principios y se expresan de distinta forma en las narraciones y rituales.

El nacimiento del pueblo judío como una nación

Lo más importante y lo primero que se celebra en Pésaj es la salida de Egipto, ése fue el momento en que la nación judía empezó a existir como tal. Antes de eso eran un grupo de tribus unidas por un origen común y leyes sociales compartidas, sin embargo, no había entre ellas una conciencia nacional y un orden moral prevalente y cada tribu tenía su propio líder. Al realizar el sacrificio de Pésaj los judíos y quienes quisieron salir con ellos en ese momento aceptaron a D-os como máxima le moral y escogieron a Moisés como líder. Salir de Egipto por eso representó no sólo un cambio político sino el nacimiento propio de los judíos como nación, pues es el momento en que tuvieron un objetivo propio que los unía, una ley y una conciencia histórica de su pasado.

La historia empieza con los patriarcas cada uno de ellos hace un pacto particular con D-os y Él les promete ser padres de una nación prolífica, que esté cerca de D-os y herede la tierra de Canaán, donde ellos habitan. Cuando leemos estos pasajes podemos percatarnos de que casi no hay mandatos o mitzvot que D-os ordené de forma general. En el caso de los tres patriarcas a excepción de cuatro mandatos, todas las ordenes que D-os da son particulares al hombre y el contexto con quien D-os habla, no son leyes que sus descendientes deban respetar. A diferencia del pueblo judío que tan sólo a partir del sacrificio de Pésaj D-os da más de 18 órdenes al pueblo judío que deben ser respetadas. Es hasta la salida de Egipto que realmente empieza a existir una ley divina como tal y algún pueblo que la reciba. Por eso tradicionalmente se enseña que uno no aprende halajá (ley) de los patriarcas sino únicamente de los libros que suceden al Éxodo.

Sin embargo la historia nos sirve como preludio y enseñanza moral del funcionamiento de D-os en el mundo, nos enseña el carácter que uno debe desarrollar para poder cumplir con los mandatos divinos. Dentro de la historia de Pésaj el relato de los patriarcas nos enseña que la constitución del pueblo judío fue tal gracias a las promesas hechas por D-os y gracias a que aceptar ése origen particular le dio a los judío la fuerza moral que debían de tener antes de constituirse como pueblo.

Al saberse descendientes de Jacobo, los judíos de Egipto conservaron los principios morales y las tradiciones que sus padres les habían enseñando. Sin embargo, habían sido fuertemente influenciados por los egipcios y necesitaban deshacerse de dicha filosofía para realmente generar una forma de vida propia. Eso se logró con la santificación de los meses y el sacrificio de Pésaj. Antes de salir de Egipto D-os le pide a los judíos a través de Moisés que santifiquen el nacimiento de la luna y cuenten los meses en base a ese momento. Con esta petición es que empieza la historia judía, pues es el primer mandato divino que el pueblo judío cumple en conjunto. También es a través de él que D-os les da las herramientas para medir el tiempo, sólo a través de un calendario propio es que los judíos podrán tener el recuerdo y recuento de su propia historia.

El sacrificio de Pésaj por su parte implicó sacrificar al dios de los egipcios que era el cordero y separarse para siempre de la materialidad que la idolatría implicaba. Fue reconocer que no hay mayor poder que D-os mismo y simbólicamente todo el que participó sacrificó su propia voluntad para aceptar el mandato de D-os. Se hizo en cada casa y en conjunto con amigos, fue un rito comunitario, donde se invitó a todo el que quisiera a convertirse y unirse a la comunidad en su salida. Hasta la fecha es la enseñanza primordial que se nos pide aceptar en Pésaj, cuando se habla de libertad se nos enseña que la verdadera libertad surge de la aceptación de D-os.

Ritualmente la Torá exige que la historia del Éxodo sea narrada por los padres a los hijos y en base a esa idea se escribió la Hagadá. Uno no debe sólo narrar la historia sino debe también hacerla suya, reconocerse dentro del legado del pueblo judío, y trasmitirlo a sus hijos. Ése es el sentido al cual todos los ritos se dirigen y quedan primordialmente representados a través de la noche del séder y de la Hagadá.

El seder es una serie de acciones ordenadas que se realizan en la noche de Pésaj, esas acciones a través de significados simbólicos intentan hacernos vivir las enseñanzas que la Torá narra en la historia. Mientras que la Hagadá, compuesta por los rabinos del Talmud, nunca narra la historia del Éxodo propiamente, sino narra eventos que empujan a la reflexión y exigen a la persona relacionarse con el pasado que se presenta a sus ojos.

La Revelación de D-os al mundo a través del orden moral

Otro elemento básico de la historia de Pésaj es la historia de las plagas. En varias ocasiones Moisés le pide al faraón dejar al pueblo judío salir y éste se niega, con cada ocasión que el monarca se rehusa D-os manda una plaga a Egipto que muestra Su grandeza. El río se convierte en sangre, el cielo se llena de langostas, del cielo cae granizo con fuego y la oscuridad llena las casas de Egipto con cada una de las diez plagas se demuestra que D-os controla todo lo que existe, primero el río que era considerado sagrado para los egipcios, después los animales y el cultivo, los elementos mismos, haciendo que el hielo tenga fuego, y finalmente la luz y la vida con las últimas plagas. Fue la Revelación de la existencia de D-os al mundo y tuvo una base moral. Pues fue un castigo a la nación más fuerte y poderosa del mundo, demostrando que no era la abundancia y el poder lo que hacía a las naciones prosperar sino su carácter moral. Los judíos era un pueblo esclavo sin historia, lo que los distinguió de las otras naciones fue el carácter moral con el que crecieron y por eso fueron escogidos por D-os y pudieron seguirlo. Ésta Revelación es el preludio a la última revelación que vendrá al mundo, en donde todo ser humano acepte el mandato de D-os.

La libertad

El rito más reconocido de Pésaj es aquel de la matzá, el maror y el jametz. Durante toda la semana de Pésaj uno tiene prohibido comer pan leudado y sólo puede comer pan sin leudar, al primero se le llama jametz y al segundo matzá. Ambos se vuelven el símbolo de la libertad y la esclavitud dependiendo del momento en que son consumidos. De Pésaj se nos dice que dejamos de ser sirvientes de Egipto para convertirnos en sirvientes de D-os. La única servidumbre que se escoge con plena libertad y en la cual se basa cualquier juicio moral. Pues la libertad es la base de la responsabilidad y viceversa.

Sin un orden moral nuestras acciones son irrelevantes para el mundo que nos rodea y la libertad que nos rodea es falsa, por que aunque mantenemos el poder decisión, son acciones completamente estéticas y si sentido último. Reconocer a D-os nos dio la libertad no sólo porque nos libró de Egipto, sino porque nos dio la posibilidad de escoger. Limitarnos de pan leudado nos ayuda a controlar nuestros impulsos y recordar ese bien.

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Aranza Gleason se define a sí misma como una judía en el exilio. Nació con una raíz divida como su poeta favorita; busca y ama al judaísmo, pero como a los personajes que lee, éste, también se le escapa de las manos como el agua. Para hablar de Torá y mitzvot se basa en textos de rabinos ortodoxos, experiencias personales y clases a las que asistió. En cambio, para hablar de historia y cultura judaica trata de observar todo lo que hay; desde lo más hereje hasta lo más sagrado. Sabe que judaísmo encuentra en todos los rincones de la Tierra y se vive con todos los colores de la luz. Cuando escribe busca compartir y busca encontrarse. Espera profundamente que sus textos sirvan para que una persona descubra algo que le era desconocido y lo disfrute.

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