Enlace Judío México e Israel – Una mujer sefardí aspira a dirigir la Agencia Judía. Se trata de la actual vicealcaldesa de Jerusalén y pretende construir un liderazgo femenino basado en la inclusión y la empatía. En una entrevista auspiciada por Fuente Latina, conversamos con ella en exclusiva, 

Fleur Hassan-Nahoum es la vicealcaldesa de Jerusalén. Políglota, de origen marroquí, es una judía ortodoxa que, sin embargo, se ha presentado en foros reformistas y conservadores, fiel a sus principios de unidad entre los judíos del mundo. Ahora, Hassan-Nahoum aspira a ser la primera mujer en dirigir la Agencia Judía, el organismo que se ocupa de llevar a los judíos a construir un futuro en Israel.

Enlace Judío conversó con Hassan-Nahoum para conocer más sobre sus ideas respecto a la participación de la mujer en el poder, sobre las relaciones de Israel con sus vecinos de Medio Oriente y también sobre el origen de su familia, cargado de anécdotas e historias asombrosas.

 

Enlace Judío: Fleur, tú representas al pluralismo de Jerusalén y del pueblo judío. Te quiero platicar que muchos judíos de México ya ven su futuro en Israel. De hecho, ya se está organizando una comunidad judía mexicana en Israel, en la ciudad de Harish. Sabemos que existen facilidades para las comunidades de Francia o de los Estados Unidos. De ser electa, ¿qué planes tendrías para los mexicanos en particular y para los latinoamericanos en general?

Fleur Hassan-Nahoum: Muchas gracias por invitarme. El trabajo de la Agencia Judía tiene varias facetas. Una de las principales es la de conectar la diáspora con Israel. Y la segunda es, claro, facilitar la aliá y la absorción de esos Olim. Pero hay dos diferentes cosas y yo creo que es importante que todo el mundo entienda que la legitimidad de la diáspora es parte del trabajo de la Sojnut, de la Agencia Judía.

Quiero decir que hay muchos planes para traer a judíos a Israel y yo creo que la Agencia Judía tiene que tener parte de cómo planificar la absorción de judíos que vienen de todas partes del mundo. Pero a la misma vez, tenemos que también seguir desarrollando las comunidades en sus propios lugares y poder atraer a los jóvenes a ser líderes de las comunidades de las que ellos forman parte.

Con que a mí me viene súper bien que haya una comunidad mexicana en Israel. Yo me vengo a vivir ahí porque me sentiré muy en casa con los mexicanos. Tengo primos en México, tengo amigos en México. Yo creo que es una idea muy buena, porque los judíos, las comunidades del mundo, cuando vienen a Israel es muy duro integrarse en una comunidad que existe ya, israelí, y es mucho más fácil cuando tú estás con gente que tiene mucho parecido cultural, y entonces da igual si es mexicano, venezolano, argentino: que tú, en un entorno con gente que habla tu idioma cuando tú todavía no hablas el hebreo, es muy importante y hace la vida mucho más fácil, y se siente uno más en casa.

Hay algunos que van a criticar y van a decir ‘no, hay que integrar a la gente desde el principio’. Pero mira, yo vivo en un mundo… mi marido es de Inglaterra y yo hablo inglés también. Nosotros, nuestro entorno habla o inglés o español. Y claro, tengo muchos amigos israelíes, llevo 20 años en Israel. Todos los amigos de mis hijos son israelíes, pero yo me siento bien con gente que habla mi idioma y se me hace más fácil. Y así empezamos nuestra vida en Israel, con que lo veo muy bien. Y yo creo que la Agencia Judía tiene que tener parte de desarrollar la absorción efectiva y cómoda y que todo el mundo se sienta en casa. Yo creo que esto es parte de ese plan.

