Enlace Judío – En un par de días se hace el ayuno de tamuz y comienza en el calendario judío lo que se conoce como las tres semanas de luto. Dichas conmemoraciones se realizan en recuerdo a las tragedias que ocurrieron durante la invasión persa y la invasión romana a Jerusalén. Durante tres semanas nos abstenemos de cortar el pelo, escuchar música, asistir a matrimonios o fiestas o cualquier cosa que lleve a la persona a incrementar la felicidad de su día cotidiano. El luto que se hace si bien inicia durante el 17 de tamuz culmina con Tisha B’Av en donde uno incluso no suele sentarse en sillones, camas o espacios cómodos.

Como toda festividad en cualquier cultura humana, la pregunta más común es ¿por qué hacerla? ¿por qué después de más de 2,000 años seguimos recordando dichos sucesos, seguimos ritualizándolos y haciéndolos parte de nuestra realidad? La respuesta es variada y definitivamente no puede ser igual para cada persona, pero conociendo un poco de cómo funciona la festividad se puede llegar a enunciar un poco de su significado. Los siguientes son algunas reflexiones de los elementos más importantes que lo conforman.

Un luto por el pasado en la historia judía

Una de las cosas más bellas de este periodo es que el luto empieza de forma lenta; se intensifica conforme nos acercamos a Tisha B’Av. Preguntan algunos rabinos por qué y la respuesta es que lentamente nos hacemos conscientes de lo que estamos haciendo, tanto a nivel cognitivo como a nivel emocional. Cuando alguien querido muere, nuestro dolor es tangible: el luto es intenso, las tradiciones a través de su acompañamiento nos ayudan a ir soltando ese dolor y lentamente asimilar la nueva realidad. Sin embargo, en el caso del luto histórico justo es al revés porque inicialmente no tenemos conciencia plena de cómo nuestra historia impacta directamente en nuestra vida. La destrucción del templo ocurrió hace milenios, tanto que difícilmente tenemos consciente que en efecto nos hace falta. Las primeras etapas del luto, entre las cuales se encuentra el ayuno, son pensadas para llevarnos a tener esa reflexión inicial. Nos lleva a cuestionar la relación que mantenemos con la Torá y con nuestro judaísmo en la vida cotidiana que llevamos y nos ayuda a ver el dolor del origen que hay en nuestra historia. Participar del ayuno es verse como parte de la historia judía y afirmar que el pasado influye directamente sobre nuestro presente.

Aprendizajes y sucesos históricos del ayuno de tamuz

En la concepción judía además el conmemorar o celebrar una festividad nos obliga a querer crecer a través de ella. En cierta forma, bajo la concepción judía, cada festividad trae consigo una forma de Redención al ser humano: a Israel como nación y al individuo que participa de ella. Cada una se enfoca en una característica humana que podemos explorar y mejorar tanto a nivel individual como a nivel social. Es decir nos enseña cosas que podemos implementar dentro de nuestras vidas particulares y nuestra personalidad como en los funcionamientos sociales que ejercemos como grupo. Por ejemplo, en Pésaj aprendemos sobre la libertad individual y el control de los deseos a través de la voluntad como lo que nos forma como nación y nos dio la libertad de Egipto.

El ayuno de tamuz por su lado nos enseña tanto sobre el saber poner límites, apartarse de la idolatría y aprender a controlar el enojo, pues las tragedias que ocurrieron en ese día tienen que ver con dichos elementos.

Sucesos trágicos

La tradición judía resalta cinco sucesos históricos trágicos que ocurrieron en este día:

* El Becerro de Oro y la ruptura de las Primeras Tablas que recibió Moisés en el Monte Sinaí
* Por primera vez en toda la historia de Israel se dejo de realizar la ofrenda diaria que se realizaba en el Templo
* Las murallas de Jerusalén fueron traspasadas, inició el saqueo y destrucción de la ciudad
* Un ídolo fue colocado en el Templo