Enlace Judío – Más de 100,000 personas protestaron este lunes frente a la Knéset en Jerusalén como parte de una huelga nacional contra la reforma judicial del gobierno de Netanyahu, informó The Times of Israel.

Según los líderes de la protesta de la industria de la alta tecnología, alrededor de 300,000 manifestantes se reunieron en la capital. Las estaciones de tren estaban abarrotadas de manifestantes que intentaban llegar a Jerusalén. La Autoridad de Ferrocarriles de Israel añadió varios trenes para hacer frente a la demanda.

Cientos de empresas tecnológicas, bufetes de abogados y otras compañías del sector privado permitieron que sus empleados unirse a la huelga nacional y fueron llevados en autobuses hasta la Knéset.

Grupos del sionismo religioso no vinculados con el partido Hatzionut Hadatit que se oponen a la reforma se reunieron en el Kotel brevemente para rezar antes de marchar hasta la Knéset. Los manifestantes recitaron el rezo por el Estado de Israel, y cantaron canciones mientras izaban banderas israelíes y banderas del orgullo.

Miles de padres y alumnos se manifestaron en Tel Aviv, bloqueando las principales vías de la ciudad durante varias horas.

El líder de la oposición, Yair Lapid, se dirigió a la protesta en Jerusalén. “No callaremos mientras destruyen todo lo que es precioso y sagrado para nosotros. Nos oyen, y de pronto descubren que no estamos dispuestos a jugar el juego como ellos lo planearon. No estamos aquí solo para pagar impuestos”, dijo.

“Lo que oyen desde este lugar no es la voz del cansancio, es la voz de la esperanza… es lo que hace que nuestra voz sea clara y fuerte. ¡Pueblo de Israel, lucharemos en las calles, lucharemos hasta vencer!”, exclamó Lapid.

El líder de Hamajané Hamamlajtí, Benny Gantz, dijo a las multitudes: “No dejaremos que la sociedad se derrumbe desde dentro y Netanyahu, tú la estás destruyendo. Quiero decirte, Netanyahu. Tú no eres toda la nación y pones en peligro al país”.

“No se rindan: continúen, continúen, continúen. No tenemos otra opción ni otro país”, dijo Gantz a los manifestantes, concluyendo con un verso de la canción “Ein Li Eretz Ajeret” (“No tengo otra tierra”).

Por su parte, la presidenta de Avodá, Merav Mijaeli, reiteró su oposición a negociar con la coalición las propuestas sobre la reforma judicial.

“Desafortunadamente, la palabra ‘negociación’ es una trampa”, dijo Mijaeli en una rueda de prensa conjunta de los líderes de la oposición.

Acusó al gobierno de “intentar hacernos callar a los miles” que protestan contra la reforma, “utilizando la palabra ‘negociación'” como un incentivo falso.

Prometió ampliar las protestas hasta que se haga “justicia”, y añadió: “No dejaremos que se lleven nuestra democracia”.

Manifestantes contra la reforma judicial
Manifestantes contra la reforma judicial frente a la Knéset en Jerusalén, 13 de febrero de 2023 (AHMAD GHARABLI / AFP)

Entre los manifestantes se encontraba el exjefe del Mossad Tamir Pardo, quien dijo temer que la reforma del gobierno convierta a Israel en “un país en el que no me gustaría vivir”.

Aunque aclaró que no abandonará el país, ni anima a otros a emigrar, Pardo dijo que el amplio paquete de reformas llevará a Israel a la “dictadura.”

“Estamos traicionando nuestros valores básicos” esbozados en la Declaración de Independencia, afirmó. “Defender estos valores ha costado mucha sangre, muchos soldados”.

Un manifestante afirmó que Israel vive “la mayor amenaza desde la guerra del Yom Kipur” en 1973.

“He asistido a varias protestas los sábados en Jerusalén y hoy siento que Tel Aviv ha llegado a Jerusalén“, dijo David, de 73 años, terapeuta familiar en Jerusalén, quien emigró a Israel desde Cincinnati hace 50 años.

“Se necesita bastante o mucha presión de la población local y del extranjero y del sector de la alta tecnología para cambiar lo que está surgiendo. Como primera medida, sería bueno que todos acepten las propuestas del presidente Yitzhak Herzog“, dijo.

“Me preocupa la corrupción general, los derechos civiles en Israel y el sistema democrático ¿Qué país estamos dejando a nuestros nietos? No vinimos a Israel para esto”, expresó.

Dos trabajadores del Hospital Ijilov en Tel Aviv dijeron que protestan con la esperanza de “detener la locura”.

“Nos permitieron e incluso nos animaron a unirnos a la huelga y protestar en Jerusalén. Decidimos tomar el tren mientras que otros debían llegar en autobuses. Esperamos que haya un cambio que ponga fin a esta locura”, dijo, de pie en el abarrotado tren.

“Me preocupa el futuro de mis tres nietos. Será una dictadura como la de Hungría o Polonia“, dijo Etty Pass, de 74 años, de Ramat Gan.

Las protestas coincidieron con las primeras rondas de votación de la ley en una sesión tormentosa en la que varios legisladores de la oposición fueron expulsados de la sala.

El presidente Yitzhak Herzog presentó este domingo una propuesta para que el gobierno de Benjamín Netanyahu y la oposición política comiencen negociaciones a fin de llegar a un compromiso sobre la reforma judicial e instó a frenar el proceso legislativo en la Knéset.

Herzog advirtió en su discurso televisado que el país está al borde del “colapso social y constitucional” e instó a los partidarios de ambas partes a abstenerse de la violencia, en particular contra los funcionarios públicos.

Por su parte, el exministro de Defensa y líder de las protestas, Moshe Ya’alon, dijo que la propuesta de Herzog para llegar a un compromiso es decepcionante.

Momentos antes de subir al podio para dirigirse a la protesta en Jerusalén, Ya’alon dijo a The Times of Israel que el discurso de Herzog no ancló la conversación en los principios de la Declaración de Independencia de Israel.

“Fue decepcionante. Creo que el presidente… tiene que decir que nuestro principio rector es la Declaración de Independencia”, dijo y rechazó la propuesta de negociar con la coalición.

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