EJ: Las comunidades judías de América Latina están conformadas por 450 mil judíos, se consideran como la tercera población judía más grande del mundo. Aún así, se sienten ignoradas por Israel. De hecho, a veces sentimos que ni siquiera saben que existimos. Sin embargo, tu interés y tu conocimiento del español podrían llevar a un acercamiento con ellas. ¿Qué importancia tienen para ti estas comunidades? ¿Deberían ser más atendidas por Israel?

FHS: Claro que sí. Primero, que estamos hablando de unas comunidades no solo enormes, importantes y muchas de ellas que han pasado unos retos muy duros. La comunidad de Venezuela, Argentina, ahora con la economía, con la situación económica, hay tantas cosas que han ocurrido, que primero el mundo judío tiene que ser, para mí, como una piña. Uno se apoya al otro cuando uno cae en problemas. Es algo muy natural para mí porque yo represento, entre el español, el inglés y el francés, un 90% de los judíos en el mundo.

La comunidad latinoamericana es más y más importante, no solo porque Latinoamérica es ahora una zona muy importante en el mundo, un mercado enorme, sino también porque hay unos líderes con mucha pasión y con mucha fuerza en estas comunidades, y unos jóvenes también con mucha pasión por su gente, por su tribu.

Y es algo que tenemos seguir atrayendo. Tenemos que seguir desarrollando. Esos lazos son muy importantes. Y claro, dándole mucha atención. Mira, los evangélicos se han dado cuenta de lo importantes que son los judíos de Latinoamérica, ¡cómo el mundo judío no se ha dado cuenta todavía! Entonces yo, para mí, esperaría que conecte con esta presidencia de la Agencia Judía. Sería un mensaje a Latinoamérica: Sóis importantes y tenéis ahora un líder que habla vuestro idioma.

EJ: Además, tienes una historia interesante con dos episodios muy importantes. Uno es cómo se conocieron tus padres, y otro, cómo hiciste aliá en medio de la Segunda Intifada. ¿Nos puedes platicar un poquito de cada uno?

FHS: Sí, bueno, empiezo con mi padre, mi madre es de Tánger. Mi padre, de Gibraltar. Los dos originalmente son de España, que nos expulsaron los Reyes Católicos. Y entonces mi madre estudió enfermería, ella es enfermera y cuando fue joven ella trabajó en hospitales en Suiza, y en un momento dado, en la Agencia Judía, le ofrecieron un trabajo para manejar, para gestionar el campamento de tránsito de judíos marroquíes que salían de Marruecos.

Pero los que están enfermos no querían que vinieran directamente a Israel porque no querían traer enfermedades a Israel. Ya Israel estaba con bastantes retos y no querían meter tuberculosis y las enfermedades que había en esos tiempo. Entonces pensaron abrir campamentos transitorios en Europa para que salieran.

Podrían salir de Marruecos cómodamente a Europa. En Europa se quedarían unos meses para que estuvieran bien, saludables y entonces, ya de Europa se irían a Israel. Y abrió un campamento tránsito en Marsella y abrió otro en Gibraltar. Y mi madre, como hablaba español y como hablaba francés, la mandaron a Gibraltar a gestionar el campamento.

Ahora, lo interesante es que fueron a Gibraltar, porque Gibraltar tenía un primer ministro judío y sionista, que era mi padre, mi padre que era el primer ministro divorciado y mi madre empezó a trabajar en el campamento. Se conocieron, mi padre se enamoró locamente de mi madre, era mayor que ella y nada: se casaron en el ’69, cuando ya estaban cerrando los campamentos, y yo nací en el 73; con que mi existencia… yo estoy aquí por causa de la Agencia Judía, que trajo a mi madre a Gibraltar y así se conoció con mi padre. Entonces, mi madre fue de enfermera en un campamento a la primera dama de Gibraltar.

EJ: Y luego tú hiciste aliá en plena segunda Intifada…

FHS: Con 19 años, me fui a estudiar Londres, soy abogada y en un momento dado conocí a mi marido y en el segundo date me dijo ‘Mira, yo tengo que ser muy honesto contigo: yo no me quiero quedar a vivir a Londres’. Digo ‘bueno, yo tampoco’, con que decidimos casarnos y decidimos que estaríamos un año ahorrando un poco de plata para poder venir y comprar a Israel, comprar un carro, las cosas normales.

