Enlace Judío México e Israel- Cómo los judíos de Francia, después de una sangrienta revolución, recibieron los derechos de cualquier ciudadano francés.

En 1789 y debido a una gran revolución social, el orden político en Francia comenzó a cambiar. Sin embargo, a pesar del gran avance con las nuevas leyes, había alguien que todavía no estaba en el lugar indicado, se trataba del rey, que egoístamente disfrutaba de una lujosa vida en Versalles, lejos de la pobreza y el hambre. Así que el pueblo se aglutinó en el lujoso palacio para exigir que el rey se mude a París, y desde ahí, atienda todas las necesidades y exigencias que existían en el país.

Si las paredes del palacio de Versalles hablaran, contarían sobre ese día en el que de pronto, llegó una multitud enfurecida. Algunos guardias de la realeza fueron asesinados, pero esas muertes eran sólo el principio de años llenos de caos.

Monarquía constitucional

El Rey no tuvo alternativa y fue trasladado al palacio de las Tullerías. En 1791 se estableció que Francia funcionara como una Monarquía constitucional, una soberanía que tuviera un rey, pero también que también existiera un parlamento que generara un equilibrio de poder. Obviamente, el rey no estaba de acuerdo con este nuevo tipo de gobierno, pero no le quedó otra opción más que firmar a favor de un sistema que le quitaba autoridad.

Frustrado y con una estrategia entre manos, el rey y su esposa María Antonieta se disfrazaron para llegar a Austria y poder formar ahí una alianza, pero los reyes fueron descubiertos y llevados a prisión. Con más enojo que nunca, las calles de Francia se convirtieron en un inmenso campo de batalla.

Dentro del caos destacaban dos grupos sociales principales: los jacobinos encabezados por Maximiliano Robespierre que estaban dispuestos a llevar la revolución hasta sus máximas consecuencias y los girondinos al mando de Jacques Pierre Brissot, quienes eran más moderados.

Ambos grupos sociales decidieron proclamar la República y juzgar al rey, quien fue condenado y el 21 de enero de 1793 el rey Luis XVI fue guillotinado frente a un tumulto de gente que gritaba tanto, que fue imposible escuchar sus últimas palabras.

El Terror

Diez meses después la reina María Antonieta fue ejecutada también, pero las muertes de los reyes no representaron el final de la revolución; los seguidores de Robespierre exigían más muertes y aquella rebelión perdió su objetivo inicial, las guillotinas cortaban cabezas todos los días y parecía que el Terror todavía estaba lejos de su final.

De pronto, en regiones cercanas, un joven General comenzó a obtener ganancias territoriales para Francia, su nombre era Napoleón Bonaparte y ya todos escuchaban sobre sus victorias militares.

Para comenzar a restablecer el orden fue necesario terminar con quien ocasionaba ese caos y el 28 de julio de 1794 el revolucionario Robespierre fue asesinado.

Finalmente, en 1795, se consolidó una nueva constitución, ésta proponía un nuevo y definitivo orden político. Cuatro años después Napoleón Bonaparte se proclamó Primer Cónsul de la República logrando establecer el orden social, un nuevo orden cuyos pilares serían la igualdad, la libertad y la fraternidad. Los judíos de Francia, después de la revolución, recibieron los derechos de cualquier ciudadano francés y a lo largo de muchos años todos los judíos de Europa fueron emancipados.

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