Y teníamos planeado de venir en el 2001, y al final de 2000, de pronto, estalló la Intifada segunda y nuestra familia estaba muy en contra (del viaje). Decían ‘¡Pero cómo podéis pensar e imaginar de ir a vivir ahí a Jerusalem, cuando cada semana hay una bomba o hay un atentado en un restaurante o un ataque en un autobús!’

Era el momento más malo para estar en Jerusalén, de verdad. Tragedias, cada semana. Y mi marido y yo nos miramos uno al otro. Dijimos ‘Mira, si vamos a esperar un momento bueno para venir a Israel, nos vamos a esperar muchos años.’

Con que nos olvidamos de todo el mundo. Nos vinimos a Israel, nos pasamos un mes en casa, con take away, porque era imposible salir, y gracias a Dios, pasó. Después me quedé embarazada y empecé a tener hijos y tuve cuatro hijos. Tengo cuatro hijos que nacieron aquí, que son sabrim y que estoy muy orgullosa que les di un regalo: nacer en Israel, y no tienen que aprender hebreo con la edad de 28 años, como yo aprendí, y tener que integrarme y tener que encontrar cómo vivir ahí. Ellos ya están aquí y son israelíes de nacimiento.

EJ: Muchas felicidades. Y hablando de tu historia, de ser electa como directora de la Agencia Judía, serías la primera mujer en presidirla y la primera sefardí, y también la primera hispanoparlante, como estabas platicando. ¿Todavía existe en Israel un bloqueo para que sefaradim hombres y mujeres accedan a puestos públicos?

FHS: Mira, oficialmente, claro que no, porque está contra de la ley realmente oficial. Oficialmente no. Claro que sí. Pero mira, no es algo que se hace adrede, no es algo que se hace de mala intención. Es una cosa que existe, que la gente elige gente que miran y son como ellos, como un club cerrado, ¿comprendes? Entonces, por eso la mujer siempre está en desventaja, porque la gente que eligen siempre son hombres.

Y mira, yo tengo un equipo de hombres ahora mismo ayudándome a sacar este puesto con que no quiero generalizar. Yo trabajo con hombres todos los días. Para mí no hay diferencia, pero lo que dice algo no bueno de una organización de 92 años que todavía no ha sido una mujer la jefa y no ha sido un sefardí la jefa. Y yo pienso que una organización como la Agencia Judía tiene que representar el mundo judío. Entonces, como digo, nadie lo hace de mala intención y nadie lo hace para discriminar. Pero es lo que ocurre naturalmente. Y seguro que May, tú sabes esto por el mundo en que tú estás también. La gente es un círculo cerrado, es un club cerrado y muy duro penetrar ese club y eso es lo que yo he hecho intentando de hacer.

EJ: Es, como le llaman en México, el club de Toby…

FHS: Un poquito así, de verdad. Ojalá no lo fuera. Y como digo yo, mis grandes compañeros son hombres, siempre han sido, pero todavía se siente que hay mucho más que hacer. Yo pienso que el mundo no está balanceado (…). El minuto que 50% de los líderes sean mujeres, vamos a tener un mundo mejor. Yo lo creo eso con todo lo que soy. Entonces, esto es parte de esta revolución y es una revolución necesaria porque el liderazgo de la mujer es diferente, no es mejor pero es diferente. Y necesitamos tanto al hombre como la mujer en liderazgo para poder avanzar a la sociedad.

EJ: ¿En qué es diferente el liderazgo de las mujeres?

FHS: Yo creo que la mujer sabe escuchar mejor; la empatía, las cosas que nos hacen madres. Yo sé que esto es no política, pero yo estoy muy feliz que las mujeres y los hombres son distintos. Yo no quiero ser como un hombre. Yo estoy feliz siendo mujer. Creo que tiene unas ventajas increíbles y hay que tener mujeres también con ese espíritu de cooperación. Ese espíritu de escuchar, de construir consensos, de poder tener unas opiniones más balanceadas.

Yo lo veo eso en mi liderazgo en Jerusalén. Yo soy jefa de comité y casi nunca llego a una conclusión sin que todo el mundo esté incluido en la decisión. Es algo muy de mujer. Somos madres. Nos gusta traer a todo el mundo en nuestra tienda. Y entonces yo creo que es algo muy natural para las mujeres. Las mujeres también saben poner el ego hacia un lado para llegar a la mejor conclusión y es algo que es muy necesario para unificar el pueblo judío. Yo creo que una mujer que es madre, mujeres que somos madres, estamos todo el día unificando nuestra propia familia; (el judaísmo) es una familia, es una familia enorme que hay que unificar.

EJ: Pues esto es un muy buen concepto de Israel y la diáspora. Y ¿qué opinas del debate acerca de si la diáspora debe o no tener voz y voto en las decisiones que se toman en Israel?

FHS: La diáspora tiene un vínculo para hacer esto y es la Organización Mundial Sionista o el WZO. Ese es el vínculo del mundo judío. Hay federaciones, hay organizaciones… Lo que (falta es) la sensibilidad y la empatía de los líderes en Israel de decir ‘oye, también tenemos un pueblo, hay que escuchar’. Yo creo que hay que hablar menos y escuchar más. Y eso es lo que yo pienso que puedo traer a la dirigencia de la Agencia Judía.

EJ: Sí, porque te enfrentas a un reto fuerte. Por ejemplo, en julio una encuesta señaló que el 25% de los votantes judíos estadounidenses creen que Israel es un estado de apartheid. ¿Cómo solucionarías este alejamiento de Israel que se vive en un sector en la comunidad judía estadounidense y cómo lo evitarías en otras?

FHS: Yo creo que hay que tomarse la estadística con un poquito de sal y pimienta, porque también 92% de los judíos en América son sionistas (…). Pero yo pienso que sí tenemos un problema y el problema que tenemos es que los jóvenes que están desilusionados, están menos conectados, solamente tienen una narrativa y es la narrativa anti-Israel que reciben en la universidad.

Y parte del problema es que no tienen ningún concepto de nuestra historia y de quién es su propia gente, su propia familia, qué es lo que hemos hecho en este mundo. Yo creo que lo más importante es no meterles más hasbará en la cabeza, es contarles el cuento tan fascinante que es el cuento del pueblo judío, que es un cuento que todos tenemos que estar tan orgullosos de lo que hemos hecho, cómo es, cómo construimos un país de la nada, que nadie nos ayudó. Solamente nuestra propia gente en la diáspora. Cómo llevamos 2000 años como pueblo. Es único. Nuestro cuento es único. Es como una historia de Hollywood y hay que presentársela a los jóvenes como tal, como una historia fascinante y que tengan orgullo de dónde vienen y del futuro que tenemos adelante.

EJ: Una historia de éxito…

FHS: Exactamente; de muchos retos, de muchos problemas; de las matanzas peores de la civilización. Pero un triunfo.

EJ: ¿Aspiras a ser alcaldesa de Jerusalén algún día?

FHS: La verdad que no. Nunca podré de alcaldesa. Porque me veo mucho más como en un rol internacional, porque yo no nací en Israel. Y yo creo que lo que le falta a Israel (y a la Agencia Judía) es representación internacional, que pueda traer a más fans, que pueda convencer a más gente. Y yo tengo ese talento que me ha dado Dios, del idioma, de poder hablar con la gente y de poder crear mucha empatía para el pueblo judío.

Entonces yo sé que el alcalde que está ahora mismo en Jerusalén es un alcalde increíble, lo lleva todo muy bien. Hay que ser una persona que sabe gestionar. Yo sé gestionar, pero preferiría hacer lo que de verdad tengo. Es algo diferente que otro israelí, que yo no soy nacida ahí, que yo entiendo al mundo. Entiendo la diáspora y entiendo al mundo internacional.

Yo me llevo bien con todo el mundo, desde los chinos a los sudamericanos, a los americanos. Es algo porque me crié en una ciudad internacional y viví en Londres. He vivido en muchos lugares del mundo y yo pienso que esa es mi ventaja. Entonces yo tengo que ponerme y aplicarme para lo que yo tenga ventaja sobre los demás y esa es mi ventaja. Y entonces yo quiero servir a mi pueblo en la manera máxima y para mí eso es un rol internacional más que un rol interno.

EJ: ¿Y cuáles son las lecciones después de tres años como vicealcaldesa?

FHS: Lo más importante lo digo en un minuto. El reto más grande en Jerusalén es un poquito como el reto del mundo judío, que es cómo vivimos todos y creamos una sociedad que compartimos.

En Jerusalén tenemos 25% de ultraortodoxos, 40% de árabes, tenemos 22% de jilonim, gente no observante, tenemos muchos tradicionales. ¿Cómo vivimos todos en una ciudad? Y entonces para mí el reto más grande ha sido unificar a la gente y crear proyectos en común entre judíos y árabes, entre religiosos y seculares. Eso ha sido el reto más grande y, para mí, pienso que el impacto más grande que ha tenido el liderazgo mío, ha sido que he manejado en cierto modo de unificar a diferentes poblaciones que casi no se hablaban.

EJ: Fleur, fuiste una de las fundadoras del United Arab Emirates-Israel Business Council. ¿Cuáles han sido los logros de esta iniciativa a un año de los Acuerdos de Abraham?

FHS: Pues yo creo que lo más importante, bueno, aparte del negocio (que a final de año vamos a llegar a un billón, si no dos billones, porque hay un bill que acaba de salir, de energía), que lo que hay, que es el negocio, es algo increíble. Pero (además) hay algo mucho más profundo: que por primera vez en nuestra historia como estado moderno, nos consideran parte de la región en que vivimos: el Medio Oriente.

Lo más importante ha sido que los Acuerdos de Abraham nos han dado permiso a los judíos y los musulmanes de decir ‘somos primos, venimos del mismo abuelo’, y tenemos permiso de poder crear, fomentar los lazos tan únicos pues somos de la casa de Abraham. Y para mí eso es lo más importante. Eso ha cambiado todo, ha cambiado toda la situación geopolítica y es un futuro muy, muy, muy positivo para el Estado de Israel y para el pueblo judío.

EJ: ¿Qué países crees que sigan en estos acuerdos, ahora que no está Trump?

FHS: Yo espero que Omán y Arabia Saudita. Espero que sí, porque tenemos unos intereses muy en común: todos nos vemos muy en peligro con lo de Irán y tenemos una agenda de prosperidad y de paz contra la agenda de los extremistas, de destrucción y extremismo.

EJ: Ahora estás en Emiratos Árabes Unidos para llevar un poco de Jerusalén al Pabellón Internacional. Cuéntanos qué va a haber en este pabellón.

FHS: Va a haber lo mejor de Israel, la innovación de Israel, cómo estamos curando al mundo con nuestra tecnología, cómo estamos enfrentándonos a los retos de energía y cómo un país tan pequeño puede tener un efecto tan positivo en el mundo.

Lo mejor que tenemos que ofrecer y también el valor de curar al mundo, de ayudar al mundo. Or Lagoyim y Tikún Olam es lo más importante. Bueno, y los diseñadores son top. Tengo muchas ganas de ver lo que han hecho y lo vamos a abrir oficialmente el jueves, y estoy también involucrada en el contenido que va a ocurrir en los seis meses que vienen. Y traer no solamente la tecnología de Israel, sino la humanidad de Israel.

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